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Suena raro, pero la ciencia lo avala: descubren una molécula en el espacio que resuelve el origen de la vida

Molécula en el espacio
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
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Un equipo internacional de científicos ha identificado en el espacio interestelar la molécula orgánica que contiene azufre más grande jamás observada fuera de la Tierra. El hallazgo, publicado recientemente en la revista Nature Astronomy, ha sido descrito por los investigadores como un auténtico «eslabón perdido» en la evolución química del cosmos. La molécula detectada en el espacio, bautizada como «2,5-ciclohexadieno-1-tiona», está formada por carbono, hidrógeno y azufre, y cuenta con un total de 13 átomos; hasta ahora, las moléculas con azufre identificadas fuera del Sistema Solar eran mucho más simples, con apenas tres, cuatro o cinco átomos,

«El azufre llegó a la Tierra desde el espacio hace mucho, mucho tiempo. Pero solo habíamos detectado una cantidad muy limitada de moléculas portadoras de azufre en el espacio, lo cual es extraño. Debería existir en grandes cantidades, pero es muy difícil de encontrar»,  explicó Mitsunori Araki, científico del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre en Alemania y autor principal del estudio. Durante décadas, los astrónomos han observado cómo el azufre parecía sorprendentemente escaso en forma de moléculas complejas en el espacio interestelar.

El origen de la molécula hallada en el espacio

Los meteoritos que han caído a la Tierra contienen compuestos sulfurados grandes y complejos, pero hasta ahora no estaba claro cómo se habían formado ni de dónde procedían exactamente. Este hallazgo sugiere que al menos parte de esa química podría originarse en regiones lejanas del espacio interestelar.

«Ésta es la molécula portadora de azufre más grande jamás encontrada en el espacio, con 13 átomos», dijo Araki. «Antes de ésta, la más grande solo tenía nueve átomos, pero ya era un caso raro, porque la mayoría de las moléculas de azufre detectadas solo tenían tres, cuatro o cinco átomos».

La molécula fue detectada en una nube molecular conocida como «G+0.693–0.027», situada a unos 27.000 años luz de la Tierra, cerca del centro de la Vía Láctea. «Una nube molecular es básicamente un vivero estelar», explicó Valerio Lattanzi, coautor del estudio y también investigador del Instituto Max Planck. «Los ingredientes químicos presentes en estas nubes pueden acabar incorporándose a los planetas que se formen más tarde».

En este contexto, estudiar la química de estas regiones es esencial para reconstruir la historia de la vida. «Intentamos entender cómo se pasa de moléculas simples a sistemas capaces de albergar vida. Y lo hacemos añadiendo piezas al rompecabezas, una por una».

Identificación

Para confirmar la existencia de esta molécula sulfurada, los investigadores sintetizaron la molécula en laboratorio mediante una descarga eléctrica aplicada a una sustancia llamada tiofenol, un compuesto líquido que contiene azufre, carbono e hidrógeno.

A continuación, obtuvieron una «huella espectral» extremadamente precisa, es decir, el patrón único de señales de radio que emite la molécula al interactuar con radiación electromagnética. Luego, compararon la huella con datos astronómicos recopilados por los radiotelescopios IRAM-30m y Yebes, los cuales habían observado la nube molecular durante años.

«La coincidencia fue clara», señaló Lattanzi. «Sabíamos que esta nube era rica en moléculas de azufre, por lo que era un objetivo ideal para la búsqueda».

El estudio representa un gran avance de la astroquímica moderna. Kate Freeman, profesora de Geociencias en la Universidad Estatal de Pensilvania, comentó: «Sabíamos que los meteoritos contienen compuestos de azufre grandes y complejos. Pero no entendíamos bien cómo llegaban a formarse. Ahora sabemos que existe una alta probabilidad de que algunos de ellos provengan de regiones ricas en moléculas de nuestra galaxia, fuera del sistema solar».

Implicaciones para la vida más allá de la Tierra

El descubrimiento también tiene implicaciones profundas para la búsqueda de vida extraterrestre. Sara Russell, profesora de ciencias planetarias en el Museo de Historia Natural de Londres, destacó que «la presencia de moléculas orgánicas complejas en el centro de nuestra galaxia sugiere que los materiales biológicamente importantes podrían estar en todas partes. Esto aumenta la probabilidad de que procesos similares estén ocurriendo en otros lugares y, por tanto, que exista vida en otros planetas»,

Desde el punto de vista químico, el azufre es especialmente interesante. Ryan Fortenberry, profesor asociado de química y bioquímica en la Universidad de Mississippi, explicó que «el azufre permite una química que va más allá de lo que pueden hacer solo el carbono, el oxígeno y el nitrógeno. Encontrar moléculas que lo contienen nos ayuda a comprender mejor dónde pudo haber comenzado la vida y hacia dónde podría evolucionar».

Hace apenas medio siglo, detectar cualquier molécula en el espacio se consideraba casi un milagro. Sin embargo, «ahora estamos encontrando moléculas con 13 átomos y algunas con varias decenas. Las moléculas son mucho más resistentes de lo que creíamos, y los telescopios nos han demostrado que la química del espacio es increíblemente rica».

A raíz de este hallazgo, Araki y su equipo creen que podrían existir muchas más moléculas complejas con azufre en el espacio. «Estoy convencido de que los encontraremos. La química del universo es más compleja y fascinante de lo que jamás imaginamos».

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