Refranero español

Has dicho esta castiza expresión miles de veces, pero no sabías que es más madrileña que el bocata de calamares

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Bocadillo de calamares.
  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Soltamos la expresión ni chicha ni limoná casi sin pensar, cuando algo no nos convence, cuando una decisión se queda a mitad de camino, cuando alguien no se moja o cuando directamente lo vemos insustancial.

Pese a ser una frase tan cotidiana y que usamos cientos de veces, la realidad es que la utilizamos casi por reflejo. Sin embargo, la mayoría no tiene ni idea de cuál es su origen.

Como pasa con tantos otros refranes y frases hechas del español, se puso de moda en Madrid y rápidamente se extendió por toda España. En este caso, ni chicha ni limoná está estrechamente vinculada a la conquista de América.

¿Cuál es el origen de la expresión ‘ni chicha ni limoná’?

La clave para entender la expresión ni chicha ni limoná está en el contexto y en el origen de las dos palabras que forman esta frase hecha.

Por un lado, la chicha es una bebida alcohólica fermentada de origen prehispánico, muy habitual en países como Perú, Bolivia o Colombia.

Se caracteriza por tener un sabor fuerte, a veces agrio, y un contenido alcohólico que no pasa desapercibido. Su intensidad hace que no esté recomendada para todo el mundo.

En el extremo contrario, la limoná es la bebida festiva por excelencia de Madrid, aunque también tiene un componente alcohólico importante es mucho más suave.

Destaca por ser refrescante, ligera, dulce, y típicamente veraniega, gracias a que está hecha a base de vino blanco, frutas y azúcar. Por ello, es la reina indiscutible de las verbenas de San Isidro o La Paloma.

Así que cuando alguien dice que algo es ni chicha ni limoná, lo que afirma es que no es ni fuerte ni potente como la chicha ni alegre ni suave como la limoná.

Es decir, que no logra ni ser una cosa ni la otra. No vale demasiado. Es soso, insulso e irrelevante.

 ¿Cómo se extendió esta expresión por toda España?

Aunque la palabra chicha llegó a España desde Hispanoamérica, fue en Madrid donde la expresión cobró su sentido más completo.

Al unir la exótica bebida americana con la clásica limoná madrileña, el dicho tomó forma en el habla popular, especialmente en los barrios más castizos.

Con el tiempo, la condición de capital hizo que en el resto de provincias la gente comenzase a copiar la frase hecha.

Aunque la mayoría haya olvidado su origen, eso no impide que podamos seguir considerando la expresión ni chicha ni limoná como un clásico madrileño a la altura del chotis o del bocadillo de calamares.

Otras expresiones históricas de España que nacieron en Madrid

Ni chicha ni limoná no es la única expresión que empezó a ponerse de moda en la capital de España. Un ejemplo muy curioso y con un origen legendario es la palabra dabuti.

La historia más castiza sobre el origen de dabuti nos lleva directamente al siglo XIX, en plena celebración por la subida al trono de Amadeo de Saboya, rey de España entre 1870 y 1873.

Durante uno de los banquetes organizados con motivo de su coronación, el monarca quiso que se sirviera su vino favorito, procedente de una bodega italiana llamada Da Butti.

Ante la petición, el jefe de cocina de palacio se vio en un aprieto: nadie conocía aquel vino ni sabían cómo conseguirlo.

A pesar de todo, el evento siguió adelante y, en su brindis, Amadeo de Saboya alzó su copa y pronunció unas palabras que quedarían para la historia:

«Quiero agradeceros a todos haber venido aquí esta noche para celebrar conmigo el comienzo de una nueva era en España, la de la casa de Saboya. Quiero que sepáis que aunque esta no sea mi ciudad, me lo parece, que aunque no seáis la familia con la que me crié, me lo parecéis, y que este vino, aunque no lo sea, a mí me parece Da Butti». 

Según cuenta la leyenda, los comensales reinterpretaron su brindis y otorgaron un nuevo significado al vino.

Desde entonces, decir que algo es dabuti se convirtió en sinónimo de que es excelente, aunque no lo parezca a primera vista. Y como no podía ser de otra manera, fue en Madrid donde esa expresión echó raíces y se popularizó.

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