Parece Alsacia pero está a 2 horas de Madrid: el pueblo de España que parece sacado de un cuento
Toma nota de este pueblo a dos horas de Madrid que parece Alsacia
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Este pueblo de España, que muchos comparan con la estética de Alsacia, se encuentra a solo dos horas de Madrid y ofrece una escapada perfecta sin alejarse demasiado de casa. En un momento en el que buscamos planes tranquilos y cercanos, este destino aparece como una opción ideal para desconectar y disfrutar de unos días diferentes. Su ambiente, casi de cuento, invita a organizar una visita que encaje con esta época del año, en la que apetece descubrir lugares cuidados y con encanto.
Cada vez son más quienes apuestan por explorar rincones próximos que, pese a su cercanía, aún pueden sorprender. Es un buen momento para replantear la manera en que viajamos y abrir la puerta a destinos poco conocidos que guardan auténticas joyas. Este pueblo es uno de esos ejemplos: pequeño, accesible y con una personalidad que rompe con lo habitual, capaz de despertar el interés incluso de quienes ya creen conocer bien la zona centro.
A tan solo un corto trayecto en coche, aguarda un enclave que en esta época luce especialmente atractivo. Sus calles, su arquitectura y su ambiente tranquilo lo convierten en un pequeño paraíso cercano, perfecto para una excursión rápida o para una escapada de fin de semana. Un destino sencillo, inspirador y mucho más cercano de lo que parece.
Está a 2 horas de Madrid
A la hora de hacer una pequeña escapada podremos descubrir lo mejor de un cambio de tendencia que puede convertirse en una realidad, descubrir España es un placer que debemos implementar. En estos días en los que necesitamos empezar a buscar rutas, te proponemos un descubrimiento cerca de casa y muy especial.
Podremos sumergirnos de lleno en un pueblo con un encanto muy especial, que nos recordará el norte. Este pueblo de Madrid puede acabar siendo la escapada ideal para unos días en los que realmente puedes conectar con un ambiente rural y un paisaje que impresiona. A unas horas de la capital, en un punto cercano, nos puede estar esperando el destino ideal para toda la familia.
Una escapada rural con aire a la mismísima Alsacia, pero con sello español. Esta aldea nos está esperando si lo que queremos es aprovechar el viaje, sin invertir demasiado tiempo en el desplazamiento, a sólo dos horas de Madrid y, además, deleitarnos con un paisaje, gastronomía y planes ideales para estas fechas invernales que tenemos por delante.
Este pueblo parece de cuento y está cerca
Tal y como se presenta este lugar en Terranostrum: «Guisando fue declarado en 1974 Conjunto Histórico Artístico. Su belleza está reflejada en las plazas irregulares, la principal de 1905, en las casas de mampostería y en sus calles de sabor andaluz, con fachadas de gigantescos aleros y generosas solanas de madera que imitan las balaustradas de los palacios y el modelo de palacio de Yuste. Estos balcones volados están unidos a un desarrollo de tablas recortadas, con pies derechos y zapatas, en ocasiones, acogen el alero y sus canacillos de perfil variado que dinamizan las bellísimas casas blancas y las desaparecidas de color añil, creando juegos lumínicos de gran plasticidad. En sus casas entramadas destacan los pies derechos y las vigas, los codales y las tornapuntas, con un número variado e indeterminado de cuarteles con plementería y material variable que cierra la estructura. Una casa popular de los años treinta evoca la arquitectura de Marruecos, es la Casita Blanca. Una obra inédita en la zona que, realizada bajo los criterios estéticos de Donato Mateos, contiene una terraza superior que corona y cierra el cubo de la casa albergando una grandiosa y simbólica Chimenea-torre».
Siguiendo con la misma explicación: «Mención aparte merecen las fuentes, las chimeneas y los remates de los tejados. La Fuente Grande es un símbolo del pueblo y fue realizada en 1893 según diseño de Isidoro Moreno, con un pilón de cantería rectangular de 2,5 por 2 metros, con antepechos de 90 centímetros de altura y con un árbol de subiente de donde partían los tres caños y tres piezas para posar los cántaros. Presentan Las Chimeneas planta rectangular y estructura troncopiramidal, sobresaliendo del tejado a modo de torres. Estas son construidas de ladrillo o adobes recubiertas con barro y blanqueadas. A menudo aparece una decoración en la que predominan los motivos simbólicos de tipo solar, corrientes en el arte pastoril y comunes también en los dinteles de las puertas. Otras veces, los tejadillos o gran tejado se cubren con remates y adornos formado con trozos curvos de teja, símbolo que evoca al mundo alado, el águila como elemento protector de la casa. Costumbres locales que aparecen también en el mobiliario y que pertenecen a culturas ancestrales como la celta. El sello mudéjar lo refleja una bella Casa de finales del siglo XIX que perteneció a José Mateos y Dámasa Fraile, donde destaca su estructura vertical con grandioso sobrado e interesantes chimeneas al interior y al exterior. Obra con forma irregular que contrasta con las plantillas utilizadas, un criterio impuesto desde el siglo XVI con firmeza donde círculos o temas florales van tapando la piedra».