Suena extraño, pero la ciencia lo avala: inventan un filtro para microplásticos inspirado en las branquias de los peces
La presencia de microplásticos en el agua es uno de los retos ambientales más estudiados en la última década. Estas partículas, procedentes en gran medida del desgaste de textiles sintéticos, atraviesan los sistemas convencionales de depuración y acaban integrándose en ciclos naturales difíciles de controlar. En este escenario, apareció un filtro para microplásticos bastante curioso.
El avance de la investigación que estamos por desarrollar ha puesto el foco en fuentes cotidianas de contaminación, como las lavadoras domésticas. La búsqueda de un filtro eficaz, duradero y adaptable a los electrodomésticos ha llevado a los científicos a explorar modelos inspirados en procesos biológicos ya existentes en la naturaleza, particularmente el de los peces.
Así inventaron un filtro para microplásticos inspirado en los peces
Tras años de análisis sobre la propagación de microplásticos, investigadores del Instituto de Biología Organísmica de la Universidad de Bonn han desarrollado un filtro para microplásticos inspirado en las branquias de peces como sardinas, anchoas y caballas. El estudio fue divulgado en npj Emerging Contaminants.
Los microplásticos, definidos como partículas y fibras de plástico de hasta cinco milímetros o incluso microscópicas, se acumulan especialmente en el agua residual.
La doctora Leandra Hamann, una de las autoras de la investigación, explicó que «los sistemas de filtrado disponibles hasta ahora tienen varias desventajas», entre ellas que «se atascan rápidamente» o que «no ofrecen una filtración adecuada». Fueron estas limitaciones las que impulsaron el desarrollo de un nuevo enfoque técnico.
El diseño de este filtro para microplásticos replica el mecanismo natural que utilizan algunos peces para alimentarse de plancton. Sus branquias no solo filtran, sino que guían las partículas hacia una zona concreta, evitando bloqueos. El doctor Alexander Blanke detalló que esta estructura en forma de embudo permite que las partículas se desplacen sin quedar adheridas al tamiz.
En lo que respecta al prototipo, este consiste en un cono de malla con una apertura y un ángulo cuidadosamente calculados. El agua residual de la lavadora entra en el sistema y las fibras plásticas ruedan hacia una salida lateral, donde se acumulan.
El equipo probó distintas configuraciones mediante experimentos físicos y simulaciones por ordenador hasta encontrar una combinación funcional. Desde luego, el resultado permitió mantener el flujo sin obstrucciones.
La lavadora, una fuente doméstica de contaminación que pocos notan
Según datos publicados por la Universidad de Bonn, una lavadora de un hogar de cuatro personas puede generar hasta medio kilo de microplásticos al año. Estas partículas proceden del desgaste de tejidos como poliéster, nailon o elastano. Las estaciones depuradoras no logran retenerlas por completo, por lo que terminan mezcladas con los lodos de depuración.
Estos residuos se emplean en ocasiones como fertilizantes agrícolas, lo que facilita que los microplásticos acaben en los suelos de cultivo.
De este modo, los electrodomésticos domésticos se han identificado como una de las principales fuentes de microplásticos secundarios, un aspecto clave para entender la magnitud del problema ambiental.
Eficacia, coste y aplicación industrial de este filtro para microplásticos
Las pruebas realizadas muestran que este filtro para microplásticos inspirado en la naturaleza y desarrollado en Bonn alcanza una eficacia superior al 99 % sin sufrir bloqueos. «Hemos encontrado una combinación de parámetros que permite separar más del 99 por ciento de los microplásticos del agua», señaló Hamann en este sentido.
El sistema no requiere mecanismos complejos, lo que reduce los costes de fabricación y mantenimiento. Las partículas recogidas se extraen de forma periódica mediante succión y, tras varias decenas de lavados, pueden desecharse junto al reciclaje de plástico.
Por último, el equipo ha solicitado patentes en Alemania y en la Unión Europea, con la intención de que los fabricantes integren este filtro para microplásticos en futuras lavadoras.