Psicología

¿Por qué no te funciona respirar o relajarte cuando tienes ansiedad? Hay una explicación científica detrás que sólo los expertos conocen

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Ataque de ansiedad. (Imagen generada por IA)
  • Fernando Larruscain
  • Estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Redactor de SEO en OKDIARIO. Apasionado del deporte y de las MMA.

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La ansiedad se puede dividir en dos tipos. Por un lado, tenemos la ansiedad puntual, que sucede cuando tenemos algún evento importante como un examen, una cita o una intervención en público. Por otra parte, existe la ansiedad prolongada que, independientemente de los sucesos que ocurran, sigue apareciendo.

Este tipo de ansiedad es un estado constante de preocupación y alerta excesiva que dura seis meses o más, afectando la vida diaria sin que exista un peligro real. El funcionamiento se basa en que el sistema nervioso queda atrapado en un ciclo de «lucha» o «huida», manteniendo el cuerpo tenso y la mente anticipando tragedias. Estas ansiedades prolongadas requieren de atención de profesionales en psicología.

¿Por qué no funciona respirar o relajarnos?

Durante los picos de ansiedad momentáneos, entra en juego la amígdala cerebral, que forma parte del sistema nervioso. Esta provoca un «secuestro emocional» que bloquea la corteza prefrontal, genera hiperventilación que reduce el dióxido de carbono en sangre, activa el sistema simpático, interpretando el control consciente de la respiración como un peligro adicional.

Los picos de ansiedad aceleran de forma inconsciente la respiración superficial, provocando una caída rápida de dióxido de carbono en la sangre. Se produce un cambio brusco en el momento que altera el pH sanguíneo y disminuye el flujo de sangre al cerebro, generando mareos, hormigueo y una extrema sensación de ahogo que la respiración profunda en frío no logra revertir de inmediato.

Intentar técnicas de relajación que no hemos practicado con anterioridad no es útil. El cuerpo no reconoce el patrón como una señal de seguridad.

¿Cómo se puede combatir un pico de ansiedad?

La estrategia que recomiendan los expertos científicos se fundamenta en engañar al cuerpo a través de la fisiología, en lugar de luchar por calmarte. La ciencia recomienda, ante un pico de ansiedad, iniciar un suspiro fisiológico (inhalar y exhalar profundo). Otra acción efectiva son los cambios bruscos de temperatura, ayudándonos del agua fría sumergiendo nuestra cara o bebiendo agua muy fría.

La descarga motora, gastando toda la adrenalina con movimientos rápidos, es también otra forma de combate contra la ansiedad. En otros casos donde no podamos realizar los anteriores por falta de material o por el contexto, podemos recurrir a desviar la atención a través de los sentidos. Buscando objetos con la mirada, oliendo aromas, saboreando alimentos o centrándonos en escuchar sonidos de nuestro entorno.

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