Las cinco mejores finales de la historia del tenis

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Djokovic y Federer posan con los trofeos tras la final del US Open el pasado fin de semana (Getty)
Miguel Zorío

A lo largo de la historia del tenis ha habido finales apasionantes. De esas que mantienen en vilo al espectador hasta el final. De las que es difícil predecir el ganador Y es que si algo tiene el tenis es que es un deporte que siempre tiene emoción. Sobretodo las finales. En los últimos años Nadal, Federer y Djokovic nos han dejado grandes partidos para el recuerdo. Especialmente esas finales de Grand Slam a cinco sets en las que cualquier cosa es posible. Entre los tres suman 39 títulos en los cuatro grandes torneos. Cualquier encuentro entre estos tres tenistas se ha convertido en un clásico de este deporte, ya sea un Nadal-Federer, un Djokovic-Federer o un Nadal-Djokovic. Y es que estos tres magos de la raqueta han conseguido encandilar al mundo del tenis.

Estas son las mejores finales de la historia del tenis. La mayoría han tenido lugar en la hierba de Wimbledon, aunque también se han vivido partidos trepidantes en Australia y Roland Garros con el título en juego.

Nadal-Federer (Wimbledon, 2008)

A la tercera fue la vencida. Tras perder las finales de 2006 y 2007, en 2008 Rafa Nadal, al fin, consiguió destronar a Roger Federer en la hierba de Wimbledon. Cinco sets y casi cinco horas de partido necesitó el manacorí para doblegar al suizo. Cuatro horas y 48 minutos duró el encuentro, en cuanto a tiempo de juego se refiere. Y es que el tiempo londinense también quiso estar presente. La lluvia obligó a ambos tenistas a enfilar el camino de los vestuarios en diversas ocasiones. Se convirtió en la final de individuales más larga de la historia del torneo británico en términos de tiempo jugado. Finalmente Nadal se alzó con el triunfo por 6-4, 6-4, 6-7, 6-7 y 9-7 y acabó con el dominio del suizo en Wimbledon. Está considerado uno de los mejores partidos de la historia del tenis. 

Nadal-Djokovic (Australia, 2012)

Cinco horas y cincuenta y tres minutos necesitó Djokovic para imponerse a Nadal en el Abierto de Australia, en la final más larga de la historia del tenis, superando a la del 1988 entre Mats Wilander e Ivan Lendl que duró cuatro horas y 55 minutos. El serbio consiguió imponer su ley en la locura de Melbourne. Cinco sets fueron necesarios para derrocar al español que, a pesar del cansancio, opuso resistencia hasta el último instante aunque sin éxito. Finalmente Djokovic levantó el trofeo de campeón al ganar por 7-5, 4-6, 2-6, 7-6 y 5-7 a Nadal en un partido que quedó grabado en las vitrinas de la historia de este deporte.

Djokovic-Federer (US Open 2015)

Novak Djokovic levantó el pasado fin de semana su segundo título en Flushing Meadows. Esta vez se impuso a Roger Federer por 6-4, 5-7, 6-4 y 6-4 en tres horas y 20 minutos. El partido no defraudó y ambos sacaron lo mejor de sí como viene siendo habitual cada vez que estos dos magos de la raqueta se enfrentan entre sí. El serbio sigue en estado de gracia, como si estuviera tocado por una varita mágica. Y es que si no llega a ser por la derrota en Roland Garros frente a Wawrinka ahora estaría celebrando el Grand Slam, que se obtiene al ganar los cuatro grandes torneos (Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon, US open) en el mismo año. Aún así ha conseguido ganar tres de los cuatro en un año por segunda vez en su carrera. A pesar de la derrota, el suizo demostró que aún le queda mucho tenis por dar. 

Bjorn Borg-John McEnroe (Wimbledon, 1980)

Bjorn Borg se impuso al estadounidense John McEnroe por 1-6, 7-5, 6-3, 6-7 y 8-6 en un encuentro muy igualado. Aunque la especialidad del sueco siempre fue la tierra batida, la hierba de Wimbledon no se le daba nada mal tampoco. Tanto que llegó a alzarse cinco años consecutivos con el Grand Slam británico. Borg llegó al cuarto set con 2-1 a favor. Pero un gran McEnroe consiguió forzar el tie-break. Un tie-break épico en el que se disputaron un total de 34 puntos, que acabó cayendo del lado del norteamericano por 16-18. Pero el quinto y definitivo set tampoco se quedó atrás. Si algo tienen los grandes torneos es que en el quinto y definitivo set no hay muerte súbita, el campeón debe ganar con dos juegos de diferencia. Y así fue. Ambos tenistas erán conscientes de que para vencer debían romper el saque del rival, es decir hacer un break. Finalmente fue Bjorn Borg el que lo consiguió tras 14 juegos y se impuso por 8-6. 

Ivan Lendl-McEnroe (Roland Garros, 1984)

Ivan Lendl sorprendió a McEnroe y contra todo pronóstico logró su primer título de Grand Slam en aquella de final en la tierra de París en 1984. El checo tiró de casta para remontar un partido que se le había puesto cuesta arriba tras perder los dos primeros sets. Apeló a la épica para conseguir la victoria. Algo que pocos pueden presumir de haberlo logrado. Finalmente remontó y se impuso en cinco sets al estadounidense por 3-6, 2-6, 6-4, 7-5, 7-5. Tras ver como se iba esa volea de McEnroe que le proclamaba campeón de Roland Garros, Lendl estalló de alegría. El esfuerzo valió la pena, el tenista checo reinaba en la tierra de París.

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