Los bomberos coinciden y aconsejan a los ciudadanos en caso de incendio: «Si una puerta está caliente, no la abras»
Un incendio en casa se decide casi siempre en los primeros minutos, y en esos minutos las decisiones más pequeñas (qué puerta abrir, hacia dónde moverse, qué hacer con el humo) pesan mucho más de lo que parece. Los bomberos repiten un mensaje muy concreto para cualquier caso de incendio doméstico, aunque no siempre se entiende del todo por qué es tan importante.
La reacción instintiva de mucha gente, al notar calor u olor a quemado al otro lado de una puerta, es abrirla para comprobar qué pasa o para intentar escapar cuanto antes. Ese gesto, que parece el más lógico, es precisamente el que los servicios de emergencia piden evitar en determinadas condiciones, porque puede convertir un incendio contenido en una amenaza mucho mayor.
¿Por qué no hay que abrir una puerta caliente en caso de incendio?
Cuando un fuego arde en una habitación cerrada, consume el oxígeno disponible con rapidez. El calor sigue generando gases y humo que se acumulan sin poder quemarse del todo por falta de aire, quedando atrapados dentro de la estancia a la espera de una nueva fuente de oxígeno.
Si en ese momento se abre la puerta de golpe, entra de repente todo el aire que faltaba, y esos gases acumulados pueden inflamarse de forma explosiva.
Este fenómeno se conoce como backdraft, y es una de las situaciones que más se entrena y más temen los propios bomberos, porque puede generar una bola de fuego capaz de alcanzar a cualquiera que esté cerca de la puerta en el momento de abrirla.
Los propios bomberos aprenden a reconocer algunas señales de que un backdraft puede estar formándose al otro lado de una puerta: ventanas ennegrecidas por el humo, un silbido o un sonido de succión en las rendijas, y un calor que se nota de forma intensa en toda la superficie de la puerta y no solo en un punto concreto.
Cómo saber si una puerta está caliente antes de abrirla
La comprobación que recomiendan los bomberos es sencilla y no requiere abrir nada todavía: pasar el dorso de la mano por la puerta y el pomo, deslizándolo de arriba abajo, sin agarrarlo directamente con la palma.
El dorso de la mano es menos sensible al calor extremo, lo que da un margen de reacción mayor si la superficie está realmente ardiendo al otro lado.
Si la puerta y el pomo están fríos, se puede abrir con precaución. Si están calientes, sobre todo en la parte de arriba, la indicación de los bomberos es clara: no abrirla bajo ningún concepto y buscar otra salida o refugiarse en otra habitación mientras llega la ayuda.
Qué hacer si no puedes salir en caso de incendio
Si el fuego bloquea la salida o la puerta está demasiado caliente para abrirla, lo más seguro es refugiarse en la habitación más alejada de las llamas y seguir unos pasos muy concretos, detallados a continuación:
- Cerrar la puerta de esa habitación para frenar el paso del humo.
- Tapar las rendijas de la puerta con toallas o ropa húmeda.
- Desplazarse agachado si hay humo, porque el aire más respirable queda cerca del suelo.
- Asomarse a una ventana o a un balcón para que los servicios de emergencia puedan localizar a la persona.
- Llamar al 112 y mantener la línea abierta el mayor tiempo posible.
Ninguno de estos pasos sustituye a una salida de emergencia real, pero permiten ganar minutos muy valiosos mientras los bomberos llegan y consiguen entrar en la vivienda.
Los datos que explican por qué el humo mata más que las llamas
La insistencia de los bomberos no es en vano. El Estudio de Víctimas de Incendios en España 2022, elaborado a partir de información de los Servicios de Bomberos y de los Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses, concluyó que el 76,1% de las personas fallecidas en incendios de viviendas durante ese año murió por inhalación de humo y gases tóxicos.
El informe destaca así el enorme peso que tienen los productos de la combustión en la mortalidad asociada a los incendios.
El humo puede contener gases tóxicos y reducir rápidamente la capacidad de una persona para escapar. La inhalación puede provocar irritación de las vías respiratorias, intoxicación, pérdida de conciencia y asfixia, mientras que la falta de visibilidad también dificulta encontrar una salida.
Por eso, recomendaciones como mantenerse lo más cerca posible del suelo, proteger las vías respiratorias cuando sea posible y cerrar las puertas para limitar la propagación del humo tienen una importancia fundamental durante una emergencia.