Ceuta y Melilla

Hasán II advirtió al Rey Juan Carlos: «El futuro de Ceuta y Melilla tendrá que resolverse en la próxima generación»

El Rey Juan Carlos recuerda en sus memorias la estrecha relación que mantuvo durante décadas con el monarca alahuí

Hasán II advirtió al Rey Juan Carlos: «El futuro de Ceuta y Melilla tendrá que resolverse en la próxima generación»
María Ruiz
  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

El Rey Juan Carlos recuerda en su libro de memorias, Reconciliación (2025), la estrecha relación personal que mantuvo durante décadas con Hasán II de Marruecos y revela algunas de las conversaciones privadas que ambos mantuvieron sobre los asuntos más delicados de la relación entre España y Marruecos. Entre ellos, ocupaba un lugar especialmente sensible la cuestión de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, cuya soberanía ha sido reivindicada históricamente por Marruecos.

A este respecto, el Rey emérito dedica un pasaje breve pero muy revelador donde cita una frase del monarca alauí sobre Ceuta y Melilla: «Marruecos era nuestro principal socio económico y, en cuanto a las dos ciudades españolas en la costa marroquí, Ceuta y Melilla, Hassan II me decía: ‘La próxima generación tendrá que resolver esta cuestión’».

El rey emérito, que llamaba «hermano» a Hasán II,  revela que la cuestión de soberanía quedaba aplazada, para el anterior monarca marroquí, a pocos años, en concreto a «la próxima generación», o sea a la actual, que tiene por reyes a Felipe VI y Mohamed VI.

Hasán II falleció en 1999; le sucedió su hijo Mohamed VI y Juan Carlos I abdicó en 2014 en favor de Felipe VI. Más de un cuarto de siglo después de aquella conversación, Ceuta y Melilla siguen siendo el principal punto de fricción territorial entre España y Marruecos. Y en estos momentos, más que nunca tras la Marcha Verde de 1975. La cesión del Gobierno de Pedro Sánchez a Marruecos de la soberanía del Sáhara Occidental y las dos invasiones de Ceuta, en 2021 y este verano, han demostrado, tras filtrarse el espionaje de Pegasus al  presidente español y varios ministros, que Sánchez es rehén de Marruecos.

En julio y agosto, esa fricción se ha materializado en una avalancha invasora. Entre el 30 y el 31 de julio, 80.000 personas cruzaron de forma irregular a Ceuta, mayoritariamente a nado, bordeando el espigón de El Tarajal. La ciudad, de unos 84.000 habitantes, se ha visto desbordada por esta invasión. La mayoría regresó a Marruecos en las horas o días siguientes, pero miles —entre ellos un número elevado de menores— permanecen en Ceuta, saturando los recursos de acogida y generando una crisis humanitaria, social y de orden público de la que el Gobierno de Sánchez se ha desentendido. Se han registrado también un centenar de fallecidos, en su mayoría por ahogamiento.

Analistas de seguridad, sindicatos policiales, expertos en geopolítica, un ex comisario europeo (Thierry Breton) y algunos políticos han descrito este episodio no sólo como una avalancha migratoria, sino como un ejemplo de guerra híbrida. Argumentan que un movimiento de su magnitud y simultaneidad sería imposible sin grados de tolerancia o inhibición por parte de las fuerzas de seguridad marroquíes; la invasión tuvo su altavoz en campañas en redes sociales que difundían la idea de que «la puerta de España estaba abierta» aprovechando interpretaciones de una sentencia del Tribunal Supremo español sobre que las devoluciones en caliente eran imposibles al no haber una frontera física en el mar entre España y Marruecos en El Tarajal.

¿El supuesto objetivo de Mohamed VI? Presionar a España, erosionar su capacidad de control fronterizo y mantener vivo el contencioso sobre la soberanía de las dos ciudades españolas.

 

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