Ábalos y Koldo se pusieron pelo en la clínica de Joaquín Martins, el hermano del asesino de las niñas de Alcasser
El ex ministro de Fomento, José Luis Ábalos, y el que fuera su asesor, Koldo García, recurrieron para ponerse pelo en plena pandemia a Joaquín Martins, un empresario con clínicas capilares en Valencia que realmente se llama Mauricio Anglés. Se trata del hermano del condenado por asesinato en el mediático caso de las niñas de Alcácer.
El ex ministro convenció a su ex asesor para hacerse un injerto capilar. Ambos se citaron con él en la clínica Top Clinic, en Masanasa, a ocho kilómetros de la capital del Turia. Primero asistió Koldo y, al fin de semana siguiente, éste se personó con Ábalos para comenzar el tratamiento.
Así se desprende en una entrevista que ha concedido el propio Joaquín Martins a El Mundo, donde ha desvelado que cerró el centro para ellos.
En cuanto a los injertos que estos solicitaban, Ábalos dejó claro que no quería algo excesivo, sólo que se notara poco. Por el contrario, Koldo estaba «prácticamente calvo» y necesitaba más sesiones. Cuando asistieron a la clínica, Joaquín Martins cuenta que estuvieron seis horas allí y que les preparó un catering, pero estos se negaron y, a cambio dijeron: «Queremos un bocadillo de jamón».
Estas cirugías suelen durar entre cuatro y 12 horas, según la complejidad y la cantidad de folículos a trasplantar. Los resultados definitivos se aprecian entre los 12 y 18 meses posteriores, siendo generalmente permanentes al utilizar cabello resistente del propio paciente.
¿Quién es Joaquín Martins?
El empresario renegó de la relación con su hermano, ya que se convirtió en el fugitivo más buscado de la historia de España por el crimen cometido con las niñas de Alcácer. Pero también tiene su historia. En 2023, estuvo ocho meses en prisión provisional por secuestrar y torturar a un empresario.
Previamente, en 2020, también se sentó en el banquillo, donde fue juzgado por extorsionar a un empresario del sector de las gasolineras tras el presunto robo de medio millón de euros ocultos en un Ferrari. En la entrevista no niega nada y, es más, afirma: «Me he criado en un ambiente muy conflictivo, estuve en el reformatorio de Godella».
El empresario capilar también ha confesado que les hizo un pedido de 20.000 mascarillas, con una entrega de 10.000 euros en metálico que sacó de una caja fuerte. Sólo recibió la mitad y no supo más de aquel encargo.
En la entrevista, Joaquín Martins también ha señalado que le dijeron que le «podían dejar la gasolina más barata». Pero esto no salió adelante, ya que era una operación que no le olía bien al empresario. «Había gato encerrado», señala al respecto.