El español remontó dos sets y cayó en el último tie-break (6-2, 7-6, 4-6, 2-6, 7-6)

Alcaraz cae como un campeón ante Berrettini

Carlos Alcaraz se despidió del Open de Australia tras ceder (6-2, 7-6, 4-6, 2-6, 7-6) en tercera ronda ante el italiano Matteo Berrettini. El español remontó dos sets en contra y estuvo muy cerca del triunfo, pero acabó perdiéndolo en el supertiebreak del quinto

Alcaraz Berrettini
Carlos Alcaraz, en el partido ante Berrettini. (Getty)

Es un talento llamado a marcar una época en el mundo del tenis… pese a la derrota. Carlos Alcaraz sigue dando pasos de gigante en una trayectoria que acaba de empezar y ya ilusiona con volver a ver a uno de los más grandes ondeando la bandera española en los grandes torneos. El murciano, un auténtico portento físico y tenístico, remontó dos sets en contra a todo un Top-8 como Matteo Berrettini, pero acabó muriendo en la orilla en el super tiebreak definitivo, el único momento a partir del tercer set en el que su rival fue superior a él. El resultado (6-2, 7-6, 4-6, 2-6, 7-6) y lo visto en el partido, el mejor del año tenístico hasta el momento, demuestran que Carlos cayó, pero está listo para llegar a lo más alto.

Era la primera vez en su carrera en que se veía en esta tesitura, la de levantar dos sets, pero la ambición de Carlos, que no tiene límites, le hizo creer cuando ya casi nadie lo hacía y así quedarse al límite de levantar un duelo de auténticas estrellas en el que el que más brilló fue el de El Palmar. Después de dos parciales diferentes, un primero en el que comenzó como un tiro y acabó diluyéndose y un segundo, igualadísimo, en el que la muerte súbita le jugó una mala pasada, Alcaraz se mostraba al límite de una derrota clara ante Berrettini.

Alcaraz, que había mostrado su cara más contundente en las dos primeras rondas de torneo y en la tercera sacó fuerzas de flaqueza, sobre todo en el plano mental, para reconstruirse después de dos sets en los que le superó la precipitación y así, poco a poco y como un veterano, ir mermando los puntos menos fuertes de un tenista consolidado entre los mejores.

Todo parecía perdido pero no lo estaba y así se vio cuando Alcaraz cambió la templanza por su versión más ofensiva –palabras mayores– y se lanzó a por una rotura de saque que le diera el tercer set. Era la primera piedra que apartaba en el camino y, aunque aún quedaban muchas, su mente había hecho clic para dar comienzo a una exhibición que Berrettini iba a tardar en poder igualar.

Alcaraz está hecho de otra pasta

Por el camino, otros dos breaks para Alcaraz en el cuarto, de forma consecutiva, de los que se sustraían puntos con derecha, revés, saque y volea dentro de un catálogo que ya es uno de los más completos del circuito. Ah, y no me quiero dejar las dejadas, ese golpe que Carlos ha aprendido de un genio como Juan Carlos Ferrero, su entrenador, y con el que se atreve –y acierta– hasta en momentos de máxima tensión, donde el catálogo niega su utilización.

Así las cosas, llegados al quinto set, la situación caía moderadamente del lado de Carlos, si bien Berrettini seguía apretando desde el fondo de la pista con una combinación saque-derecha como pocas hay en el circuito en calidad y ninguna, con casi total seguridad, en potencia. El italiano sufrió una caída que hizo pensar incluso en su retirada, pero el tobillo, protegido por un vendaje clásico en Matteo, permitió que continuara el choque sin mayores problemas.

Un tie-break, un ganador y dos campeones

El quinto set fue el de la solidez al servicio, sin ningún break para ningún tenista hasta llegar al momento decisivo, un 5-5 en el que Berrettini sacó su saque en blanco –Carlos acababa de hacerlo en el anterior– y pasó la presión al imberbe español. Los nervios eran máximos y Alcaraz lo pagó con algún error más de la cuenta, pero supo subsanarlo en tres puntos completísimos en los que incluso levantaba una pelota de partido. El supertiebreak era una realidad y, por qué no decirlo, un elemento de máxima justicia para elegir al vencedor.

Comenzó bien, muy bien Carlos ganando un punto al resto a un coloso con el servicio, pero a partir de ahí, el manual fue el de Berrettini, más experimentado y afortunado ante un Alcaraz que dio dos cañas de derecha y acabó de la forma más cruel, con una doble falta, un partido de órdago entre dos tenistas que se verán en lo más alto en no demasiado tiempo. Uno ya lo tiene a mano y el otro, Carlos Alcaraz Garfia, sigue apuntando al tope con sólo 18 años.

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