Superó a Basilashvili

Alcaraz triunfa en su estreno como ídolo en Madrid

Carlos Alcaraz superó a Nikoloz Basilashvili en su primer partido (6-3, 7-5) en el Mutua Madrid Open 2022. El tenista murciano ya está en segunda ronda.

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Carlos Alcaraz - Cameron Norrie
Alcaraz celebra su victoria en Madrid. (EFE)

Carlos Alcaraz desprende tal aura de grandeza que la ilusión del público de Madrid permite trasladarse a un encuentro del primer Rafa Nadal. El tenista murciano se estrenó en el Mutua Madrid Open con una victoria de altos y bajos frente a un Nikoloz Basilashvili que llevó el partido a su terreno y comprobó que ahí también, Alcaraz es superior. El respetable enloqueció durante la hora y 23 minutos de duración del encuentro con las virtudes del nuevo ídolo del tenis español, que aún con ciertas dudas, se muestra preparado para asaltar las rondas finales de nuevo en un Masters 1000. 

Alcaraz deleitó al público, hasta 10.000 personas, con golpes inverosímiles, haciendo gala de un repertorio que le deja como una de las referencias ofensivas de la materia actualmente en la ATP. Junto a Basilashvili, otro cañonero, se vivieron momentos en los que prácticamente no se veía la pelota sobre la pista, sin importar que la superficie fuera la más lenta del circuito, más allá de la altura. Con más luces que sombras, algo necesario para sacar adelante un encuentro de Masters 1000, Carlitos pudo cerrar la contienda porque su rival perdonó y porque, pese a no contar con la brillantez y la continuidad de otras grandes noches, lo que tiene innato es el gen ganador que apunta a reportarle muchos éxitos en su carrera.

Con el título de campeón del Godó –y el de Miami– debajo del brazo, Alcaraz llegaba a su debut en Madrid con todas las expectativas puestas sobre su figura. Situación diferente a la vivida en Barcelona, por el tropiezo ante Korda en Montecarlo, que le dio algo de aire mediático. Pero en la Caja Mágica todo cambia y Carlos, Carlitos, tenía además un doble objetivo de estreno. Ganar a Basilashvili significaba un billete para octavos y para jugar el día de su cumpleaños, el 5 de mayo, de nuevo en el Estadio Manolo Santana.

Basilashvili, que ya cayó –Roland Garros 2021– ante Alcaraz antes de que Carlos fuera el tenista joven más seguido y consolidado del planeta tenis, debía tener aprendida la lección ante un jugador multiplicado, en cuanto a nivel, al que se pudo ver hace una temporada. El georgiano, impredecible pero talentoso a rabiar, era una primera prueba de toque para un público que, amagando con el horario de discoteca en la noche madrileña del martes, tenía la diversión casi asegurada.

Remontada de campeón

Como se esperaba, los intercambios fueron de una velocidad difícilmente igualada en el circuito. Basilashvilli es un pegador auténtico de derecha, revés o lo que haga falta y de Carlos poco hace falta decir sobre su velocidad de pelota. En un abrir y cerrar de ojos debido a la prisa de ambos por cerrar los puntos, la inspiración del georgiano se imponía a los fallos de un nervioso Alcaraz, que cedía su servicio y con él la primera ventaja del encuentro a su rival.

La atmósfera en el Estadio Manolo Santana era digna de un partido importante de Nadal y Alcaraz, al que le costó un poco acostumbrarse, pronto la utilizó a su favor para remontar y decantar la balanza. Un contrabreak puso la primera piedra de un espectacular parcial que levantaría al público de sus asientos. Del 1-3 al 6-1 y un desquiciado Basilashvili que no sabía que hacer con un jugador que enfrente era muro y bombardero a la vez. El nuevo ídolo de Madrid se llevaba el primer parcial.

Basilashvili pierde su oportunidad

La mitad del trabajo estaba hecho pero aún había que cerrar la contienda. Basilashvili no iba a dejar de pegarle durísimo a la pelota y su calidad volvería a imponerse en un inicio en el que Carlos se relajó en exceso. De nuevo un break que iba a levantar el de El Palmar para júbilo del respetable, pero con la diferencia de que en esta ocasión Nikoloz volvería a quebrar hasta colocarse con saque para igualar a un set, pero ahí se arrugó como si él fuera el adolescente, permitiendo a Alcaraz entrar de nuevo en partido.

Craso error el de Basilashvili, pues Carlos, con la prisa que caracterizó al partido y una alta dosis de determinación, decantó la balanza en un abrir y cerrar de ojos para abrir, valga la redundancia, su camino hacia la segunda ronda de un torneo que ya le ha confirmado como su nuevo gran ídolo.

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