Cocina

¿Cuáles son los errores que más cometemos al usar el horno?

No precalentar, no elegir bien el recipiente de uso o no colocar a la altura adecuada son algunos de los errores más comunes a la hora de usar el horno.

errores horno
Conoce los errores que se cometen al cocinar con el horno

Cocinar con el horno es quizás una de las mejores opciones en nuestra cocina. Podemos cocinar de todo, sin gastar tanto aceite y además, los sabores son mucho mejores pero ¿sabemos usar el horno correctamente? Conozcamos ahora los errores que más cometemos cuando usamos el horno.

¿Cuáles son los errores que más cometemos al usar el horno?

Desde pescados o carnes a pizzas, pasando por verduras, pasteles o postres varios, el horno se ha convertido en algo imprescindible en nuestras vidas. Basta con introducir los alimentos, colocar la temperatura adecuada, y ¡listo!, pero lo cierto es que usar el horno correctamente requiere saber no solo que cada alimento requiere de su tiempo de cocción, sino también que dependiendo incluso del recipiente que usemos, el resultado va a ser el esperado o todo lo contrario.

A continuación os queremos enumerar todos y cada uno de los errores que solemos cometer cuando usamos el horno para cocinar.

No precalentar el horno

¿Pondrías a freír unas patatas sin esperar a que el aceite en la sartén se haya calentado? Pues lo mismo pasa con el horno y aunque en muchas recetas podamos leer lo de «introducir al horno a «x» temperatura? eso no quiere decir que tengas que meter lo que estás cocinando con el horno frío y entonces ponerlo a esa temperatura.

Cualquier cosa que vaya al horno requiere que este se haya precalentado antes, ya sea a un mínimo de la temperatura exigida o a esa propia temperatura.

No fijarse en la temperatura de cocción de los alimentos

De igual forma que es un craso error no precalentar el horno, lo es pensar que todos los alimentos se pueden hacer o cocer a la misma temperatura cuando en realidad, cada uno tiene su tiempo indicado. Veamos entonces, cuáles son:

  • Carne. Dependiendo del tipo de carne necesitarás más o menos temperatura. El pollo por ejemplo, requiere precalentar a 200 grados, recordando abrir de vez en cuando para «pintar» con su propio jugo. La ternera y el cerdo requerirán la misma temperatura, mientras que el cordero es mejor meterlo a 180 grados.
  • Pescado. Suele correr el riesgo de quemarse más rápido que la carne, de modo que es mejor hacerlo a altura media como ya hemos mencionado, precalentando a 180 grados y en la función de vapor.
  • Verduras. Es mejor cocinarlas aparte de la carne o el pescado si van como acompañamiento. Además, deben estar todas cortadas del mismo tamaño e introducirlas cuando el horno ya esté precalentado a 200 grados. Para hacerlas será bueno además añadir dos cucharadas de aceite por cada 500 gramos de verdura.

Elegir mal la altura

A la hora de elegir a qué altura ponemos lo que queremos cocinar, debemos pensar en el tiempo de cocción y también en las necesidades específicas que tenga el plato. Suele ocurrir que ante la duda elegimos siempre una altura media, cuando a veces eso puede ser todo un error. Por ejemplo, en una carne te hará gasta más tiempo de horno cuando si la pones abajo se hace antes y queda más tierna.

Otros platos en cambio necesitan gratinarse por lo que será mejor usar la parte de arriba del horno y colocar el recipiente o bandeja en el primer nivel.

El nivel medio es mejor reservarlo para hacer pescados y también postres como bizcochos, muffins o también, para hacer pan.

El uso de recipientes no adecuados 

Otro error al usar el horno es equivocarse con los recipientes que usamos para cocer u hornear. Debes asegurarte que la bandeja y el recipiente elegidos son los adecuados y entre los que mejor aguantan el calor (y lo retienen) están el acero inoxidable, el metal y el aluminio. 

Puede ser que uses cristal o moldes de silicona (muy de moda actualmente) pero lo cierto es que la receta no quedará de la misma forma. Además, si eliges recipientes oscuros, antes que transparentes o de color claro, conseguirás que el calor se atrape antes, algo que puede que sea necesario para cocinar algunos alimentos más que otros.

Abrir la puerta antes de tiempo

Puede ocurrir que queramos ver si a nuestra comida le falta mucho tiempo de cocción o si ya está en el punto de dorado que queremos, pero si abres antes de tiempo y dejas entrar el aire puedes arruinar toda la receta. Nunca abras el horno hasta llegar al tiempo de cocción que indique la receta, sino que en su lugar utiliza la luz que incorporan la mayoría de hornos.

No limpiar el horno tras su uso

Seguro que un horno sucio y lleno de grasa es lo que más desalienta a la hora de limpiar la cocina, pero hoy en día hay hornos en el mercado que tienen una función automática de limpieza que debemos usar tras cada uso. En el caso de que esta función no exista, no nos queda otra que limpiar con los productos adecuados, dejando un tiempo de actuación, y después aclarar bien para que quede limpio y seco. No olvides además la puerta del horno, por dentro y por fuera y las gomas que sellan la puerta para que nunca den fallos.

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