Arte

Vilhelm Hammershøi llega al Thyssen: silencio, misterio y luz nórdica en Madrid

Hammershøi combinaba influencias de maestros holandeses del siglo XVII con las grandes figuras artísticas del siglo XIX y XX

Vilhelm Hammershøi
Una de las carismáticas obras de Vilhelm Hammershøi.
Diego Buenosvinos

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza inaugura en Madrid la primera retrospectiva en España dedicada al pintor danés Vilhelm Hammershøi (1864-1916), reuniendo casi un centenar de obras que ofrecen una visión amplia y completa de su carrera. Más de un siglo después de su muerte, el artista sigue fascinando al público moderno con sus interiores silenciosos, sus paletas frías y la aparente calma que transmiten sus composiciones.

La muestra permite descubrir cómo Hammershøi combinaba influencias de maestros holandeses del siglo XVII con las grandes figuras artísticas del siglo XIX y XX, al tiempo que mantenía un lenguaje propio, introspectivo y enigmático.

Bajo el sugerente subtítulo El ojo que escucha, la exposición invita a explorar la relación entre pintura y silencio, así como la conexión del artista con la música. Los visitantes podrán apreciar la importancia de su mujer, Ida Ilsted, en el proceso creativo, la depuración progresiva de los interiores domésticos y cómo sus autorretratos reflejan una mirada introspectiva hacia su propia figura como pintor.

La retrospectiva no sólo rescata la obra de Hammershøi para el público español, que hasta ahora apenas había tenido contacto con ella, sino que también la acerca a la generación actual de creadores e historiadores del arte.

La exposición, organizada por el Thyssen en cooperación con la Kunsthaus Zürich, podrá verse en Madrid antes de trasladarse a Suiza, donde se presentará del 3 de julio al 25 de octubre de 2026. Además, el catálogo de la muestra, elaborado con el apoyo de la New Carlsberg Foundation, completa la experiencia ofreciendo análisis, contextualización histórica y referencias a sus contemporáneos daneses y europeos. La retrospectiva consolida así a Hammershøi como un pintor imprescindible para entender la luz, el silencio y la introspección en el arte europeo de finales del XIX y principios del XX.

Interiores minimalistas

Las obras reunidas en la exposición permiten apreciar la maestría de Hammershøi en la representación de interiores minimalistas, donde la luz y el espacio adquieren un papel protagonista. Sus habitaciones silenciosas, a menudo deshabitadas o con figuras solitarias de espaldas, transmiten una sensación de calma contenida y misterio, invitando al espectador a detenerse y contemplar cada detalle: la textura de la madera, el reflejo de la luz en el suelo o los sutiles matices de las paredes.

Estos interiores no son simples retratos de la vida doméstica, sino ejercicios de introspección, donde la geometría, la luz natural y la composición crean atmósferas que rozan lo poético y lo enigmático.

Además de los interiores, la exposición incluye paisajes urbanos y rurales, así como retratos y autorretratos, que muestran cómo Hammershøi trasladaba el mismo rigor formal y la sensibilidad por la luz a diferentes escenarios. Sus calles silenciosas, con figuras diminutas o casi ausentes, y sus paisajes minimalistas reflejan un mundo contemplativo que dialoga con la intimidad de los interiores.

El tratamiento de los espacios y la sutileza cromática convierten cada obra en un estudio sobre la percepción y la calma, reforzando la idea central de la muestra: un arte que se escucha, más que se ve, y que sigue resonando en el espectador moderno con una sorprendente fuerza emocional.

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