Si te llega este mensaje de la DGT, la Policía Nacional tiene malas noticias para ti: tu cuenta bancaria, en peligro

Sólo en el último trimestre de 2025 se registraron más de 45 millones de ciberataques procedentes de falsas tiendas online que buscaban robar los datos personales y bancarios de los usuarios. Asimismo, las brechas de datos se dispararon en un 175%, tanto entre particulares como entre empresas. «En 2025, las estafas dejaron de anunciarse como amenazas y se integraron en la rutina digital diaria», resume Siggi Stefnisson, director de ciberseguridad de la compañía. A diferencia de lo que ocurría en años anteriores, el eslabón más débil ya no es la tecnología, sino el comportamiento humano.
Las técnicas utilizados por los ciberdelincuentes son cada vez más sofisticados y, por ende, distinguir entre una oferta o una notificación legítima y una trampa es cada vez más difícil. En los últimos meses, la Policía Nacional ha alertado de nuevos métodos de estafa que han supuesto pérdidas de varios miles de euros a ciudadanos particulares: suplantación del propio número de teléfono de la entidad bancaria, falsos anuncios de alquiler para suplantar la identidad de las víctimas… Ahora, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado advierten de un fraude que comienza con un SMS que, supuestamente, procede de la Dirección General de Tráfico (DGT).
La estafa que suplanta a la DGT
Los ciberdelincuentes saben muy bien que las multas de tráfico generan preocupación inmediata entre los conductores. Por eso el mensaje juega con la presión psicológica: una infracción pendiente, un plazo limitado para realizar el pago y la posibilidad de embargos o problemas administrativos si no se actúa rápido. El método es sencillo pero eficaz: el SMS incluye un enlace que redirige a una página web que imita la imagen corporativa de la DGT.
Todo está cuidado al detalle para transmitir legitimidad: colores institucionales, logotipos oficiales y una apariencia profesional. Una vez dentro de la página, la víctima encuentra un formulario para «abonar la sanción». Aquí es donde comienza la estafa de la que alerta la Policía Nacional, ya que se solicitan datos personales como nombre completo, dirección postal, DNI, correo electrónico e incluso contraseñas. A continuación, se piden los datos de la tarjeta de crédito o débito para realizar el pago de la supuesta multa y, en algunos casos, incluso claves de seguridad o códigos de verificación enviados por el banco.
Con esta información, los estafadores pueden llevar a cabo compras fraudulentas, transferencias inmediatas, solicitudes de préstamos rápidos, suscripciones no autorizadas a servicios online o incluso suplantación de identidad. En cuestión de minutos, las consecuencias pueden ser devastadoras. Desde la Policía Nacional insisten en un punto fundamental: la DGT no notifica multas ni expedientes sancionadores mediante mensajes SMS.
«Lee atentamente el boletín de la denuncia que te ha llegado y comprueba que sean correctos los datos del vehículo, la descripción de los hechos y el importe de la multa. Recuerda que los dos canales de notificación de la DGT son: por defecto por correo postal, con posterior envío al Tablón Edictal (TEU) si no te hemos podido localizar en tu domicilio; notificación electrónica a través de la DEV – Dirección Electrónica Vial», explica la DGT.
Phishing
«El phishing es una técnica que consiste en el envío de un correo electrónico por parte de un ciberdelincuente a un usuario simulando ser una entidad legítima (red social, banco, institución pública, etc.) con el objetivo de robarle información privada, realizarle un cargo económico o infectar el dispositivo. Para ello, adjuntan archivos infectados o enlaces a páginas fraudulentas en el correo electrónico», señala el INCIBE.
Un correo electrónico o un SMS fraudulento varias señales que permiten identificarlo si se presta atención a ciertos detalles. En primer lugar, es habitual que el mensaje provenga de un remitente desconocido o de una dirección que no guarda relación real con la empresa o entidad que supuestamente lo envía. Además, estos mensajes suelen contener errores gramaticales y ortográficos, redacciones poco naturales o traducciones automáticas, lo que evidencia que no proceden de una fuente legítima.
Por otro lado, es frecuente que incluyan una solicitud de información confidencial, como contraseñas, códigos PIN, claves de firma, DNI o datos bancarios, algo que ninguna empresa seria pediría por correo electrónico. Asimismo, incorporan enlaces o archivos sospechosos, que redirigen a páginas web falsas diseñadas para robar datos o descargan archivos adjuntos con virus o malware. Finalmente, uno de los elementos más característicos es el uso de amenazas o mensajes de urgencia, en los que se presiona al destinatario para actuar de inmediato bajo el pretexto de evitar consecuencias graves.
Para evitar ser víctima de phishing es fundamental desconfiar de cualquier comunicación sospechosa. En primer lugar, no debes abrir correos electrónicos que no hayas solicitado o que procedan de remitentes desconocidos. Además, nunca debes responder a este tipo de mensajes ni enviar información personal, como contraseñas, datos bancarios o documentación identificativa. Y recuerda: antes de proporcionar cualquier información confidencial, conviene verificar cuidadosamente quién envía el mensaje, incluso si aparentemente procede de un contacto conocido.