El papel higiénico tiene los días contados: su sustituto ya está aquí y es mucho mejor

papel higiénico

El papel higiénico, tal y como lo conocemos, podría tener los días contados. Cada vez más expertos en sostenibilidad y salud apuntan a que este producto básico del baño no es ni el más ecológico ni el más higiénico. Y algunos países ya están avanzando hacia un modelo diferente.

Lo que durante décadas ha sido imprescindible en cualquier hogar podría convertirse en algo del pasado.

Del producto más buscado en la pandemia… a estar en duda

Durante los primeros meses de la pandemia, el papel higiénico se convirtió en símbolo del pánico colectivo. Supermercados vacíos y carros llenos de rollos reflejaron hasta qué punto dependemos de él.

Sin embargo, más allá de esa imagen, su impacto medioambiental es significativo. La fabricación de papel higiénico implica tala de árboles, consumo de agua y procesos industriales que generan emisiones contaminantes. Y eso ha abierto el debate.

¿Es realmente el sistema más higiénico?

Algunos especialistas en dermatología y proctología llevan años señalando que el papel no siempre garantiza una limpieza completa. Cuando se utiliza en seco puede dejar residuos, y en personas con piel sensible puede provocar irritaciones, rojeces o pequeñas lesiones que, a largo plazo, favorecen infecciones.

Por eso cada vez más médicos recomiendan complementar o sustituir el papel por métodos con agua.

El sustituto del papel higiénico

En Japón, por ejemplo, la mayoría de hogares cuentan con inodoros inteligentes que incorporan sistemas de lavado con agua. En otros lugares es habitual el uso del bidé o de pequeñas duchas higiénicas instaladas junto al WC.

El principio es sencillo: el agua limpia mejor que el papel seco y reduce la fricción sobre la piel. Después, basta con secar suavemente la zona.

Además de ser más respetuoso con la piel, este sistema reduce el consumo de papel y, por tanto, el impacto ambiental.

¿Desaparecerá por completo el papel higiénico?

A corto plazo parece difícil que desaparezca del todo, especialmente en baños públicos o fuera de casa. Sin embargo, la tendencia apunta a una transformación progresiva de los hábitos de higiene en el hogar.

Cada vez más viviendas incorporan sistemas de lavado, y la conciencia ecológica está impulsando cambios que hace unos años parecían impensables.

Quizá dentro de unas décadas miremos atrás y recordemos el papel higiénico como un producto propio de otra época. Lo que está claro es que el debate ya está abierto y el baño del futuro podría ser muy diferente al que conocemos hoy.

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