WEC 6 HORAS DE SPA

¡Fernando Alonso gana las 6 horas de Spa!

El ovetense vence en su debut en el Mundial de Resistencia junto al equipo Toyota Gazoo Racing

Alonso no lograba una victoria desde el pasado Gran Premio de España de Fórmula 1 del 2013

Fernando Alonso
Fernando Alonso, en las 6 horas de Spa (Getty)

El bosque de las Ardenas abrigó la helada realidad de Fernando Alonso pintándole un verano de 6 horas de duración. Huérfano en la categoría que tanto calor le dio en el pasado, destrozó su sino infausto en la resistencia: está de vuelta. El longevo Spa, dibujado milimétrico en su cabeza, no le esbozó motores rotos, accidentes inesperados, o cualquier mínimo detalle que siempre aparecía cuando ya lo rozaba. Fernando Alonso, campeón de las 6 horas de Spa.

Esta vez no hubo atisbo de la inexorable fuerza del destino que escribió el Duque de Rivas o cantaba Mecano. El novato se vistió de veterano en una categoría desconocida. Pedaleó más fuerte en la última rampa del Tourmalet, lanzó el pase preciso a la zona de anotación cuando quedaban segundos, anotó la última canasta con el defensa a centímetros de él. Porque aquello no fue precisamente un paseo: sufrió una última hora contra su homónimo de escudería, Mike Conway.

El exceso de tiempo, un safety car tardío y la amplia experiencia de su rival dibujó un panorama final no consecuente con las primeras cinco horas de carrera. Porque el Toyota 8 dominó toda la prueba con solvencia. El trío formado por Fernando Alonso, Buemi y Nakajima no daba opción a sus rivales que rezaban por alguna circunstancia anormal para acortar una distancia de más de un minuto.

Las oraciones del resto de los LMP1 fueron escuchadas cuando no eran ni capaces de ver en la lejanía al Toyota de Fernando Alonso. Un accidente del SMP Racing con un Ferrari GTAm alteró el orden establecido, creando un ambiente de tensión inesperado, una carrera nueva de poco menos de una hora. El mítico gafe del asturiano aparecía con el relanzamiento de la carrera: Mike Conway se acercaba… y quedaban las paradas.

El enjambre de bólidos en pista destrozó poco a poco la distancia que ganaban las manos del español. Casi pegados en la parada del autobús, el Toyota 7 optó por entrar en boxes donde perdió más tiempo de lo esperado. Fernando Alonso entró en la vuelta siguiente, sin saber si iba a ser suficiente para salir por delante de Conway. Lo fue porque perdió mucho menos en el pit lane: 7 segundos de diferencia.

Aún así se acercó, quedándose pegado al alerón trasero del Toyota 8. Eran dos décimas de diferencia, apenas unos metros trozo de asfalto… pero resistió. Fernando Alonso entonó aquella del Dúo Dinámico para volver a subirse a lo más alto de un podio. Cinco años de una travesía por el desierto que ha parecido más duradera que la del pueblo de Israel. Campeón. Siempre lo fue.

Así se destrozó la historia desdichada que acompaña a un talento. El sueño no se rompió, los fantasmas japoneses se escondieron en la fiabilidad del Toyota: no hubo bancarrota. El preso de más talento en la Fórmula 1 se desencadenó y no sucumbió a ningún engaño en pista: esta vez Moriarty no conseguía pillar a Sherlock. Fernando Alonso asciende de las catacumbas de la Fórmula 1 para volver a la victoria en el WEC. Esto no ha hecho más que empezar.

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