Cuándo es el Día Internacional de la Mujer: historia y origen del 8M
El Día Internacional de la Mujer fue promulgado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el año 1975.
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La fecha del 8 de marzo es de sobras conocida por todo el mundo, por ser el Día Internacional de la Mujer pero lo cierto es que antes de que este día apareciera en calendarios de muchos países, hubo décadas en las que un país celebraba su jornada en invierno, otro en primavera y otro directamente no tenía ninguna. Cada cual arrastraba sus propias reivindicaciones y sus urgencias. Y, aun así, todas tenían un punto en común que era que las mujeres querían hacerse visibles en un sistema que apenas reconocía su papel, por ello es importante cuál es la historia y origen del 8M.
En el primer tramo del siglo XX, la desigualdad entre hombres y mujeres era evidente. Jornadas interminables, salarios que no alcanzaban y una participación política prácticamente inexistente. Por eso los movimientos obreros fueron, en muchos casos, el primer motor de cambio. No porque fueran especialmente feministas, sino porque ahí se dio el primer espacio donde las reivindicaciones femeninas encontraron una estructura para organizarse. Con el paso del tiempo, esa mezcla de protestas, mítines y huelgas fue calando aunque no de forma ordenada, sino más bien al contrario. De este modo, y mientras Estados Unidos apostaba por una jornada reivindicativa en febrero, en Europa se hablaba de fórmulas distintas. Y, sin embargo, surgió la idea de dedicar un día a hablar sólo de mujeres ya que se tenía la intuición compartida de que hacía falta una fecha para pensar en sus derechos.
Qué es el Día de la Mujer
El Día Internacional de la Mujer no nació como una efeméride festiva y de alguna manera, así se ha mantenido. Las primeras convocatorias buscaban señalar problemas como las condiciones laborales injustas, ausencia de protección social o la falta de representación política. Aquella primera jornada celebrada en Estados Unidos en 1909, impulsada por movimientos socialistas, tenía ese tono combativo que luego marcaría su evolución.
Al año siguiente, la idea saltó a Europa. En Copenhague, durante un encuentro de mujeres socialistas, Clara Zetkin planteó algo tan sencillo como contundente: si en tantos países había luchas parecidas, ¿por qué no crear un día internacional que las conectara? No propuso una fecha concreta ya que lo que buscaba era un punto de unión. Las representantes europeas dieron su apoyo y, casi de inmediato, empezaron las primeras convocatorias en Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza. Curiosamente, cada una eligió un día diferente, lo que demuestra lo lejos que estaba el mundo de entonces de cualquier tipo de sincronía.
La Primera Guerra Mundial interrumpió parte del activismo. Aun así, las protestas siguieron brotando, a veces de manera inesperada. Una de ellas, la que protagonizaron en 1917 las trabajadoras de San Petersburgo, acabaría siendo decisiva. Salieron a la calle, hartas del hambre y de la guerra, sin imaginar que aquella manifestación se convertiría en un detonante político. El impacto social fue tal que, cuatro años después, en 1921, se decidió fijar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer en memoria de esas manifestantes.
Pero la fecha tardó en asentarse. No todos los países la adoptaron al mismo tiempo, ni con el mismo entusiasmo. Sólo a partir de los años setenta, con el auge de los movimientos feministas contemporáneos, el 8M empezó a tomar forma global. El punto definitivo llegó en 1975, cuando la Organización de las Naciones Unidas decidió oficializar la jornada en el marco del Año Internacional de la Mujer. A partir de ese momento, lo que había nacido como una suma de protestas dispersas se convirtió en un referente internacional.
Desde entonces, el significado del 8M no ha dejado de ensancharse. Ya no es sólo una jornada para hablar de desigualdad laboral, aunque ese asunto siga siendo clave. También incluye debates sobre educación, salud reproductiva, participación política, corresponsabilidad, brecha digital o violencia de género. Cada generación incorpora sus propias urgencias, lo que convierte esta fecha en una especie de espejo que refleja los retos de cada época.
Cuándo es el Día de la Mujer en España
La historia española dentro del 8M tiene sus propias capas. No fue de los primeros países en sumarse y, cuando lo hizo, el ambiente político estaba lejos de ser estable. La primera celebración documentada aparece en 1936, un año que presagiaba cambios profundos. Apenas un lustro antes, las mujeres habían logrado algo fundamental: el derecho al voto.
Aquel reconocimiento llegó en 1931 y supuso una transformación enorme. Por primera vez, las mujeres podían participar en las decisiones colectivas del país. No fue fácil pero finalmente quedó aprobado en diciembre de ese año. Gracias a eso, las españolas votaron por primera vez en 1933, una imagen que hoy parece natural, pero que entonces representaba una ruptura con siglos de exclusión.
Cuando el 8M se celebró en 1936, España intentaba redefinirse. La participación femenina en la vida pública iba creciendo, aunque no de manera uniforme. Sin embargo, la Guerra Civil truncó cualquier avance. La dictadura posterior borró del mapa la jornada, las organizaciones feministas y buena parte de los derechos conquistados. El 8 de marzo desapareció durante décadas.
Hubo que esperar a la llegada de la democracia para recuperar su sentido original. A finales de los setenta y principios de los ochenta, los movimientos feministas resurgieron con fuerza y volvieron a colocar el 8M en el calendario. Desde entonces, la fecha no ha hecho más que ganar relevancia. En la España actual, las movilizaciones del 8 de marzo suelen ser de las más numerosas del año, acompañadas de actos culturales, debates públicos y campañas institucionales.