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La brecha generacional se da la vuelta: los jubilados pasan de gastar un 20% menos que la media a superarla

Los hogares encabezados por ocupados perdieron ocho puntos de posición relativa durante ese mismo periodo

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Jose de la Morena
  • Jose de la Morena
  • Jose de la Morena, periodista especializado en economía desde hace más de 15 años, desarrolla su labor en el campo de la comunicación desde el prisma de las tendencias, los números y resultados de las distintas compañías. Una tarea que le ha llevado a conocer a fondo el mundo empresarial. Ha trabajado también en comunicación corporativa y como asesor para distintas marcas internacionales e institucionales.

La brecha generacional dio un vuelco en España durante las últimas dos décadas. Los hogares encabezados por mayores de 65 años pasaron de gastar un 20% menos que la media en 2006 a situarse por encima en 2025, mientras las familias en edades centrales, especialmente aquellas cuyo cabeza de familia tiene entre 30 y 44 años, perdieron posiciones.

Un análisis de Funcas sobre la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) del Instituto Nacional de Estadística (INE) permite observar una transformación que va más allá del aumento general del consumo: la capacidad de gasto se desplazó progresivamente desde las generaciones en edad de trabajar hacia las de mayor edad.

El cambio resulta especialmente significativo porque partía de la situación contraria. En 2006, los hogares encabezados por mayores de 65 años tenían un gasto por unidad de consumo aproximadamente un 20% inferior al promedio nacional. Dos décadas después ya lo superan.

Cuando la comparación se realiza según la situación laboral del sustentador principal, el vuelco también resulta evidente. Según los cálculos de Funcas, tomando como referencia 100 para el conjunto de hogares, aquellos encabezados por jubilados pasaron de un índice de gasto de 86 a 107. Es decir, ganaron 21 puntos respecto a la media.

En sentido contrario evolucionaron las familias cuyo sustentador principal trabaja. Los hogares encabezados por ocupados perdieron ocho puntos de posición relativa durante ese mismo periodo, mientras los encabezados por desempleados cedieron siete.

La pensión resiste mejor que el salario

Funcas identifica dos etapas fundamentales para explicar el fenómeno. La primera se produjo durante la crisis financiera y de deuda comprendida entre 2008 y 2013 y fue precisamente entonces cuando se produjo la mayor parte del vuelco.

Mientras los hogares en edad laboral sufrieron el desplome del empleo y, por tanto, de sus ingresos, los ingresos de los mayores se mantuvieron e incluso aumentaron. La revalorización de las pensiones protegió a este colectivo frente al impacto que la destrucción de empleo provocó sobre el resto de familias.

La segunda etapa llegó durante el último lustro. En este caso, Funcas atribuye la nueva mejora relativa de los mayores a unos incrementos de las pensiones superiores a los de los salarios, que constituyen la principal fuente de ingresos de las familias en edad de trabajar.

Los últimos datos salariales permiten completar esa fotografía. El salario anual bruto por trabajador se situó en 28.410,78 euros en 2025, después de crecer un 3,1% respecto al año anterior, según la Encuesta Anual de Coste Laboral publicada por el INE.

El problema para las generaciones más jóvenes y de mediana edad es que esa evolución de los ingresos coincidió, además, con un fuerte encarecimiento de uno de sus principales gastos: la vivienda.

Los precios de la vivienda cerraron 2025 con un incremento interanual del 12,9%, según el INE. Y la escalada continuó en 2026: en el primer trimestre volvieron a registrar una subida del 12,9% respecto al mismo periodo del año anterior. La vivienda usada se encareció todavía más, un 13,5%.

La combinación ayuda a explicar las dificultades de los hogares en edades centrales: mientras el salario medio avanzó un 3,1% en 2025, el precio de la vivienda terminó el ejercicio creciendo a una tasa superior al 12%.

Los hogares gastan ya 35.101 euros al año

Todo ello se produce además en un contexto de incremento generalizado del gasto familiar. Los hogares españoles gastaron una media de 35.101 euros durante 2025, 1.057 euros más que el año anterior y un incremento del 3,1%. Por persona, el desembolso alcanzó los 14.066 euros, un 3,2% más.

La vivienda volvió a absorber buena parte del incremento. El gasto familiar en vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó un 5,8%, hasta alcanzar una media de 11.665 euros anuales. Sólo esta partida representa ya un tercio de todo el presupuesto familiar, concretamente el 33,2%.

También aumentó un 4,4% el gasto en alimentación, hasta 5.626 euros por hogar, y un 4,7% el destinado a actividades recreativas, deporte y cultura. En cambio, el desembolso en restaurantes y alojamiento cayó un 2,7%.

La situación resulta especialmente complicada entre los hogares con menos recursos. El 20% de las familias que menos gastan dedica ya el 61,5% de todo su presupuesto únicamente a vivienda, suministros y alimentación, dejando un margen mucho menor para el resto del consumo.

El resultado de estos movimientos es una transformación de la distribución del bienestar entre generaciones. Los jubilados no sólo redujeron la distancia que hace dos décadas les separaba del consumo medio, sino que terminaron superándolo, mientras las generaciones en edades centrales recorrieron el camino contrario.

No significa necesariamente que los jubilados españoles dispongan de rentas elevadas, sino que su posición relativa mejoró considerablemente frente a los hogares que dependen fundamentalmente del mercado laboral.

Y precisamente ahí reside el cambio que reflejan los datos de Funcas: en apenas veinte años, España pasó de tener unos hogares de mayores cuyo consumo estaba muy por debajo de la media a situarlos por encima, mientras los trabajadores de entre 30 y 44 años se convirtieron en uno de los grupos que más terreno perdió.

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