Economía mundial

Estos son los principales problemas que afronta la economía mundial

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Un ciudadano observa las caídas de las Bolsas en una pantalla electrónica en las calles de Tokyo. (Reuters)
  • Francisco Coll

Muchas de las denominadas economías más potentes del mundo atraviesan una dura situación. Los tambores de recesión resuenan cada vez con mayor intensidad, los indicadores macroeconómicos ponen de manifiesto una situación cada vez más real para la economía en su conjunto. La desaceleración económica se intensifica y muchas economías que, a priori, mostraban mayor robustez, ahora se enfrentan a unos registros peores a los previstos.

La Eurozona, sobre amenaza tras los resultados que arroja la economía alemana, muestra una fuerte desaceleración. Los temores de una recesión en la economía europea han teñido de rojo todos los mercados europeos, lastrando los índices a niveles mínimos. La economía alemana, un fiel indicador por su peso en la economía europea, muestra fuertes signos de ralentización. Los datos que nos arroja el segundo trimestre han mostrado una contracción en su PIB que la ha dejado al borde de la recesión.

La locomotora económica europea, debido al deterioro que está experimentando el balance de riesgos a nivel global con el entramado de incertidumbres que sacuden a la economía, continúa moderándose, registrando en la última lectura realizada para el segundo trimestre del año una caída en los crecimientos del 0,1%, en contraste con el trimestre anterior. La economía germana, así, bordea la recesión tras los fuertes impactos negativos que está viviendo la producción industrial y la caída en la demanda global en el país.

Una caída en la demanda global que nos lleva a China, otro país que, como Alemania, posee grandes vulnerabilidades por la supeditación tan abrupta de su Producto Interior Bruto (PIB) al comercio global. Junto con Estados Unidos, China y Alemania conforman el tridente que lidera el ranking de países más inmersos y con mayor peso en el comercio global. Su gran apuesta por el comercio les ha llevado a que, en casos como China o Alemania, gran parte de su economía dependa, en gran parte, del comercio exterior.

Dado el escenario comercial que presenta la economía, donde los dos principales bloques económicos del mundo, China y Estados Unidos, disputan un duro y tortuoso enfrentamiento en materia de relaciones bilaterales de comercio, el comercio continúa ralentizando su ritmo de crecimiento por primera vez en la última década. Según la Organización Mundial del Comercio, una ralentización precedida por las tensiones comerciales que mantienen abierta la guerra comercial entre ambos países.

Alemania y China

Esto ha tenido un efecto directo en la economía china y la economía alemana. Ambas han visto lastrado sus ritmos de crecimiento en materia de PIB, ya que esta fuerte caída que ha vivido la demanda global ha lastrado los niveles de transacciones que, ambos países, mantenían. La caída en las exportaciones ha provocado que el mayor agregado al Producto Interior Bruto en ambos países se haya visto condicionadamente más ralentizado de lo esperado, provocando en China el peor ritmo de crecimiento de los últimos 30 años.

De igual forma, aunque como un caso más aislado, se encuentra la economía británica. Una economía que mantiene una incansable lucha con la Unión Europea para salir del tratado comunitario. Una lucha que le ha costado a Reino Unido grandes pérdidas en materia económica. Pérdidas que, empezando por la libra y acabando por el crecimiento de su PIB, muestran los duros efectos negativos del nacionalismo excluyente, el proteccionismo y las tensiones diplomáticas que, ahora, vuelven a coger fuerza con el nuevo liderazgo de Boris Johnson; un líder que promete sacar a Reino Unido de la Unión Europea al coste que sea.

Pero no solo lo están pasando mal en Europa y Asia. Las economías emergentes, que vivían hace tan solo unas semanas la mayor salida de capital experimentada ante la guerra de divisas de Estados Unidos y China, así como las tensiones que ambos generan en el escenario político y económico, también viven los duros efectos de la desaceleración económica. La vulnerabilidad de estas economías ante los posibles cambios del ciclo económico es mayor y, sumado a una mala gestión en determinados países, la economía se ha visto muy resentida.

Es el caso de México o Argentina. Grandes economías que no atraviesan una de las mejores etapas para su economía. México, por ejemplo, que pese a haber logrado bordear el colapso económico tras la lectura de sus registros de crecimiento, mantiene un crecimiento económico situado en el 0,1%. Un registro celebrado en el país impulsado por la autocomplacencia, pues claro está que la economía se encuentra estancada y el crecimiento, situado en tal irrisoria cifra, se muestra muy debilitado.

En el caso de Argentina, una economía que en los últimos años ha mostrado las grandes debilidades que posee su economía, así como la debilidad del país y su divisa para afrontar diversos shocks en su economía, atraviesa una de los momentos más duros para la economía en el país. Los riesgos de una recesión y un default en materia de impagos, según Bloomberg, se estima en un 75%. Un escalofriante dato que explica grandes fenómenos que se están dando en el país y que duramente están castigando a la economía nacional y a la sociedad en el país.

La victoria del líder peronista en las urnas ha llevado a la bolsa de Buenos Aires a registrar una de sus mayores caídas, con un registro a la baja de casi el 38%. Una caída en las bolsas que mostraba el gran temor de los inversores ante un posible colapso financiero en el país. La prima de riesgo se impulsaba inmediatamente a la vez que se disparaba la rentabilidad de los bonos en el país. La posibilidad de impago era muy alta y eso se veía reflejado en la rentabilidad de los bonos y la prima de riesgo; así como su divisa, que registraba una devaluación de hasta el 32% frente al dólar, y que provocó que el Banco Central impulsase la mayor subida de tipos del mundo.

La tormenta económica que vive el mundo está agitando todos los mercados. Como decía, la economía se encuentra cada vez más incierta y vulnerable, los grandes problemas estructurales que poseen numerosas economías, muchas que nos hemos dejado en el tintero como Italia o España, han provocado que los riesgos de una recesión se eleven fuertemente, pues ante economías más vulnerables, los shocks tienen un mayor grado de impacto. Las tensiones, los populismos, el proteccionismo y así como todos los sucesos que se están dando están incidiendo con gran fuerza en los reajustes de las previsiones, que se muestran, de forma general, a la baja.

La situación es difícil. La economía se enfrenta a una serie de riesgos que mantiene en vilo a los inversores, paralizando su capital hasta nuevo aviso. Las economías se están mostrando más vulnerables, ante una débil recuperación tras la anterior depresión que vivió la economía. El consenso de analistas se muestra pesimista con la situación que vive el planeta en materia económica. Los escenarios se muestran inciertos y  arriesgados ante lo que está ocurriendo. Los líderes deben adoptar medidas, pues mientras tanto la economía sigue apagando sus crecimientos.

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