Jubilación

Cobraba un sueldo nunca visto pero se jubiló a los 41 años y se mudó de país: ahora es más rico aún

jubiló 41 años
Blanca Espada

A veces una vida que parecía aparentemente estable da un giro que nadie espera. Y a veces ese giro termina abriendo una puerta que, de otra manera, nunca se habría considerado. Eso es lo que le ocurrió a Alex Trias, un abogado estadounidense que un día decidió parar su vida para un cambio que antes jamás se había planteado. Tenía una carrera consolidada, un salario que para muchos sería el sueño de una vida y una trayectoria sin sobresaltos. Sin embargo, algo empezó a no encajar de modo que se jubiló con 41 años, cambió de país y ahora puede decir que la vida le va mucho mejor.

Todo se aceleró en 2008, cuando la crisis financiera derrumbó el bufete en el que trabajaba. La incertidumbre económica, unida a la sensación de haber seguido durante años un camino predecible, le hicieron replantearse un futuro que hasta entonces había dado por hecho. La abogacía había sido su única imagen de estabilidad, pero de repente ya no estaba seguro de querer seguir ahí. Con el tiempo acumuló ahorros de seis cifras y, en 2011, tomó una decisión que cambiaría todo: se jubiló con 41 años. A partir de ese momento, Trias apostó por empezar de cero lejos de Estados Unidos. Se mudó a Portugal sin conocer el idioma ni tener contactos allí. Una decisión que entonces parecía arriesgada, pero que hoy, según él mismo cuenta, ha sido la mejor inversión de su vida. Y ahora, vive mejor que antes y asegura que su patrimonio no ha dejado de crecer.

Cobraba un sueldo nunca visto pero se jubiló a los 41 años

Alex Trias reconoce que su trayectoria parecía escrita de antemano. Entró en la facultad de Derecho, consiguió prácticas en despachos importantes, encadenó trabajos de asociado y terminó consolidando una carrera sólida. Durante años vivió dentro de esa rutina que suele presentarse como el camino ideal hacia el éxito profesional.

Pero la crisis de 2008 rompió esa estabilidad. El bufete para el que llevaba un tiempo trabajando se vino abajo y, con él, la sensación de tener un rumbo fijo. Trias explica que no se imaginaba dedicándose a otra cosa que no fuera la abogacía, pero tampoco sabía cómo reconstruir su futuro. Ese periodo de duda fue el que, poco a poco, le llevó a plantearse un cambio radical que antes ni siquiera habría considerado.

Cuando reunió un colchón financiero importante, decidió que era el momento de detenerse. Dejó su trabajo en 2011 y se permitió por primera vez pensar en una vida diferente. Lo que no imaginaba era que ese paso sería el comienzo de una jubilación anticipada que le ha dado más libertad que cualquier ascenso.

Portugal, el país donde encontró otra forma de vivir

La mudanza a Portugal surgió casi de forma espontánea, pero también por necesidad. Trias no conocía el idioma ni tenía amigos en el país, pero intuía que necesitaba un entorno distinto para ordenar su vida. Una década después, asegura que aquella decisión fue un acierto absoluto. Describe su día a día como una mezcla de calma y descubrimiento. Dedica tiempo a recorrer senderos junto al mar, a probar la gastronomía local y a cultivar amistades que nunca imaginó que tendría.

En sus declaraciones para CNBC, subraya algo que repite con frecuencia: jubilarse pronto fue una de las mejores decisiones de su vida, aunque al principio la incertidumbre le resultara abrumadora. Por eso anima a otros a plantear cambios que les acerquen a lo que desean, incluso si da vértigo. Según él, la incertidumbre no es un freno, sino una oportunidad a la que conviene prestar atención.

El cambio que disparó su economía: menos gastos y más libertad financiera

Aunque este abogado se jubiló con 41 años, su situación económica no empeoró. De hecho, fue al revés. Trias y su mujer pasaron de vivir en Washington a residir en un país donde la carga fiscal y el coste de vida son muy distintos. Allí dejaron de asumir gastos que en Estados Unidos suponían un mordisco constante: impuestos estatales, seguros médicos, impuestos sobre la propiedad y otros costes asociados.

El ahorro mensual fue sorprendente. Calculan que sólo por vivir en Portugal redujeron sus gastos en torno a cinco mil dólares al mes, unos cuatro mil doscientos euros aproximadamente. Ese respiro financiero les permitió aumentar su capacidad de ahorro sin necesidad de volver al mercado laboral.

Además, mantienen la misma estrategia que seguían cuando ambos trabajaban. Viven por debajo de sus posibilidades, reinvierten la diferencia o lo que les sobra todos los meses y permiten que la capitalización haga el trabajo a largo plazo. La única diferencia es que ahora, en lugar de un sueldo, sus ingresos proceden de inversiones bien distribuidas. Y esa disciplina es la que ha hecho que, incluso estando jubilado desde los 41 años, Trias sea a día de hoy más rico que cuando trabajaba.

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