Indra avala hoy la fusión con Escribano y evalúa por primera vez la gestión de su presidente
. Por primera vez, tras meses de debate, se pondrán encima de la mesa los primeros números
Las tensiones del consejo de administración se reflejan fuera; dentro hay unanimidad.

El consejo de administración de Indra volverá a dar hoy un impulso decisivo a la fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), una operación que la compañía espera poder cerrar con cifras definitivas y plenamente transparentes.
El canje de acciones (mecanismo elegido para evitar cualquier coste directo para Indra) deberá perfilarse en esta reunión, en la que se abordarán los últimos ajustes técnicos y regulatorios para culminar una integración que transformará por completo el perímetro industrial y tecnológico del grupo. Por primera vez, tras meses de debate, se pondrán encima de la mesa los primeros números, y empezarán a pedirse y aportarse los documentos independientes para valorar Escribano y abordar la operación de manera definitiva.
Será también la primera vez que el máximo órgano de gobierno evalúe un ejercicio completo bajo el liderazgo de Ángel Escribano como presidente de Indra. El consejo tiene previsto respaldar su gestión, así como el plan estratégico diseñado para los próximos años, con especial atención a las previsiones de crecimiento que la compañía ha proyectado tanto en Defensa como en tecnología civil.
El refuerzo internacional, la consolidación de nuevos contratos y el papel central de Indra en los grandes programas europeos son puntos clave de la valoración, que ha mantenido el crecimiento que ya logró Marc Murtra durante su etapa como presidente.
La larga absorción de Escribano
La integración entre Indra y Escribano lleva fraguándose más de un año y medio y se ha convertido en uno de los movimientos corporativos más relevantes del sector de Defensa de Europa. La operación avanza hacia un modelo en el que la familia Escribano pasará a controlar en torno al 25% del capital de la nueva Indra, según las líneas maestras ya anticipadas por OKDIARIO. La clave será el canje de acciones, una fórmula que evita desembolsos adicionales y que permite consolidar capacidades industriales bajo una misma estructura.
Durante este tiempo, la fusión ha ido tomando forma al mismo ritmo que ambas compañías reforzaban posiciones estratégicas. Escribano llegó a plantear hace un año que su valoración superaba los 1.300 millones de euros, cifra que marcó uno de los debates centrales entre los accionistas y el Gobierno. Indra, por su parte, ha encadenado resultados históricos: disparó su beneficio y logró consolidar su posición en los mercados internacionales pese a las tensiones accionariales con los consejeros de SAPA y otros inversores institucionales.
A estas cifras se suma la adjudicación reciente de uno de los mayores contratos internacionales de transporte público. Indra gestionará los sistemas de venta y control del transporte en Londres, un proyecto cercano a los 1.000 millones de euros que refuerza su capacidad tecnológica en un mercado altamente competitivo. Este tipo de hitos avala, según fuentes internas, el planteamiento estratégico que defiende Ángel Escribano, que no se centra sólo en proyectos de índole militar.
Equilibrios en el consejo
La reunión de hoy llega en un contexto en el que persisten ciertas tensiones entre consejeros, especialmente en torno al papel de algunos accionistas y al reparto de poder que implicará la fusión, pese a que Ángel Escribano no quiere cambiar esa composición de sillones. La presencia de SAPA (accionista con fuerte perfil industrial y posición relevante en Defensa) ha generado fricciones en distintas etapas del proceso, aunque nunca termina de evidenciarse en las votaciones del consejo. El clima, internamente al menos, ha mejorado, pero siguen existiendo discrepancias. Discrepancias que, en realidad, están asociadas al reparto de los Programas Especiales de Modernización (PEM) que lanzó el Gobierno y de los que Indra sale mejor parado que sus competidores.
Otros consejeros han mostrado reticencias respecto a la valoración de Escribano y al peso que adquirirá en la nueva Indra, temiendo una concentración excesiva de influencia en manos de un socio que, hasta hace poco, competía directamente en determinados nichos. La vicepresidencia, la presencia en las comisiones internas y la definición de responsabilidades ejecutivas serán asuntos sensibles que, previsiblemente, no se discutirán hoy.
Pese a estas tensiones, la mayoría del consejo coincide en que la operación es estratégica para reforzar la autonomía industrial de España en el ámbito de la Defensa y para situar a Indra como un actor de referencia en los grandes programas europeos.