La reflexión de Adela Cortina, filósofa española (79 años) que no deja a nadie indiferente: «La filosofía tiene que mancharse las manos y cambiar las cosas»
La filosofía no tiene por qué quedarse en los libros ni limitarse a plantear preguntas abstractas. Para Adela Cortina, pensar también significa intervenir en la realidad, buscar acuerdos y contribuir a una sociedad más justa.
La filósofa española defiende una forma de entender el pensamiento que conecta la razón con las emociones y convierte la reflexión ética en una herramienta para afrontar los problemas colectivos.
Adela Cortina defiende una filosofía comprometida con la realidad
«La filosofía tiene que mancharse las manos y cambiar las cosas». Esta afirmación resume una de las ideas centrales del pensamiento de Adela Cortina: la reflexión filosófica debe servir para comprender los problemas de la sociedad y buscar respuestas que mejoren la vida de las personas.
La Red Española de Filosofía recogió esta reflexión de la filósofa en 2019, durante la presentación de un libro homenaje a la autora en la Academia de Ciencias Morales y Políticas.
La obra, titulada Ética y filosofía política: Homenaje a Adela Cortina, reunió las aportaciones de medio centenar de autores vinculados a sus principales ámbitos de investigación.
En aquella intervención, Cortina reivindicó el papel de la ética y la filosofía política dentro de la disciplina. Ambas permiten abordar cuestiones que afectan directamente a la convivencia y conectar el pensamiento con otros campos del conocimiento, desde la biología hasta la transformación digital.
Cortina también defendió que la educación no debe reducirse a transmitir conocimientos. A su juicio, la formación necesita desarrollar la capacidad de razonar, dialogar y comprender los problemas humanos.
¿Qué significa para Adela Cortina que la filosofía cambie las cosas?
La propia Cortina explicó el alcance de esta idea durante la entrega de los Premios XLSemanal, en un discurso que la Fundación Étnor publicó en 2024. En aquella intervención recordó una frase de uno de sus profesores, quien definía la filosofía como una ciencia con la que uno «se queda tal cual».
Cortina no cree que la filosofía deba quedarse en la teoría. Para ella, pensar también significa implicarse en los problemas de la sociedad y buscar soluciones. No se trata solo de adquirir conocimientos, sino de ponerlos en práctica para contribuir a una sociedad más justa e inclusiva.
En su discurso, Cortina relacionó esta tarea con la unión entre razón y emoción. El pensamiento necesita argumentos sólidos, pero también debe tener en cuenta la dimensión emocional de las personas. Esa combinación ayuda a comprender las experiencias ajenas y a encontrar soluciones compartidas.
La autora contrapuso el diálogo a la estrategia de buscar ventajas personales a costa de los demás. Frente a una mentalidad centrada exclusivamente en el beneficio propio o del grupo, propuso un pensamiento abierto a la argumentación y al entendimiento.
La ética, el diálogo y la lucha contra la exclusión
La trayectoria de Cortina está estrechamente ligada a la ética aplicada y a la filosofía política. Entre sus obras figuran Ética mínima, publicada en 1977, y ¿Para qué sirve realmente la ética?, ensayo por el que obtuvo el Premio Nacional de Ensayo en 2014.
Por otra parte, hay que destacar que acuñó el término «aporofobia» para identificar el rechazo hacia las personas pobres. Este concepto, desarrollado en su libro Aporofobia, el rechazo al pobre, publicado en 2017, amplió el debate sobre las formas de exclusión social.
En su discurso de 2024, la filósofa insistió en la necesidad de combatir la polarización y favorecer los acuerdos. Considera que las personas pueden entenderse mediante el intercambio de argumentos y la búsqueda de objetivos comunes, sin convertir las diferencias en motivos para excluir a otros.