El filósofo Demócrito habló claro sobre las personas que procrastinan en una frase célebre: «El que todo lo aplaza…»
Diferentes especialistas mencionan que aplazar tareas importantes no solo retrasa objetivos
Procrastinar, tal como avanzada Demócrito, es postergar, diferir o retrasar una actividad
La persona pospone la acción sin intención clara
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La procrastinación es un fenómeno psicológico que afecta a millones de personas en su vida cotidiana, aunque muchas veces se disfrace de simple pereza o falta de organización. En realidad, es un conflicto interno entre lo que sabemos que debemos hacer y lo que finalmente elegimos hacer. Diferentes especialistas mencionan que aplazar tareas importantes no solo retrasa objetivos, sino que también impacta en la autoestima y en la sensación de control personal. En este sentido, la famosa frase del filósofo Demócrito «El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto», resume con claridad las consecuencias de esta conducta repetida en el tiempo.
Desde un punto de vista etimológico, el término procrastinación proviene del latín procrastinare, que significa dejar un asunto para mañana: pro, adelante, y crastinus, referente al día de mañana. Tal como explican desde Aesthesis Psicólogos Madrid, procrastinar consiste en la dificultad para iniciar actividades y comprometerse con ellas, a pesar de ser importantes. «En el lenguaje cotidiano se traduce como dejar las cosas para mañana y puede afectar ámbitos laborales, académicos, sociales y personales», comentan. A su vez, indican que no solo engloba postergar tareas concretas, sino también decisiones trascendentes, como acudir a una revisión médica. «A largo plazo, este hábito puede generar consecuencias indeseables, frustración acumulada y sensación de estancamiento vital», advierten los expertos.
¿Qué es la procrastinación y por qué aplazamos tareas importantes?
Procrastinar, tal como avanzada Demócrito, es postergar, diferir o retrasar de manera voluntaria una actividad prevista, aun sabiendo que hacerlo puede traer consecuencias negativas. Muchas veces se basa en organizar mal el tiempo y en un patrón conductual que suele repetirse.
Según la Universidad IE, la procrastinación puede variar desde una forma crónica, caracterizada por dificultades constantes para terminar tareas, hasta una modalidad situacional, que aparece ante actividades percibidas como aburridas o poco atractivas.
Además, el psicólogo Joseph Ferrari describe al procrastinador como alguien que tiene múltiples tareas pendientes, realiza solo una o dos y luego reorganiza la lista en lugar de avanzar. «Esta conducta puede adoptar formas evidentes, como ver una serie en vez de trabajar, o más sutiles, como dedicarse a tareas secundarias con apariencia de productividad», explica el profesional.
¿Qué tipos de procrastinación existen?
La frase de Demócrito habla de este hábito. Desde el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP) distinguen dos tipos principales de procrastinación: la pasiva y la activa. La procrastinación pasiva ocurre casi sin darnos cuenta.
La persona pospone la acción sin intención clara, dejándose llevar por distracciones momentáneas. Por ejemplo, decide terminar una película antes de preparar un trabajo urgente, convencida de que aún hay tiempo suficiente.
En cambio, la procrastinación activa implica cierta conciencia. La persona retrasa deliberadamente la tarea porque cree que bajo presión rinde mejor. Confía en que el límite temporal aumentará su productividad.
«Aunque en algunos casos esto puede generar resultados aceptables, también conlleva estrés elevado y riesgo de errores. En ambos casos, el denominador común es el aplazamiento sistemático de lo importante», advierten expertos del IEPP.
¿Cuáles son las causas psicológicas de la procrastinación?
Las razones que explican este comportamiento son variadas. Una de las más frecuentes es el miedo al fracaso. Cuando alguien interpreta el error como algo intolerable, puede evitar iniciar la tarea para no enfrentarse a la posibilidad de equivocarse. Retrasar se convierte en una forma de protección emocional.
Algo que ya hablaba Demócrito en su famosa frase tiene que ver también con la baja autoestima también influye. Quien duda de sus capacidades puede sentirse incapaz de alcanzar sus metas y, como consecuencia, se paraliza. A esto se suman expectativas poco realistas: creer que una tarea será demasiado fácil o excesivamente difícil puede generar resistencia y postergación.
Otra causa habitual es la necesidad de refuerzo inmediato. Actividades placenteras ofrecen recompensas instantáneas, mientras que las tareas importantes suelen englobar así esfuerzo sostenido y gratificación diferida.
Los especialistas del Instituto Europeo de Psicología Positiva menciona que el perfeccionismo es otra causa que genera procrastinación. En este sentido, advierten que, si la meta es hacerlo todo perfecto, cualquier error potencial justifica no terminar.
¿Qué significa la frase de Demócrito?
Demócrito, filósofo griego presocrático, reflexionó sobre la disciplina y la acción mucho antes de que la psicología moderna estudiara la procrastinación. Su frase «El que todo lo aplaza no dejará nada concluido ni perfecto» advierte sobre el riesgo de convertir el aplazamiento en costumbre. Si cada tarea se traslada a mañana, el resultado será la acumulación de asuntos no finalizados.
El mensaje no solo señala la falta de finalización, sino también la imposibilidad de alcanzar la excelencia. La perfección requiere tiempo, constancia y revisión. Si nunca se empieza algo, o si se abandona antes de acabar, no hay oportunidad de mejorar. Demócrito subraya que el hábito de aplazar erosiona la calidad del resultado y limita el desarrollo personal.
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