Ni Alcántara, ni Trujillo: el pueblo más bonito de Cáceres tiene una judería de entramados de madera y flores rodeado de un bosque de castaños
Un pueblo con casas de madera de castaño y una ruta que conduce hasta la cascada de La Chorrera
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Cuando aprieta el calor, una escapada a un pueblo puede convertirse en el mejor de los planes, pero no todo tiene que consistir en recorrer calles empedradas y visitar monumentos. Elegir un destino rodeado de vegetación, con senderos junto al agua y zonas de montaña como el de este pueblo de Cáceres del que ahora os hablamos, permite combinar una mañana descubriendo su patrimonio con una ruta por la naturaleza cuando apetece alejarse del asfalto.
Puede que al escuchar las palabras «pueblo» y «Cáceres», rápidamente pienses en Trujillo y Alcántara ya que son los más conocidos, pero hacia el norte existe una alternativa diferente: bosques de castaños, arquitectura tradicional, una cascada a la que se llega caminando y un casco histórico donde todavía se reconocen las huellas de quienes lo habitaron siglos atrás. Ese lugar es Hervás, un municipio de menos de 4.000 habitantes situado en el Valle del Ambroz, cuyo gran tesoro además se encuentra en la antigua judería, considerada una de las mejor conservadas de España, donde sobreviven casas construidas con adobe y entramados de madera, balcones decorados con flores y estrechos pasadizos, pero además, más allá de sus calles espera lo mejor: el paisaje de castaños que lo rodea.
El pueblo más bonito de Cáceres tiene una judería y un bosque de castaños
El barrio judío es el rincón más reconocible de Hervás y uno de los motivos por los que su patrimonio fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1969. La localidad forma además parte de la Red de Juderías de España-Caminos de Sefarad. Las viviendas se apiñan alrededor de pequeñas calles en las que aparecen balcones, voladizos y fachadas irregulares que se construyeron de adobe, teja y madera de castaño, adaptadas a las características de un territorio de montaña.
Entre las vías más conocidas aparece la calle Rabilero, aunque merece la pena recorrer el barrio para descubrir rincones como el callejón de los Cofrades, la calle de la Amistad Judeo-Cristiana o la Travesía del Moral marcados además por las flores que decoran numerosas fachadas y balcones y que terminan de configurar una de las estampas más fotografiadas del municipio. Por otro lado, la artesanía conserva también esa relación con el territorio. Todavía permanecen pequeños talleres dedicados a trabajos de ebanistería y muebles de castaño, además de actividades relacionadas con la piel y el cuero.
Hervás mantiene vivo su pasado judío
La vinculación con la comunidad judía no se limita a la arquitectura. Desde 1997, Hervás celebra durante los primeros días de julio la Fiesta de los Conversos, un festival cultural que recupera episodios de su pasado mediante representaciones teatrales y otras actividades, con el entorno del río Ambroz que se convierte entonces en escenario natural de algunas representaciones. Música, gastronomía y recreaciones completan una de las citas culturales más características de la localidad.
Fuera de la judería también quedan lugares que justifican el paseo. La iglesia de Santa María ocupa una posición privilegiada sobre una colina y su entorno ofrece uno de los mejores miradores sobre Hervás y el valle. Otro de los edificios destacados es la Casa de los Dávila, construcción del siglo XVIII que alberga el Museo Pérez Comendador-Leroux. Una visita diferente es el Museo de la Moto y el Coche Clásico, con una colección de vehículos históricos que contrasta con la imagen medieval y natural que domina buena parte de la localidad.
El bosque de castaños que rodea uno de los pueblos más bonitos de Cáceres
Hervás se encuentra rodeado por un entorno forestal en el que los castaños tienen un protagonismo especial. Uno de sus espacios más importantes es el Monte Castañar Gallego, que proporcionó durante generaciones madera y otros recursos a los habitantes del municipio. Además, la relación entre Hervás y su paisaje fue descrita incluso por Miguel de Unamuno, que recordó la localidad «con sus castañares recoletos» en la falda de la sierra. Actualmente, este entorno permite practicar senderismo, bicicleta de montaña y otras actividades al aire libre.
Las posibilidades abarcan desde recorridos accesibles hasta ascensiones más exigentes, como la subida al Pinajarro, que supera los 2.000 metros. La Vía Verde-Camino Natural de la Plata proporciona otra alternativa para recorrer el paisaje en bicicleta.
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La Chorrera, la ruta que termina junto a una cascada
Entre todos estos caminos destaca además la ruta de la Chorrera, que permite abandonar progresivamente el casco urbano para adentrarse en el paisaje de montaña siguiendo el entorno del río Ambroz hasta alcanzar un salto de agua. El recorrido ronda los 7,5 kilómetros y atraviesa zonas de vegetación en las que los castaños adquieren cada vez mayor presencia. Durante el trayecto aparecen también elementos vinculados a la antigua infraestructura ferroviaria antes de afrontar la zona con mayor desnivel, hasta llegar a la parte final que exige algo más de esfuerzo debido a la pendiente y a los tramos en zigzag.
En definitiva, Hervás es de los mejores pueblos de Cáceres para visitar este verano, ya que reúne dos paisajes que explican buena parte de su personalidad. Dentro del pueblo, la madera de castaño permanece en muchas casas de su antigua judería; pero fuera, los mismos árboles ocupan las laderas y acompañan los caminos hacia la sierra.