La autodestrucción de Cleveland y la más que posible marcha de LeBron James

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LeBron James y Isaiah Thomas discuten con un árbitro en un partido reciente. (Getty)
Francisco Rabadán
  • Francisco Rabadán
  • Redactor jefe de deportes. He tenido la oportunidad de cubrir dos Juegos Olímpicos, varios Mundiales de distintas disciplinas y algún que otro All-Star de la NBA con los Gasol. De Córdoba y sin acento.

Mira que es complicado sacar de quicio a LeBron James. Pues bien, el dueño de los Cleveland Cavaliers –el multimillonario Dan Gilbert– no sólo ha enfadado al jugador más importante de baloncesto del siglo XXI, sino que además se ha posicionado en una batalla interna de vestuario. Al alero no le van a faltar novias si decide marcharse este verano. Su mayor aval: haber alcanzado ocho finales de NBA consecutivas.

La situación se ha tornado insostenible en unos Cavaliers que viven una guerra civil. Kyrie Irving, el socio de LeBron en el primer título de la franquicia en su historia de la NBA en 2016, pudo ver lo que se venía encima. Quiso volar sólo, como Neymar con Messi, y exigió un traspaso que lo envío a Boston Celtics a cambio de Isaiah Thomas, un base que venía promediando en los verdes 28.9 puntos.

Los Cavaliers, pese a un arranque convulso de temporada sin Thomas, lograron una tremenda racha de 13 triunfos consecutivos entre el mes de noviembre y diciembre con un gran José Calderón, por cierto, en el puesto de base. El regreso de Thomas tras recuperarse de una lesión de cadera cambió completamente el sistema de equilibrios en Cleveland y aquí empezaron las disputas.

LeBron, que gracias a su influencia ha conseguido atraer a ex All-Stars como Dwayne Wade, Kyle Korver o Derrick Rose a precio de ganga, empezó a ver cómo perdía influencia en el juego a cambio de que Thomas se integrase en el equipo. El pequeño base, de apenas 1,75 metros, no ha logrado, sin embargo, parecerse ni por asomo al jugador que maravilló la pasada temporada en los Celtics.

Lo peor de ese proceso se ha trasladado en resultados deportivos. Desde la llegada de Thomas al equipo, los Cavs presentan un balance de cinco triunfos y ocho derrotas, aunque los más sangrante para el base es el balance de -73 puntos con él en cancha. Su implicación defensiva ha levantado muchas ampollas, especialmente entre sus compañeros.

El jugador se ha defendido de las críticas echando la culpa a sus compañeros. «Llevamos toda la temporada siendo unos de los peores equipos en defensa, pero ahora resulta que dicen que la culpa es mía», dijo. Es una verdad a medias porque antes ganaban y ahora pierden.

Thomas también se ha intentado defender de su escaso bagaje ofensivo, que actualmente es de 15.6 puntos y 4 asistencias por partido cuando el año pasado firmaba 28.9 puntos y 5.9 asistencias. «Estoy acostumbrado a tener el balón en cada jugada y hacer la mayoría de las jugadas, así que ahora tengo ver cómo me adapto a este sistema», explicó soltando un claro misil hacia LeBron.

El Rey, que no ha hablado pero cuyo entorno tiene la lengua muy afilada, ha dejado caer que la renovación con Cleveland –con quien acaba contrato este verano– está en punto muerto y sin visos de revisión. LeBron está molesto con el club porque considera que se han posicionado a favor de un recién llegado como Thomas –que hasta intercambia mensajes con el dueño del equipo y ha sido tildado como el chivato– cuando éste jamás ha alcanzado una final ni tiene el impacto del alero de Akron en el juego.

El enfado de LeBron es patente y todo hace indicar que este verano hará nuevamente las maletas como cuando estuvo de Erasmus en Miami durante cuatro temporadas. Todos los expertos ven a James vistiendo la camiseta de los Lakers, una situación que la franquicia angelina ha preparado a conciencia con Magic Johnson trabajando desde los despachos.

Los amarillos tienen el dinero para pagar a LeBron lo que pida y también para hacerle hueco a su corte de amigos que quieren ganar un anillo bajo su mando. Los Lakers, tras la pérdida irremplazable de Kobe Bryant el pasado verano, esperan agazapados para reconstruir la franquicia alrededor del jugador que ha alcanzando los 30.000 puntos anotados en la NBA a edad más temprana.

LeBron siente que ha hecho historia en su tierra logrando un anillo imposible a los Warriors del récord del partidos ganados. No tiene nada que demostrar y menos que enfrentarse a los dueños del equipo y a un jugador inferior como Thomas. Los Cavaliers intuyen la situación, pero saben que le han perdido. No se extrañen cuando a principios del próximo julio James anuncie que lleva sus talentos a California.

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