La psicología explica por qué algunas personas se quedan dormidas en el sofá: no siempre es solo cansancio, puede revelar estrés acumulado
Especialistas en sueño y salud mental advierten de que este hábito puede reflejar fatiga emocional, dificultad para desconectar o no descansar
Es oficial: las aceitunas y otros productos en conserva, como los pepinos en vinagre, cambian para siempre su calidad alimentaria en 2026
Mejor que insecticidas: este remedio casero para la puerta de entrada proporciona una solución permanente contra las hormigas
Se acabó la sequía: una joven de 14 años crea la solución perfecta para "producir" agua en el desierto

Quedarse dormido en el sofá mientras se ve una película o después de cenar es una escena habitual en muchos hogares. Aunque a menudo se atribuye simplemente al cansancio, la psicología y la medicina del sueño señalan que este comportamiento puede esconder otros factores. El estrés acumulado, la sobrecarga mental, la dificultad para desconectar o incluso un descanso inadecuado son algunas de las explicaciones que manejan los expertos. Eso sí, los especialistas recuerdan que este hábito, por sí solo, no permite sacar conclusiones sobre la salud psicológica de una persona.
El estrés puede pasar factura al final del día
Después de una jornada repleta de responsabilidades laborales, familiares o académicas, muchas personas llegan a casa con un elevado nivel de agotamiento físico y mental. Según los especialistas, ese desgaste puede hacer que el cerebro entre rápidamente en un estado de relajación al sentarse en un lugar cómodo, como el sofá, favoreciendo que el sueño aparezca antes incluso de llegar a la cama.
La literatura científica también relaciona el estrés prolongado con alteraciones del descanso y una mayor fatiga emocional. Sin embargo, los investigadores subrayan que la relación entre ambos factores es compleja y depende de múltiples variables, como el estilo de vida, la calidad del sueño o la salud general de cada individuo.
Un refugio para desconectar
Algunos psicólogos consideran que el sofá puede convertirse en un espacio asociado al descanso y a la desconexión emocional. Al terminar las obligaciones del día, el cerebro identifica ese entorno como un lugar seguro donde disminuir el nivel de alerta, lo que facilita quedarse dormido sin apenas darse cuenta.
No obstante, los expertos insisten en que esta conducta no debe interpretarse automáticamente como un problema psicológico. Dormirse ocasionalmente en el sofá puede ser una consecuencia normal del cansancio diario y no implica necesariamente la existencia de estrés crónico, ansiedad o dificultades emocionales.
Temas:
- dormir
- emociones
- Psicología