Venció en tres sets (6-3, 6-4, 6-2) con grandes sensaciones

Nadal es indestructible: tumba a Fognini y se planta en cuartos en Australia

Rafael Nadal sumó una brillante victoria ante Fabio Fognini, al que superó en tres sets (6-3, 6-4, 6-2) para colarse en los cuartos de final del Open de Australia

El tenista español cada vez tiene mejores sensaciones y presenta su candidatura al título en el Open de Australia

Nadal
Nadal, en el partido ante Fognini. (Getty)

Un amanecer en España, un comienzo de semana con Rafael Nadal y, por supuesto, con victoria. El tenista español ha dejado de lado las dudas en torno a su estado físico y se lanza a la conquista de su segundo Open de Australia. Cada vez más preparado en cuanto a piernas y tenis, e infranqueable en el plano mental, Rafa acabó con la resistencia (6-3, 6-4, 6-2) de uno de los tenistas más peligrosos del circuito, un Fabio Fognini al que fue mellando poco a poco hasta acabar desquiciándole en un partido que tuvo grandes tramos de tenis.

Nadal, con –cada vez menos– molestias y aunque con un cuadro más sencillo de lo que se podía prever, se mantiene impoluto en el Open de Australia. Tras cuatro encuentros, cuatro batallas contra el rival y contra su espalda, el casillero del número dos del mundo presenta un 12-0 en cuanto a sets, indicativo de lo peligroso que se está convirtiendo en una progresión constante hacia su 100%.

Fognini fue la última víctima y, sin lugar a dudas, la de mayor peso. El tenista italiano es un rara avis en el circuito, un jugador capaz de lo peor, en caso de cortocircuitar mentalmente, pero que con viento a favor puede izar sus velas hasta navegar junto a los transatlánticos de la ATP. Su comienzo de temporada ha sido muy positivo, entre la ATP Cup –donde derrotó a España con Italia– y un Open de Australia en el que se mostró imparable, victoria incluida ante el ídolo local De Miñaur. Todo, eso sí, hasta llegar a Nadal. 

La batalla de Rafa con Fognini iba a ir más allá de lo meramente tenístico, aunque en este plano, Nadal comenzó con ventaja. Concentrado como casi ningún otro deportista puede hacerlo, el español gestionó a la perfección un primer set en el que su lectura de los momentos clave fue, sencillamente impoluta. La carta perfecta se compuso de un break inicial, aderezado por la solidez que se le pide a un campeón al servicio, una reacción inmediata al quiebre rival, fruto de la calidad innata que atesora Fognini, y la paciencia, necesaria para saber caer en un juego interminable al resto, cediendo tres pelotas de set, antes de, con la cuarta y en blanco, cerrar la manga en blanco.

Nadal empezaba mandando y lo hacía en un partido grande, de intercambios con grandísima carga de efecto y una velocidad endiablada, entre dos de las bestias del circuito en estas lides. Ahí, con un set de desventaja, se iba a ver el nivel de concentración que había traído Fognini al partido, y la respuesta fue grata para el público que, desde sus casas debido al confinamiento por coronavirus, seguía el partido en Melbourne.

Una batalla de tenis y mucho más

Los episodios entre Fognini y Nadal no se limitan a luchas tenísticas en las que, por cierto, el español se impone –sin contar el partido de Australia– por 12-4. Para el recuerdo, el choque dialéctico en Hamburgo 2015 y el «no me rompas los huevos» del italiano a Rafa por la supuesta lentitud de este al sacar. En el segundo parcial, Fabio, lejos de increpar a su rival desde la palabra, lo hizo con la raqueta, y metió el susto en el cuerpo a la parroquia española.

Dominando desde el fondo y obligando a Nadal a cometer más fallos de lo habitual en su búsqueda de hacerse con el mando de los puntos, Fognini se colocó con un jugosísimo 4-2 favorable en pos de anotarse la segunda manga. No obstante, Rafa permanecía agazapado y conocedor de los errores que le habían provocado esta desventaja. Y no iba a tardar en corregirlos.

Al igual que sucediera en la primera manga, el segundo break de Fognini iba a ser respondido por Nadal haciendo lo propio e igualando de nuevo la contienda, antes de pisar el acelerador como sólo él puede hacerlo. La cúspide tenística de Rafa en el partido se juntaba con el punto máximo de su físico, y este vendaval arrasaría, de forma irremediable, a un incrédulo Fabio, que veía volar un segundo set en el que probablemente, hizo todo lo que pudo, y se mantuvo todo lo tranquilo que necesitaba… hasta el final.

Nadal levanta el muro rumbo a cuartos

El final del parcial había sido, esta vez sí, un mazazo tangible para Fognini, que levantó cuatro pelotas de break con 4-2 favorable, antes de ceder en la quinta, y contó con un 0-40 a su favor, levantado por Nadal, como si nada, con tres puntos magníficos al servicio, antes de llevarse el set.

En el tercero, el comienzo iba a ser imprescindible a la hora de categorizar el tiempo restante de partido y Fognini, por mucha pelea y una concentración digna de mención, volvía a chocar contra un muro infranqueable. Nadal había llegado a su máximo nivel en el partido y una vez ahí, los intercambios desde el fondo de la pista no encontraban resquicio para resquebrajar el tenis del español, firme de revés, portentoso de derecha y siempre activo para colocar una pelota más, una pelota que podía ser un cortado a los pies, un revés imposible, o una volea determinante.

El break llegaba en el tercer juego y con él, el comienzo de la cuesta abajo de Fognini. El reloj marcaba las dos horas, justas, de partido en la Rod Laver Arena y aunque el marcador acababa de subir el primer quiebre de Rafa en la tercera manga, la sensación era que el partido ya había acabado. La resistencia de Fognini llegaba a su fin con una segunda rotura de servicio de Nadal, a un nivel inasumible para su rival, y cuyo despegue ya era irremediable hacia los cuartos de final, en los que se planta en plenas condiciones para asegurar que está entre los máximos favoritos al Open de Australia. 

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