Champions League: Atlético - Juventus

Cristiano Ronaldo, manual de resistencia

Cristiano Ronaldo, manual de resistencia
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Volvió a Cristiano Ronaldo a Madrid y lo hizo para sufrir. Claro, no es lo mismo jugar en el campo del Atleti con la camiseta del Real Madrid que con la de la Juve. Cristiano sigue igual, pero los otros diez no son lo mismo. El luso peleó en solitario, pero como a un filete con ensalada, le falló el acompañamiento.

Seis minutos. Ese fue el tiempo que tardó Cristiano Ronaldo, recibido con gritos de «¡¡¡maricona!!!» por la mejor afición del mundo, en contactar con el balón. Seis minutos y tres segundos. Ese fue el tiempo que tardó Cristiano en recibir la primera cornada del Atlético. Fue Giménez el que le embistió al muslo. No vio ni amarilla. De resultas de su primera acción obtuvo CR7 su primera falta y tuvo su primera ocasión.

La falta estaba en la incorporación a la M-40. Cristiano Ronaldo se sacó un tiro marca de la casa y Oblak una parada de época. Pues sí. CR7 ya había dejado su carta de presentación en el Metropolitano. Lo volvió a intentar sin suerte a los diez minutos. Obtuvo un córner.

Empezaba a gustarse Cristiano Ronaldo, como si el área del Atlético fuera un enorme espejo para mirarse. Tiró un par de desmarques, pero Godín los abortó. Luego, como la Juve perdió la pelota, CR7 desapareció del Metropolitano y no volvió a contactar con el balón hasta la media hora del partido. Otro pulso con Giménez, esta vez para el uruguayo.

Ronaldo no defrauda

Si pensaba Cristiano llegar ileso al descanso se equivocaba. Al filo del entretiempo se llevó un doble pisotón en el tobillo. Saúl le hirió y Juanfran le remató para que no sufriera. Ninguno de los dos vio amarilla. El pitido del colegiado fue un alivio para Ronaldo, que volvió de la caseta con las ansias de tirar de siempre. Su primer disparo en la reanudación fue en el 48. Se marchó a Coslada.

Volvió a aparecer Cristiano Ronaldo al filo de la hora de partido. Se cocinó una jugada con desmarque de ruptura para infiltrarse en el área del Atlético, pero el cuerpo salvador de Godín se interpuso entre el luso y el gol. Despareció otra vez la Juve del partido y con ella un CR7 que contemplaba el duelo más como espectador que como jugador.

Y así vio Cristiano pasar los minutos, incluidos el gol anulado a Morata y los goles de Giménez y Godín que dejan a su Juventus con un pie fuera de la Champions. Tuvo en su cabeza la última con un centro al que no habría llegado ni Randolph aupado por los árbitros de la Copa. Y al final se fue del Metropolitano tocado y casi hundido. Si Ronaldo quería seguir ganando Champions parece que el mejor sitio es donde estaba y no donde se ha ido.

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