El ‘truco del vaso de agua’ que hacen en entrevistas de trabajo: una simple prueba que puede determinar tu contratación
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En el mercado laboral actual, pequeños detalles que a simple vista parecen irrelevantes pueden acabar influyendo en la decisión final de un proceso de selección. Las entrevistas de trabajo han dejado de centrarse únicamente en la experiencia o la formación y cada vez prestan más atención a la personalidad y la actitud de los candidatos. Entre ellas destaca la conocida como «prueba del vaso de agua», una técnica tan sencilla como reveladora para observar cómo reacciona una persona ante situaciones cotidianas y cómo podría desenvolverse en su futuro entorno profesional.
Durante una entrevista, cada gesto, respuesta o comportamiento puede aportar información al reclutador. Esta prueba consiste en dejar un vaso de agua sobre la mesa para observar cómo interactúa el candidato con él. Aunque muchos piensan que se trata de un simple gesto de cortesía, algunos responsables de selección lo utilizan para valorar aspectos como la naturalidad, la seguridad o la capacidad de adaptación. Por ejemplo, rechazar la oferta de agua puede interpretarse como una señal de cierta incomodidad o de excesiva rigidez en un contexto social.
¿En qué consiste la ‘prueba del vaso de agua’?
Gracias a la «prueba del vaso de agua», los entrevistadores pueden observar la forma en la que los aspirantes responden a pequeños estímulos durante la conversación. El entrevistador coloca un vaso de agua al alcance del candidato, un detalle que suele pasar desapercibido. Sin embargo, la manera en que la persona actúa frente a esa situación puede aportar pistas sobre determinados rasgos de su comportamiento.
Así, aceptar el agua y beber con tranquilidad puede transmitir una imagen de confianza, cercanía y capacidad para desenvolverse con naturalidad. En cambio, rechazarla de manera educada podría interpretarse como un signo de tensión o de excesiva formalidad. Incluso un pequeño derrame también puede ser revelador: mantener la calma, limpiar el agua y resolver el incidente con rapidez suele proyectar responsabilidad, iniciativa y buena gestión de los imprevistos.
- Rechazar el vaso de agua: algunos reclutadores pueden interpretar este gesto como una muestra de incomodidad o de cierta distancia con el entrevistador. No tiene por qué ser algo negativo, pero podría generar dudas sobre la facilidad del candidato para adaptarse al entorno de trabajo.
- Beber con demasiada rapidez: hacerlo de forma precipitada puede transmitir nerviosismo, ansiedad o falta de control emocional, aspectos que algunos procesos de selección tienen en cuenta para valorar cómo se afrontan las situaciones de presión.
- Cómo reaccionar ante un derrame: si el agua se cae accidentalmente, la respuesta del candidato puede resultar más importante que el incidente en sí. Actuar con serenidad, ofrecer una solución y limpiar el derrame suele reflejar proactividad, responsabilidad y capacidad para resolver problemas de forma eficaz.
La «prueba del vaso de agua» no pretende averiguar si el candidato tiene sed, sino obtener información sobre diferentes competencias y rasgos de personalidad, entre ellos la educación y la cortesía. Aceptar el vaso de agua con naturalidad puede interpretarse como una muestra de buena educación, agradecimiento y facilidad para desenvolverse en un entorno profesional. Por otro lado, responder de forma relajada y espontánea suele transmitir confianza en uno mismo, además de una buena capacidad para adaptarse a distintas situaciones.
Mientras, una reacción excesivamente tensa, incómoda o un rechazo brusco de la oferta podría proyectar nerviosismo o dificultades para gestionar el estrés y las interacciones sociales. En definitiva, aunque aceptar un vaso de agua durante una entrevista parezca un detalle sin importancia, para algunos reclutadores puede convertirse en un indicador adicional de la actitud, la naturalidad y las habilidades sociales del candidato.
La ‘prueba del café’
Más allá de la «técnica del vaso de agua», existen otras dinámicas que permiten averiguar si el candidato encaja con la cultura corporativa. Además de la experiencia o la formación, muchas buscan evaluar aspectos como la actitud, la educación o la iniciativa, cualidades que no siempre son fáciles de detectar durante una conversación.
Uno de los métodos más conocidos lo dio a conocer Trent Innes, directivo de la empresa de software Xero Australia, durante una entrevista en el pódcast empresarial «The Venture», y que posteriormente recogió el diario británico Mirror. La dinámica es muy simple: antes de empezar la entrevista, el entrevistador ofrece un café o alguna otra bebida al candidato. Cuando la conversación termina, observa qué hace con la taza. La cuestión es sencilla: ¿la deja sobre la mesa o se preocupa por devolverla a la cocina o preguntar dónde debe dejarla?
Según Innes, éste pequeño detalle refleja aspectos relacionados con la responsabilidad, la educación y el respeto por los espacios compartidos. El empresario explicó que acostumbra a acompañar al candidato por la oficina antes de la entrevista y aprovecha ese recorrido para pasar por la cocina y servir una bebida. Después vuelven a la sala para hablar y, al finalizar, presta especial atención a lo que ocurre con la taza vacía.