Carmen Lomana se sincera sobre el dinero y su trabajo: «Trabajo porque quiero y no porque lo necesite»
Carmen Lomana saltó a la fama en 2009 y ahora es colaboradora de televisión
Es empresaria, tiene varias propiedades y ha participado en algunos concursos
"No quiero decir que no necesito la pasta, porque queda feo", ha comentado
Una vez más, Carmen Lomana ha demostrado que no tiene problemas a la hora de hablar con sinceridad sobre su vida, sus relaciones personales o su trayectoria profesional. A sus 78 años, la socialité continúa siendo un rostro habitual en las mejores fiestas y en los programas de televisión más destacados.
Como todo el mundo sabe, Marbella se convierte estos días en uno de los grandes puntos de encuentro de la alta sociedad. El mar, la gastronomía y la amplia oferta de eventos atraen cada verano a numerosas caras conocidas, entre ellas algunas de las figuras que han acudido a la gala solidaria de Starlite.
17 años acudiendo a Starlite
La relación de Carmen Lomana con este festival empezó hace 17 años. Ella misma se define como «un clásico» del evento y, fiel a su carácter, incluso ha aprovechado la ocasión para lanzar una particular reivindicación.
«Yo soy un clásico de aquí. Es más, no entiendo por qué no se me ha dado ningún premio», ha comentado. La empresaria considera que su trayectoria también justificaría algún reconocimiento dentro de una gala que concede distinciones vinculadas, entre otras cuestiones, a la solidaridad.
«Starlite entrega premios a los personajes más solidarios y a mí nunca me han dado ninguno y me parece fatal, porque yo siempre he ayudado mucho», ha asegurado.
A pesar de esa pequeña espina, Lomana reconoce que a lo largo de su trayectoria sí ha recibido diferentes galardones, algunos relacionados precisamente con su faceta filantrópica. Sin embargo, cuando se le pregunta cuál le ha hecho más ilusión, no duda en situar el reconocimiento afectivo por encima de cualquier trofeo.

«Para mí, el mejor premio es el cariño de la gente y de mis amigos», ha explicado. Una muestra de ese cariño, según cuenta, se produce cuando camina por la calle y recibe muestras espontáneas de afecto: «Me encanta ir por la calle y que me digan ‘te queremos, Carmen’».
Sus seguidores, sostiene, no se concentran únicamente en Madrid. También en Marbella se siente querida y reconocida, una ciudad en la que asegura estar pasando una temporada especialmente tranquila.
Será a partir del 15 de agosto cuando su agenda personal cobre algo más de actividad. Ese día está previsto que llegue a Marbella su pareja, Antonio Gutiérrez, inspector de Hacienda, con quien mantiene una relación muy particular.
La vida sentimental de Carmen Lomana
Carmen Lomana no presenta a su pareja como una relación convencional. Ambos se conocen desde hace muchos años y, aunque actualmente están más unidos, mantienen una dinámica marcada por la independencia.
«Somos muy libres los dos. Es mi ‘fijo discontinuo’. No estamos todo el día juntos», ha explicado. Una forma de entender la pareja que parece encajar con el momento vital de ambos.
Antonio Gutiérrez, además, tiene sus propios intereses y responsabilidades. Es viudo, tiene hijos y lleva una vida independiente, algo que Carmen Lomana valora positivamente. «No necesita estar todo el día conmigo», ha señalado.
El deporte también forma parte de las aficiones de su pareja, especialmente el golf y el pádel. Lomana comparte ese interés por la actividad física, aunque hace tiempo que tuvo que abandonar una de sus grandes pasiones.
El dinero y el trabajo
Es precisamente en este contexto cuando Lomana ha hablado también de uno de los aspectos que más curiosidad despiertan sobre su vida profesional: su relación con el dinero y el trabajo. Durante una entrevista con LOC, la socialité ha explicado que en los últimos tiempos ha recibido numerosas propuestas para continuar vinculada a la televisión.
«Me han ofrecido un montón de cosas y estoy teniendo ya que decir que no», ha asegurado. Su criterio a la hora de aceptar o rechazar proyectos, según explica, no está determinado exclusivamente por la remuneración económica.
«Finalmente, me quedo con lo que va más conmigo. Lo que me pueda gustar más. Jamás he mirado si me ofrecen más o menos pasta», ha señalado.
Lomana ha querido matizar que no pretende afirmar que el dinero no tenga importancia, pero sí reconoce que no es lo que determina sus decisiones profesionales. «No quiero decir que no necesito la pasta, porque queda feo. Pero es una realidad. Trabajo porque quiero, trabajo porque me encanta comunicar», ha explicado.
La televisión, además, le ha proporcionado numerosas satisfacciones a lo largo de los años. «Me encantan los medios y he aprendido mucho haciéndolo. Mi trabajo me ha dado tantas satisfacciones, que nunca me he arrepentido de trabajar», ha afirmado.
Por otro lado, cuestiona la idea de que para ponerse al frente de un espacio televisivo sea imprescindible haber estudiado Periodismo. «Hay periodistas que aunque hayan estudiado no saben comunicar», ha defendido. Ella estudió Filosofía y Letras y considera que su experiencia, sus conocimientos y sus contactos le permiten desenvolverse con soltura delante de las cámaras.
También reivindica todo lo aprendido durante décadas de exposición pública. «Sé muchísimas cosas y he vivido muchas cosas», ha explicado, antes de recurrir al humor para recordar que, en ocasiones, puede tener tanto valor aquello que decide contar como aquello que prefiere guardar.
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