Liga Santander: Atlético de Madrid - Valencia

El Atlético aplaza el alirón del Barça

El Atlético aplaza el alirón del Barça

El Atlético de Madrid se impuso 3-2 al Valencia en el choque correspondiente a la jornada 34 de la Liga Santander. De esta forma, los del Cholo Simeone hacen los deberes y habrá que esperar al fin de semana a ver si el Barcelona se proclama campeón de la Liga Santander

El Atlético de Madrid venció al Valencia por 3-2 en el Metropolitano y aplazó el alirón del Barcelona, que observaba atento el desenlace de este encuentro. Morata abrió la lata, respondió Gameiro, Griezmann contrarrestó el tanto de su compatriota, pero Parejo volvió a igualar la contienda hasta que un golazo de Ángel Correa -como la temporada pasada-, decidió el partido del lado de los de Simeone.

Cinco jornadas para que concluya la Liga Santander y el Atlético de Madrid recibía al Valencia, comenzando a ejercer así de juez de la Liga. Por una parte, si perdía, el Barcelona ya era campeón y, por otro, juzgaba a un cuadro che que quiere estar en la Champions League la próxima temporada. Encima, los del Cholo Simeone quieren aferrarse a la segunda plaza y para eso no quedaba otra que ganar en el Metropolitano.

Para buscar la victoria Simeone sacaba uno de los mejores onces que podía. El insustituible Jan Oblak defendía el arco con Juanfran y Filipe en los laterales y Savic y Godín como pareja de centrales. Rodri y Saúl ejercían de mediocentro con Lemar y Koke más abiertos a bandas, mientras que Griezmann volvía a la alineación tras cumplir sanción, acompañando a Álvaro Morata en la punta del ataque.

Diluviaba en la capital de España. La gente prefería quedarse resguardada en su casa o no les había dado tiempo de ir al fútbol tras un día duro de trabajo. O estaban haciendo cola en algún Correos para poder recoger y enviar su voto. Lo cierto es que el Metropolitano presentó una pobre entrada, pero el espectáculo estaba sobre el húmedo verde. Comenzó fuerte el Atlético, que dio los primeros avisos por medio de Koke y Morata. Ambos tuvieron el mismo resultado del líquido incoloro que caía del cielo: agua.

Morata, on fire

Corría el minuto 9 y apareció el ‘9’ del Atlético, aunque en su espalda porte el ’22’. Álvaro Morata no falló e hizo cierto el refrán de que a la tercera va la vencida. Pase al hueco de Lemar, centro desde la derecha de Juanfran, movimiento de desmarque del delantero colchonero, que se tira en plancha para empujar el balón al fondo de la red. Ni diez minutos le duró la esperanza a los futbolistas del Barcelona de dormir esta noche como campeones de Liga. Instantes después lo volvería a intentar el internacional español, que parecía enchufadísimo, pero esta vez se topó con Neto.

También se las vio con el linier, que le anuló un gol, bien hecho, por cierto, tras recoger un rechace. Morata estaba on fire, con la flechita hacia arriba, o como lo quieran llamar. Pero no sólo él, el bloque estaba funcionando. Juanfran y Filipe atacaban por bandas, Koke y Lemar creaban juego, Rodri y Saúl distribuían y Griezmann intentaba estar en todos lados.

Pero pasada la media hora de juego llegó el gol del Valencia en forma de trueno. Una buena acción individual de Santi Mina, que dejó sentado a Godín terminó con el gallego asistiendo a Gameiro para que batiese a Oblak y pusiera el 1-1 en el electrónico. El francés cumplía la ley del ex anotando contra sus antiguos compañeros, anotando su octavo gol de la temporada, lejos de los 20 que prometió cuando cambió la elástica rojiblanca por la che. Los de Marcelino se vinieron arriba con un cabezazo de Santi Mina o un disparo lejano de Parejo, pero no pudieron mover el empate antes del descanso.

El Atlético devuelve el golpe

El segundo acto llegó con el mismo guión que el primer tiempo. Apretaba un poco el Valencia, pero el Atlético, jugando sin presión, juega mejor. Una gran jugada colectiva terminó con un centro sutil y medido de Lemar a la cabeza de Griezmann, que le gana la posición a Gayá y rompiendo así las tablas. Ni cinco minutos habían pasado de la reanudación y los jugadores del Barcelona volvían a venirse abajo en sus casas. Reaccionó Marcelino y sorprendió quitando del campo a un Guedes que está en un gran estado de forma para dar entrada a Rubén Sobrino.

Pero para estado estelar, el de Jan Oblak. El esloveno no faltó a su cita con las grandes paradas. El recién renovado portero del Atlético sacó una mano milagrosa para responder al disparo cruzado de Carlos Soler. Ante esto, le tocaba salir al campo a Correa, que entraba por Filipe Luis. El argentino le dio la victoria por 1-0 la temporada pasada a los suyos contra el Valencia, aquel fatídico día en el que Godín perdió dos dientes luchando por sus compañeros.

Hacía Simeone su segundo cambio. Lemar, ovacionado, se retiraba tras dos buenos partidos y dejaba su lugar en el campo a su tocayo Thomas Partey. El Valencia parecía no tener fuerzas para afrontar los últimos minutos del partido, pero se encontró con un penalti por mano de Saúl que Hernández Hernández no vio, pero el VAR sí. Oblak adivinó el lado, pero el lanzamiento de Parejo era un trallazo que prácticamente ningún portero pararía.

Pudo Griezmann volver a romper la igualada con un buen testarazo, pero el balón rozó el palo de la portería de Neto. Dos minutos después, el cuero volvió a lamer el poste, pero por la cara interna. Disparo lejano de Correa, con una parábola de videojuego que entra muy ajustadito ante la atenta mirada del guardameta del Valencia. Golpeaban los del Turia y respondían con más contundencia los colchoneros. Faltaban 10 minutos y Simeone agotaba los cambios: Arias por Morata. Prácticamente no hubo tiempo para más, aunque los ches lo intentaron. Pitido final y los tres puntos que se quedan en el Metropolitano y hacen esperar al Barça para ser campeones de la Liga Santander.

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