Una odisea

Toda la verdad sobre la introducción del motor Renault en el MCL33 F1

Fernando Alonso a bordo del MCL33 en los test de Montmeló
Fernando Alonso a bordo del MCL33 en los test de Montmeló

Una arquitectura diferente, un trabajo de orfebrería para colocar al extraño en las tripas de un monoplaza acostumbrado a dar zumo quemado. Del corazón de Honda todo salía con humo, desazón y una desesperación que, de tanta rotura, pasó a indiferencia. La llegada de Renault a McLaren es una gota de agua en el infierno… aunque no todo fue tan bonito.

Un sufrimiento feliz, esperando que, esta vez, tanto trabajo en la fábrica tenga un mínimo de efecto en pista… más allá de acabar en los puntos. El primer día de test para McLaren-Renault ha congeniado una sinfonía sin sonidos guturales y gallos: la asociación suena bien. Pero para componer tal canción se ha necesitado unos meses de batallas en la parte trasera del MCL33.

Fraternizar el exiguo chasis británico, buscando la eficiencia aerodinámica, con la nueva unidad de potencia no ha sido sólo un juego de palabras. En McLaren tuvieron que reconfigurar la caja de cambios, la suspensión trasera y el sistema de refrigeración para que el propulsor no agonizara en las entrañas del MCL33. El motor Renault está más adelantado que el Honda en el chasis y, además, han recuperado una importante cantidad de volumen de combustible.

Semanas de esfuerzo para encontrar el empaquetado perfecto. Un coche que, a su primer vistazo, luce bien trabajado en la parte estrictamente aerodinámica. Las fortalezas del deficiente MCL32 se han tratado y mejorado en este nuevo McLaren. La ligereza del motor Renault y su menor volumen ha permitido una mayor facilidad en la introducción por los ingenieros de Woking.

Se mantiene la trasera fina, estrecha, evolucionando el concepto de size zero que tan mal ha funcionando en el propulsor nipón. Los primeros datos arrojados acerca de ambas potencias comparadas son incontestables: 69 CV más en la nueva unidad de potencia del MCL33. La noche más oscura de McLaren parece ya lejana, dando paso, ahora sí, a un amanecer con sabor a champán.

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