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El BCE quema sus últimos cartuchos para frenar la recesión en Europa

El mercado defiende la decisión del BCE sobre los dividendos:
El mercado defiende la decisión del BCE sobre los dividendos: "facilita el papel de la banca ante los accionistas"

Christine Lagarde, nueva presidenta electa del Banco Central Europeo (BCE), anunció este miércoles su apuesta porque el organismo mantenga la política de estímulos ante el horizonte de recesión al que se enfrenta Europa. De este modo, la primera mujer en ocupar el sillón del BCE, coincide con su predecesor, Mario Draghi, y empleará todos los mecanismos necesarios para frenar una nueva crisis económica.

Santiago Carbó, catedrático de la Bangor Business School, destaca que «los bancos centrales cada vez tienen más dificultad para que sus actuaciones tengan efectos reales en la economía. Llevamos mucho tiempo en un contexto de bajos tipos de interés, incluso negativos, no solo en Europa sino también en Estados Unidos. Lo que sucede es que la economía real ya ha generado una resistencia a los estímulos».

Y es que el BCE ya ha advertido que la actividad económica de algunos países de la eurozona se acerca a la recesión. El caso más significativo es el de Alemania, a pesar de que el país germano todavía no ha entrado en recesión técnica, ya que para ello es necesario presentar dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo. «Efectivamente el BCE está quemando sus últimos cartuchos. Yo creo que hace ya tiempo que la política fiscal, la política de reformas y una mayor coordinación entre países son las soluciones para salir de este agujero.  Sin embargo parece que la política monetaria sigue siendo la única herramienta disponible, debido a lo poco que se utiliza la otra», ha remarcado Carbó.

Por su parte, Gisela Turazzini, cofundadora de Blackbird, ha señalado que «el BCE debe estimular la economía buscando fórmulas parecidas a las de la Fed, como por ejemplo comprar equity en el mercado para poder animar las cotizaciones y fomentar el consumo, mediante el efecto riqueza. Considero que realmente la economía necesita reformas liberales, por lo que el BCE podría ser hábil y exigir a los estados reformas liberales (bajadas de impuestos y menos burocracia) a cambio de estimular el consumo».

Una reunión clave

El mercado aguarda con expectación la cumbre de política monetaria que se celebrará el próximo 12 de septiembre en Fráncfort. Las actas de la reunión celebrada el pasado mes de julio apuntan a que Draghi terminará su mandato con un gran paquete de estímulos, como la compra de deuda y el recorte en la tasa de depósitos, ante el debilitamiento de los indicadores macroeconómicos.

«Sin lugar a dudas, septiembre es el mes más importante de este año, puesto que tras la fuerte volatilidad e incertidumbre que ha gobernado los mercados en 2019, la decisión que tome el BCE en cuanto a la compra de activos y penalizaciones bancarias es clave. La situación en Alemania es muy compleja y el riesgo de que veamos crecer los populismos y la crispación social son importantes si la economía no se recupera de manera definitiva», ha destacado Turazzini.

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