Eclipse

Los expertos lo confirman: el 28 de agosto habrá otro eclipse en España y sólo se verá en esta zona pero teñirá la Luna de rojo

eclipse españa luna
Blanca Espada

Hace apenas una semana todo el mundo estaba pendiente del eclipse solar. De hecho el 12 de agosto de 2026 será recordado para siempre, aunque lo cierto es que parece que España está de suerte ya que un nuevo eclipse se va a producir este mismo mes, aunque con la Luna como protagonista.

Será un eclipse parcial y llegará a una hora no demasiado cómoda. Su momento máximo está previsto en torno a las 6:12 horas, cuando la Luna se encontrará ya bastante baja. Así que quien quiera verlo tendrá que madrugar y, sobre todo, buscar un lugar con buena visibilidad hacia el oeste. No será necesario llevar gafas especiales ni ningún otro sistema de protección y aunque la fase parcial se podrá ver desde toda España, existe una diferencia considerable dependiendo del lugar ya que en algunos puntos la Luna se pondrá cuando el eclipse todavía no haya terminado. Pero Cantabria, está entre las zonas que salen mejor paradas, ya que allí el satélite continuará sobre el horizonte después de finalizar esta fase y se podrá prácticamente sin problema.

El 28 de agosto habrá otro eclipse y sólo se verá en esta zona

La ubicación tendrá bastante que decir durante la madrugada del día 28. Según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), desde cualquier punto de España será posible llegar a ver la fase parcial antes de que la Luna desaparezca. Otra cosa es poder seguirla completa, lo que será más complicado desde el centro y el este de la Península. También desde Baleares y Melilla. En estos territorios, la puesta de la Luna llegará antes del final de la parcialidad, por lo que el eclipse quedará interrumpido para el observador sencillamente porque el satélite se habrá escondido bajo el horizonte.

Pero desde Cantabria habrá algo más de tiempo. La Luna no se pondrá hasta después del final de esa fase, una circunstancia favorable para quienes quieran seguir el fenómeno durante más tiempo. No será la única zona española en esta situación: también ocurrirá en otros lugares del norte y oeste de la Península, además de Canarias y Ceuta. De este modo, más que disponer de un buen telescopio, esa mañana importará escoger bien el sitio. La Luna estará cerca del horizonte y un edificio, una montaña o incluso una arboleda pueden estropear la observación, por lo que un espacio abierto y con vistas despejadas hacia el oeste será suficiente.

Una sombra que llegará a cubrir buena parte de la Luna

El eclipse tendrá una magnitud de 0,93. Dicho de una manera sencilla, esto significa que la sombra terrestre llegará a ocupar una parte muy importante del diámetro de la Luna en el punto de máxima parcialidad. A esa hora, la Tierra se encontrará entre el Sol y nuestro satélite. Su sombra caerá sobre la superficie lunar y poco a poco será posible distinguir cómo una parte del disco pierde el brillo habitual. No se ocultará entero porque la alineación no dará lugar a un eclipse total.

Dentro de la sombra terrestre existe una región especialmente oscura llamada umbra. El eclipse se considera parcial cuando únicamente una parte de la Luna entra en ella. Si todo el disco quedara dentro, hablaríamos de un eclipse total. Existe todavía otra posibilidad, el penumbral, mucho más discreto y en ocasiones difícil de distinguir a simple vista. El del 28 de agosto, sin embargo, será suficientemente profundo como para resultar evidente. Y además, tampoco será un acontecimiento limitado a España, ya que según explica el IGN, podrá observarse en alguna de sus fases desde el oeste de Asia, Europa, África y América.

¿Se verá realmente roja la Luna el 28 de agosto?

De este eclipse lunar se dice que la luna cambiará de color y pasará a ser roja, pero lo cierto es que cuando esto sucede, y vemos la luna roja por efecto del sol es cuando estamos ante un eclipse total por lo que se produce la también llamada «luna de sangre». Pero el del 28 de agosto será parcial y, por tanto, una parte del disco permanecerá fuera de la zona más oscura de la sombra. Eso no impide que puedan apreciarse tonalidades rojizas o cobrizas en la zona afectada. La explicación está en la propia atmósfera terrestre. La luz del Sol que la atraviesa no llega a la Luna exactamente igual que salió de nuestra estrella. Los colores azulados se dispersan con más facilidad durante ese recorrido y los rojos consiguen avanzar mejor.

Es la misma razón por la que el cielo puede adquirir colores intensamente anaranjados al amanecer o al ponerse el Sol. Durante determinados eclipses, esa luz rojiza termina alcanzando la superficie lunar aunque la Tierra se encuentre en medio. El resultado exacto no es siempre idéntico. Puede ir desde tonos cobrizos hasta zonas muy oscuras y dependerá también del estado de la atmósfera. En este caso, además, la parcialidad impide hablar de una Luna completamente teñida de rojo.

Un eclipse que se podrá mirar sin gafas especiales

Quizá sea una de las mayores ventajas frente al espectáculo vivido el pasado 12 de agosto. Para observar aquel eclipse solar había que proteger los ojos en todo momento salvo durante la totalidad. Mirar directamente al Sol sin filtros homologados puede causar daños graves en la retina. Con un eclipse lunar no ocurre nada parecido. Se puede mirar directamente a la Luna sin riesgo, antes, durante y después del fenómeno. Los prismáticos o un telescopio pueden ayudar a apreciar mejor algunos detalles, pero no son necesarios.

Los dos eclipses de agosto se producen, además, de forma inversa. El día 12 fue la Luna la que pasó entre el Sol y la Tierra. El día 28 será nuestro planeta el que quede en medio y arroje su sombra sobre la superficie lunar. Sólo habrán transcurrido 16 días entre uno y otro. El segundo no convertirá el amanecer en noche ni tendrá el impacto visual de la totalidad solar, pero ofrecerá una oportunidad mucho más sencilla de observar un eclipse sin equipamiento así que seguro que muchos no se lo querrán perder, especialmente si están en Cantabria.

Lo último en Ciencia

Últimas noticias