Prevención

Los bomberos insisten y avisan a la población: «1 de cada 3 incendios de secadoras suceden por no limpiar bien el filtro de las pelusas»

incendios de secadoras
Pelusas de la secadora. Foto: ilustración propia.
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Las secadoras son hoy un electrodoméstico habitual en cualquier hogar español, sobre todo en pisos pequeños donde tender la ropa no siempre es una opción práctica. Sin embargo, su uso diario esconde un riesgo que muchos usuarios pasan por alto: la acumulación de pelusa en el filtro, un material tremendamente inflamable que convierte cualquier descuido en un peligro.

Entonces, se podría intuir que detrás de buena parte de los incendios que arrancan en la zona de lavado hay un patrón que se repite con tanta frecuencia que ya no puede considerarse casualidad, y que tiene mucho que ver con lo que ocurre (o deja de ocurrir) después de cada colada.

¿Por qué uno de cada tres incendios de secadoras empieza en el filtro de las pelusas?

Según los datos más fiables disponibles, recogidos por la National Fire Protection Association (NFPA), la falta de limpieza es la causa principal de los incendios provocados por secadoras. Un tercio de estos siniestros (el 33%) se debe a que el usuario no ha retirado la pelusa del filtro ni ha revisado el conducto de ventilación.

El dato desmiente a otras cifras aún más alarmistas que circulan sin respaldo, pero no por eso resulta menos preocupante.

Esa cifra convierte al descuido en el filtro en la primera causa de incendio de secadoras, por delante de los fallos mecánicos (28%), los problemas eléctricos (17%) o el hecho de colocar el aparato demasiado cerca de materiales inflamables (5%).

Además, casi tres de cada diez incendios se originan directamente porque el polvo, la fibra o la propia pelusa acumulada llegan a arder dentro del tambor o el conducto.

Dicho esto, la pelusa es, en esencia, fibra textil deshidratada por el calor del tambor: extremadamente seca y ligera, arde con solo un pequeño roce o una chispa estática, y una vez prende se propaga con rapidez por el resto del conducto de ventilación.

Las consecuencias de no limpiar el filtro de las secadoras van más allá del riesgo de incendio

El filtro sucio no solo multiplica la probabilidad de que salte una chispa: los incendios de secadoras ligados a la falta de limpieza concentran, según la misma NFPA, la mitad de las muertes registradas por este tipo de siniestro, el 34% de los heridos y el 26% de los daños materiales directos.

Son cifras que sitúan este descuido muy por encima del resto de causas en gravedad, aunque no en frecuencia.

Por ejemplo, en Estados Unidos, donde existen los registros más completos, los cuerpos de bomberos atienden una media de 15.970 incendios domésticos al año relacionados con secadoras y lavadoras, de los que el 92% corresponde en exclusiva a las secadoras.

Si uno lo traslada a la escala española, la cifra sirve para hacerse una idea de un problema que rara vez ocupa titulares hasta que ocurre en el propio edificio.

El mantenimiento que evita la mayoría de incendios de secadoras

La buena noticia es que la mayor parte de estos incendios se pueden evitar con una rutina de mantenimiento sencilla, que no exige ni herramientas especiales ni conocimientos técnicos. Los especialistas en electrodomésticos y los propios fabricantes coinciden en unas pocas pautas básicas que conviene incorporar al uso habitual de la secadora, señaladas a continuación:

  • Vaciar el filtro después de cada uso. No hace falta esperar a la siguiente colada: basta con retirar la pelusa a mano nada más sacar la ropa.
  • Lavarlo con agua cada dos semanas para eliminar los restos de suavizante que taponan la malla sin que se note a simple vista.
  • Revisar el conducto de salida cada tres meses, comprobando que no hay pelusa acumulada en el tramo que expulsa el aire caliente al exterior.
  • Evitar sobrecargar el tambor: con menos ropa por carga, el aire circula mejor y el motor no fuerza tanto.
  • No dejar la secadora en marcha sin nadie en casa, y menos aún durante la noche.

Los fabricantes advierten, además, de que ignorar estas revisiones no solo multiplica el riesgo de incendio: también puede anular la garantía del aparato si se detecta una avería relacionada con la falta de mantenimiento.

Por último, cabe añadir que el riesgo se dispara además en otoño e invierno, cuando la lluvia y las bajas temperaturas impiden tender la ropa al aire libre y el uso de la secadora se multiplica en la mayoría de los hogares.

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