Adela Cortina, catedrática y filósofa española (79 años): «El peor castigo que puede infligirse es la condena a la invisibilidad; el reconocimiento recíproco es lo que nos constituye como seres humanos»
La filósofa española Adela Cortina ha dedicado buena parte de su trayectoria al estudio de la ética, la justicia y las relaciones humanas.
Sus trabajos sobre la dignidad y el reconocimiento de las personas abordan un problema presente en la sociedad actual, la indiferencia hacia quienes quedan al margen. Una de sus frases más conocidas señala el daño que causa la invisibilidad social.
Adela Cortina y el castigo de quedar en el olvido
«El peor castigo que puede infligirse es la condena a la invisibilidad, a ignorar la existencia del otro, el rechazo y el desprecio. Es el reconocimiento recíproco el que nos constituye básicamente como seres humanos», admite Cortina.
La filósofa señala una realidad que afecta a las relaciones humanas. Las personas necesitan sentirse reconocidas y valoradas por quienes las rodean.
La invisibilidad no consiste únicamente en pasar desapercibido, sino también en sufrir indiferencia, quedar excluido de las relaciones sociales o no tener oportunidades para expresar la propia opinión.
Esta idea está relacionada con la ética del reconocimiento, una cuestión presente en el pensamiento moral contemporáneo. Cuando alguien ignora de forma continuada a otra persona, puede limitar su participación en la sociedad y hacer que pierda el sentimiento de pertenencia a una comunidad.
El reconocimiento recíproco supone aceptar que los demás tienen dignidad, derechos y necesidades propias. Su valor no depende de su posición económica, edad, origen o circunstancias personales. Todas las personas merecen un trato respetuoso, con independencia de lo que puedan aportar a los demás.
Qué significa el reconocimiento recíproco para Adela Cortina
Reconocer a otra persona significa tratarla con respeto y consideración. También supone escuchar sus opiniones, tener en cuenta sus circunstancias y evitar que los prejuicios condicionen el trato que recibe. No hace falta compartir sus ideas ni mantener una relación cercana para respetar su dignidad.
La invisibilidad social aparece cuando alguien deja de contar para los demás. Puede manifestarse mediante el aislamiento, la discriminación o la falta de oportunidades para participar en decisiones que afectan a la propia vida. Esta situación está presente en nuestro día a día, cuando ignoramos repetidamente las necesidades y opiniones de quienes nos rodean.
Para Cortina, el reconocimiento de la dignidad humana ocupa un lugar fundamental en la convivencia. Una sociedad que trata a todos sus integrantes como personas con los mismos derechos favorece unas relaciones más justas y evita que alguien quede reducido a su utilidad o a los recursos que posee.
Adela Cortina relaciona la invisibilidad con el rechazo a la pobreza
Esta frase pertenece al libro Aporofobia, el rechazo al pobre: un desafío para la democracia, una obra en la que la filósofa analiza la discriminación hacia las personas sin recursos.
Esta idea apunta a una forma de exclusión que no siempre responde al rechazo de quien es diferente. En ocasiones, el problema está en ignorar a quienes atraviesan dificultades económicas y no tienen nada que ofrecer a cambio. Cortina utiliza el término aporofobia para definir el rechazo específico hacia las personas pobres.
Esta perspectiva amplía el significado de la invisibilidad. No basta con estar presente en un espacio público o formar parte de una comunidad.
Por otro lado, es necesario que los demás respeten los derechos de cada persona y tengan en cuenta su opinión. La pobreza puede agravar esa falta de reconocimiento y dificultar la participación social.