TORNEO CONDE DE GODÓ

Rafa Nadal vuelve a la final del Godó con su mejor versión

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Rafa Nadal celebra el triunfo ante Kohlschreiber. (AFP)

Rafa Nadal tratará de recuperar el trono de campeón del Conde de Godó después de  firmar su clasificación para la final del torneo al vencer en el penúltimo encuentro del cuadro a Philipp Kohlschreiber por 6-3, 6-3, en un partido en el que el tenista manacorí supo aprovechar mejor las ventajas que le dejó un aguerrido rival que venía jugando bien durante toda la semana, pero al que el número 5 del mundo no dio opción.

El encuentro, después de la victoria frente a Fognini – su ‘bestia negra el año pasado – en cuartos, con remontada incluida en el segundo set, suponía un golpe de moral para un Nadal que se encuentra en el mejor momento de los últimos tiempos. La gira de tierra, aquella que ha tiranizado durante muchos años, nos ha devuelto su mejor versión.

Los primeros juegos del partido trajeron el habitual tanteo entre jugadores e igualdad inicial, con ambos contendientes concentrados y dominando sus saques desde el fondo de pista. Los golpes de Kohlschreiber no dejaban coger la iniciativa a Nadal, hasta el tercer juego de saque del teutón, que destacó por la igualdad, provocada por los fallos de ambos jugadores hasta llegar al ‘deuce’, donde el español se hizo con la iniciativa provocando los nervios y los posteriores errores de su rival para consumar un break que ponía el primer set a su alcance.

Dos juegos de saque sobrios por parte de Rafa dejaron el marcador definitivo del primer parcial en 6-3, con la sensación de que todavía no le había hecho falta poner la quinta marcha para liderar.

Sobrio al saque para cerrar el partido

La segunda manga trajo un discurso similar a su antecesora, con igualdad al inicio aunque esta vez con una versión superior en cuanto a tenis por parte de los dos contrincantes. Los puntos de break fueron una constante desde el 1-1, pero no fue hasta el sexto juego del set, con Philipp Kohlschreiber al saque, cuando se pudo hacer realidad la primera rotura de la segunda manga.

Fue para Nadal, que ya había puesto en pie a los espectadores presentes en la pista central del Real Club de Tenis Barcelona en los dos juegos anteriores, y que, a través de una derecha que comienza a recordar a la de los viejos tiempos, movió a su rival por toda la pista, volviendo a incitar a la precipitación y a unos errores que le daban su segundo break del partido.

Posiblemente el juego más importante del partido, en el que debía consolidar un break para poner pie y medio en la final del domingo, Nadal demostró su poso de campeón al no dejar opción a Kohlschreiber de devolverle la rotura. La lucidez y espectacularidad la dejó para el que sería el último juego del partido, en el que, tras remontar un 40-15 con dos golpes – derecha paralela y globo – espectaculares para la galería, Rafa firmó su participación en una final del Godó. Ahora queda el más difícil todavía, superar al japonés y vigente campeón Kei Nishikori para lograr su noveno cetro en la Ciudad Condal.

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