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La psicología confirma que las personas jubiladas se sientan en silencio por qué han perdido la única identidad por la que alguna vez se les valoró y no por que no tengan nada que decir

psicología jubilados
(Foto: Freepik)
Pedro Antolinos

La psicología ha centrado varios estudios en el comportamiento de las personas jubiladas. Concretamente, ha puesto el foco en los jubilados que se sientan en silencio en un sitio público o en casa. Según los expertos, esto podría tener que ver con la pérdida de la identidad por la que alguien alguna vez los valoró durante su trayectoria profesional. Consulta en este artículo todo lo que debes saber sobre lo que dice la psicología con las personas jubiladas.

Llegar a la edad ordinaria para acceder a la jubilación y percibir la pensión íntegra es algo que persigue todo trabajador en la vida. La ley 27/2011 dice que para jubilarse en 2026 en España hay que acreditar 38 años y tres meses de cotización para poder jubilarse a los 65 años con la nómina íntegra. Los que no cumplan con estos requisitos tendrán que esperar hasta los 66 años y 10 meses. El próximo 2027, la ley aprobada en su día por el Gobierno de Zapatero retrasó la edad de jubilación hasta los 67 años.

Una vez que una persona se ha convertido en beneficiario de una pensión contributiva de jubilación, inicia una nueva vida que está lejos de ser la que siempre ha llevado mientras desarrollaba una actividad laboral. Llenar estas horas muertas que quedan tras la retirada es un gran reto para millones de personas en España que tienen que superar este ‘trance’ para las personas mayores que pasan a una mejor vida. Pero hasta para ello hay que prepararse porque en juego está el disfrute de los últimos años de vida.

La psicología y el silencio de los jubilados

Ahora la psicología ha centrado sus estudios en las personas jubiladas que se sientan en silencio. Ya sea en casa o en un lugar público, es algo habitual ver a personas mayores solas sentadas en un parque, por ejemplo, y en silencio. Varios expertos apuntan a que esto no se debe a que no tengan nada que decir, sino que el motivo está en que han podido perder la única identidad por la que alguien alguna vez los valoró. Esto tiene que ver con el trabajo y la sensación de sentirse poco útiles para la sociedad y el nuevo mundo que les toca afrontar.

Este tema lo toca la socióloga Helen Rose Fuchs Ebaugh en el libro Becoming an Ex: The Process of Role Exit, publicado en 1988 y en el que define que el proceso de transición se desarrolla en cuatro etapas. Además, ella en este libro contó la reconstrucción de su identidad desde cero después de haber sido monja en una ‘vida’ anterior. Estas cuatro etapas por las que atraviesan las personas jubiladas tras su cambio de vida son las siguientes:

  • Dudas y desilusión.
  • Búsqueda de alternativas.
  • Puntos de inflexión.
  • Creación del ex rol.

Curiosamente, esta última etapa es la que consiste en adaptarse a una nueva identidad y manejar los estigmas del rol anterior. Al hilo de esta idea también está la «teoría de la continuidad» de Robert Atchley, publicada en su día en la revista The Gerontologist, y que deja claro que este proceso será llevado de una mejor manera cuando se produce una transición más dulce entre una vida y otra. Según los expertos en psicología, a esta transición dulce se podrá llegar manteniendo vínculos sociales o desarrollando hobbies, así como participando en actividades comunitarias.

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