Psicología

Victor Küppers, experto español en psicología positiva, sobre el éxito en el trabajo: «La gente que te conoce te valora por tu forma de ser, no por tu currículum»

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Victor Küppers. Imagen: Instagram/ @victorkuppersoficial
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Víctor Küppers, experto español en psicología positiva, sostiene que el éxito profesional no depende de los títulos acumulados en un currículum, sino de la forma de ser de cada persona. «La gente que te conoce te valora por tu forma de ser, no por tu currículum. No existe un buen profesional que sea mala persona», ha declarado el formador en distintas charlas del ciclo Mentes Expertas de la Cadena SER.

Küppers, doctor en Humanidades y autor de «El Efecto Actitud», se ha convertido en un fenómeno viral en España por defender que la actitud, más que el conocimiento o la experiencia, es lo que marca la diferencia entre un profesional mediocre y uno excelente.

La fórmula del valor de las personas según Víctor Küppers

Küppers resume esta idea en una fórmula matemática sencilla: el valor de una persona equivale a la suma de sus conocimientos y sus habilidades, multiplicada por su actitud. Los conocimientos y las habilidades, según explica, solo suman, mientras que la actitud multiplica el resultado final.

Esa diferencia, sostiene el formador, explica por qué nadie valora a un compañero o a un jefe por los idiomas que habla o los másteres que acumula en su currículum. Se les valora por ser buenas personas, por su empatía, su amabilidad y su disposición a ayudar cuando hace falta.

Küppers advierte además de que, cuando una persona se deja llevar por la prisa, el estrés o la frustración, no pierde su conocimiento ni su experiencia: pierde su forma de ser, que es precisamente donde reside su valor profesional más alto. Para el formador, el éxito real se resume en una sola frase que repite en sus conferencias: «Que nadie se acerque a ti sin que al irse se sienta un poco mejor y más feliz».

Cómo se aplica esta filosofía en el día a día laboral

La actitud que defiende Küppers no exige grandes gestos, sino hábitos cotidianos. En la forma de comunicarse, se traduce en saludar con energía y mirando a los ojos, apagar las pantallas cuando alguien habla y dar las gracias de forma sincera al personal de limpieza o a los superiores por igual.

En la gestión de los problemas, esta actitud se nota en quien busca soluciones en lugar de culpables ante un error, en quien controla la queja constante que desgasta al equipo, y en quien no contagia el estrés a los compañeros cuando llegan entregas urgentes. En el trabajo en equipo, se manifiesta al celebrar sinceramente los logros ajenos, al ofrecer ayuda proactiva a quien está saturado de tareas, y al estar disponible para resolver dudas con paciencia.

Recibir feedback también revela esta actitud. Decir «tienes razón, me equivoqué, lo corrijo ahora mismo» en lugar de buscar excusas, o ver una crítica como una ayuda y no como un ataque personal, son señales de la forma de ser que Küppers considera más valiosa que cualquier título.

Lo mismo ocurre con las personas nuevas en el equipo: acompañarlas en el almuerzo, explicarles los procesos sin arrogancia y presentarlas al resto de departamentos facilita su adaptación desde el primer día.

En las reuniones, esta filosofía se traduce en llegar puntual, validar las ideas de los demás antes de exponer la propia opinión, y ceder la palabra a quienes suelen quedarse callados. Ante los imprevistos, se ve en quien asume tareas extra sin poner mala cara, en quien transmite calma cuando el sistema falla o un cliente se enfada, y en quien separa los problemas personales del trato con sus compañeros de oficina.

Los pequeños detalles invisibles completan esta forma de ser: mantener el orden común en la oficina, sostener la puerta a cualquier persona y despedirse al salir en lugar de marcharse sin decir nada. Son gestos que, según defiende Küppers, construyen la reputación que ningún currículum puede reflejar por sí solo.

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