REAL MADRID - ATHLETIC: JORNADA 33 DE LIGA SANTANDER

Kepa demostró que Zidane jamás debió parar su fichaje

Kepa, atajando un balón durante el Real Madrid-Athletic (AFP).
Kepa, atajando un balón durante el Real Madrid-Athletic (AFP).

Kepa Arrizabalaga pisaba el Santiago Bernabéu por primera vez en su carrera y tras el culebrón que protagonizó en el mercado invernal. El morbo estaba servido. El Real Madrid lo tenía hecho con el meta para pagar su cláusula y ficharlo, pero entre la disconformidad de Zidane y la lesión del vasco la operación se fue al traste. Este miércoles pisó el estadio blanco, pero como arquero del Athletic, con el que renovó hasta 2025.

En la primera gran oportunidad del Real Madrid tuvo bastante suerte el joven meta, pues el gran cabezazo de Cristiano Ronaldo en el minuto 8 se estrelló en el larguero cuando Kepa ya estaba batido. Poco después atrapó bien un disparo de Asensio, y en el 15′ hizo una muy buena parada a otro remate del jugador portugués, salvando el empate.

Su puesta en escena fue notable. No se le vio nervioso en ningún momento ni superado por el escenario o la morbosa situación. Pese a su edad, Kepa ha demostrado ser un portero sobrio y fiable, y en el Bernabéu también lo hizo. Pero además de ser un meta seguro tiene unos grandes reflejos, y en el minuto 31 dio prueba de ello. El meta respondió con otra buena parada a una falta lanzada por Kroos que se fue envenenando, evitando de nuevo el 1-1. La cosa no quedó ahí. Todavía en el primer tiempo, en el 42′, Kepa sacó una mano tremenda a Asensio tras una gran jugada personal del balear, que no se podía creer que su compañero de Selección le parara eso.

En el segundo tiempo tuvo bastante menos trabajo. Al Real Madrid le costó llegar con peligro tras el paso por los vestuarios, aunque en los últimos 20 minutos de partido apretó algo más. Aún así, cuando tuvo que intervenir lo volvió a hacer de manera sobria, ofreciendo una sensación de seguridad tremenda en cada acción. Pero dar un partido por ganado con Cristiano en el campo es demasiado atrevido. El luso aprovechó un disparo de Modric para desviarlo de tacón y batir al meta del Athletic, que no pudo hacer nada para evitar el empate. 

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