Alimentación

Razones por las que no deberías comprar sandía y melón ya cortados

Sandía melón cortados
Sandía

La sandía y el melón son las frutas más consumidas del verano por mayores y pequeños. Más del 90% de su composición es agua, así que son una opción estupenda para mantener el organismo bien hidratado. Teniendo en cuenta que ambas frutas tienen un tamaño muy grande, en los últimos años se ha puesto de moda comprar sandía y melón ya cortados en la frutería o en el supermercado. Pues bien, se trata de una práctica totalmente desaconsejada por los profesionales de la salud.

En el libro ‘Come seguro comiendo de todo’, la dietista y nutricionista Beatriz Robles explica que cuando se corta la fruta, se rompe la protección natural que aísla la parte comestible de la misma. La cáscara puede tener microorganismos como Samonella o Listeria, de forma que, si no se lava de manera adecuada antes de cortarla, puede pasar al interior. Por lo tanto, el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria es alto.

A esto hay que sumar que si la sandía o el melón los cortan en el supermercado o en la frutería sin meterlos luego en la nevera, puede haber una contaminación procedente del cuchillo o del propio operario. Si la fruta cortada no se mantiene refrigerada, se favorece la proliferación de microorganismos.

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Por lo tanto, lo ideal es evitar comprar sandía y melón ya cortados. Si el tamaño de estas frutas te parece excesivo y quieres comprarlas así, recuerda que es muy importante que las laves en casa antes de consumirla para no correr ningún riesgo.

Aunque es algo que muy pocas personas hacen, lo aconsejable es lavar todas las verduras y frutas que se consuman, ya sea con piel o peladas. Si vamos a comer una pera sin piel, tenemos que lavarla en abundante agua. Y, si vamos a consumir una fruta con piel, como por ejemplo, una manzana, deberíamos desinfectarla introduciéndola en agua con cloro durante cinco minutos y luego enjuagar.

Consejos para elegir el mejor melón / sandía

Una de las cosas en las que debemos fijarnos en la tienda es en la firmeza. Si apretamos ligeramente con las yemas de los dedos las piezas y notamos que no tienen firmeza, significa que han sufrido daños o que están pasados.

La sandía se golpea suavemente y, si suena a hueco, está en su punto. Mientras, el melón se aprieta por los extremos y, si está en su punto, la base va a ceder un poco y el otro extremo se abombará.

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