Tercera victoria consecutiva culé en un Clásico

El Barça vuelve a conquistar el Palacio

El Barça vuelve a conquistar el Palacio

Tercer Clásico en las últimas semanas… y tercera victoria azulgrana. El Barça Lassa volvió a conquistar el Palacio en un encuentro en el que siempre se mostraron superiores (76-82) a un Real Madrid que no dio con la tecla para imponerse a su eterno rival, que últimamente le tiene tomada la medida. Kuric, Heurtel y Tomic fueron demasiado para un Madrid irregular y al que la Liga Endesa, un día más, apartó de la máxima tensión competitiva.

A pesar de la importancia relativa de un encuentro de fase regular de la ACB, el Real Madrid no podía permitirse caer de nuevo ante su público frente al eterno rival. Los jugadores madridistas debían salir enchufados desde el primer minuto de partido, pero la realidad es que un solitario triple de Llull ejerció de espectador en un inicio en el que el resto de canastas hasta el 3-13 vinieron por parte de miembros del Barcelona.

Laso no podía creer lo que estaba viendo y paró el partido. La vena se le había hinchado nada más empezar, y con más razón que un santo, comenzó a corregir cosas a tono elevado y con un lenguaje que por lo coloquial llamase la atención de los suyos. Una ‘lasina’ en toda regla que una vez más consiguió el efecto deseado por el técnico vasco en los jugadores. El Madrid cambió su cara de inmediato y 11 puntos de Llull después, igualaba el marcador para dejar en nada la jugosa ventaja acumulada por el Barça.

La aparición de Carroll le hizo muy bien a un Real Madrid que seguía a pesar de todo moviéndose por impulsos. El Barça se mostraba más sólido y, aunque la igualdad en el juego y el marcador era manifiesta, los de Pesic siempre parecieron tener un puntito más a través de lo cabal de sus ataques.

Pero volvamos al norteamericano del Madrid y a su tarjeta, impoluta, de los primeros 20 minutos. 15 puntos sin fallo en el tiro y 20 de valoración que desquiciaron por momentos a un Barcelona que se habría hundido de no tener en Kuric al antídoto de Jaycee. Kyle pagó con su propia medicina al Madrid, desde la larga distancia e incluyendo una canasta sobre la bocina que dejaba la ventaja del lado del Barça al descanso.

Siempre a remolque en el marcador, el Madrid consiguió a duras penas que las desventajas, que rondaron los diez puntos, no les impidieran llegar con vida al último cuarto. El equipo de Laso no encontraba el toque a pesar de que la práctica totalidad de expertos les daban como favoritos para el triunfo parcial. Pero un Clásico es un Clásico y el Barça ya ha demostrado en más de una ocasión sentirse muy cómodo como tapado.

Conato de remontada y victoria culé

Aún con todo, el Real Madrid estaba en el partido y con 10 minutos para consumar su venganza sobre el Barça. Los culés no estaban seguros a pesar del dominio y sólo Tomic percutía en la zona con alguna maniobra de talento y otras en las que se quedaba al borde de la falta en ataque. Un triple de Kuric, inverosímil y extraordinario, colocaba al Barça de nuevo cinco puntos arriba y otro de Pangos subía la diferencia para silenciar al Palacio.

Entrados en los momentos clave, un triple de Taylor permitió soñar a los incondicionales merengues presentes en el Wizink Center, pero la irregularidad en el tiro y en la toma de decisiones permitieron al Barça cerrar con una facilidad pasmosa un encuentro cuya competitividad se multiplicará si estos equipos vuelven a enfrentarse en Playoffs.

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