ORIENTE MEDIO

Arrancan las negociaciones en Islamabad: el estrecho de Ormuz y Líbano, entre las líneas rojas de EEUU e Irán

Las delegaciones de EEUU e Irán ya se encuentran en la capital de Pakistán

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Paula Benito
  • Paula Benito
  • Portadista y redactora de información de última hora. Escribo sobre política, internacional y sociedad. Antes, en La Sexta. Contacto: paula.benito@okdiario.

Estados Unidos e Irán se dan cita este sábado en Islamabad, la capital de Pakistán, para alcanzar un acuerdo sólido que ponga fin a la guerra que comenzó el 28 de febrero con la ofensiva lanzada por Israel y EEUU contra la dictadura de los ayatolás. Sobre la mesa se encuentran la reapertura completa del estrecho de Ormuz, el levantamiento de las sanciones y la inclusión de Líbano en el alto el fuego.

La delegación estadounidense, encabezada por el vicepresidente JD Vance, ha aterrizado esta mañana en la base aérea de Nur Jan, a las afueras de la capital de Pakistán. Vance ha sido recibido por el viceprimer ministro de Pakistán, Ishaq Dar, y el jefe del Estado Mayor del Ejército y jefe de las Fuerzas de Defensa, el mariscal Asim Munir. Allí se ha reunido con sus dos principales asesores en la negociación, Jared Kusher y Steve Witkoff, respectivamente el yerno y el asesor para Oriente Medio de Donald Trump.

La delegación iraní llegó horas antes, con el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, a la cabeza. Le acompañan el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi; el secretario del Consejo Supremo de Defensa Nacional, Ali Akbar Ahmadian; y el gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemati.

Cuarenta días después de la guerra lanzada por Washington y Tel Aviv, las negociaciones en Islamabad vuelven a poner sobre la mesa las discrepancias entre las partes y sacan a la luz las desconfianzas mutuas, toda vez que Estados Unidos e Israel ya atacaron por sorpresa en medio de varias rondas de negociaciones para un acuerdo nuclear con Irán a finales de febrero. Aquellas conversaciones indirectas facilitadas por Omán no llegaron a producir resultados y descarrilaron finalmente con la guerra iniciada contra Teherán, que ya en su primera jornada se saldó con la muerte del dictador Ali Jamenei y la cúpula política y militar iraní.

Las líneas rojas de EEUU e Irán

Mientras que Estados Unidos se ha propuesto que Teherán reabra el estrecho de Ormuz y aduce que esto forma parte del alto el fuego, Irán recalca que el primer paso de Washington debe ser levantar las sanciones y garantizar la extensión de la tregua a Líbano, después de que el Ejército israelí haya recrudecido su ofensiva.

A este respecto, Vance ha minimizado el hecho de que Líbano no quede incluido en el alto el fuego, como defiende la Casa Blanca, y ha avisado de que sería «una tontería» que las negociaciones con Irán «se vengan abajo» por la continuación de las hostilidades en un tercer país. «Nunca hicimos esa promesa. Nunca dimos a entender que fuera a ser así», ha subrayado, pese a que el mediador, Pakistán, sí hizo referencia explícita a que Líbano quedaba dentro del pacto.

El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, aseguró que «Irán y Estados Unidos, junto a sus aliados, acordaron un alto el fuego inmediato en todas partes, incluido Líbano y el resto de lugares», aunque la confusión ha seguido a estas declaraciones y con poco margen para que Islamabad presione a que Israel pare los ataques.

Así, sin una zona de aterrizaje clara, Estados Unidos e Irán siguen dando muestras de hondas discrepancias sobre el tipo de acuerdo al que se puede llegar. El presidente estadounidense ha afirmado que el acuerdo debe explicitar el fin de los planes nucleares de Irán, incluyendo el desmantelamiento de sus centrales, el cese del enriquecimiento de uranio y la retirada de material nuclear que sigue en depósitos subterráneos en Isfahán.

Al respecto, Irán sostiene su derecho a mantener sus actividades nucleares que siempre ha defendido que tienen fines civiles únicamente. Así, el jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohamad Eslami, ha negado que Teherán vaya a detener el enriquecimiento de uranio pese las exigencias de Washington y ha dicho que estas «pretensiones» para limitar el programa nuclear iraní son «meros deseos que se irán a la tumba».

En cuanto al conflicto, plantea una solución a más largo plazo con un cese de las hostilidades en toda la región, el fin de las sanciones y un nuevo protocolo para el paso del estrecho de Ormuz, sobre el que pide que se le reconozca su autoridad.

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