PSICOLOGÍA

Según la psicología, ésta es la verdadera razón por la que muchas personas llegan sin amigos a los 60

Amistad entre personas adultas
Dos personas abrazándose.

Todos hemos vivido la misma situación: el típico amigo que solo se preocupa por ti cuando necesita que le eches una mano, escuches su último problema conyugal o le ayudes con algún escalabro laboral. Según la psicología, esta situación de soportar toda la carga emocional puede generar tensiones en la amistad y, a la larga, puede hacer que nos veamos solos.

Esta situación se suele dar en torno a los sesenta; tras años y años de cargar con los problemas de los demás, nos podemos dar cuenta de que no es lo mismo ser necesitado por alguien que ser querido. Ser la persona que escucha, se acuerda de las fechas importantes, intenta mantener a un grupo de amigos unidos mientras el resto de amigos no se esfuerza, no equivale a amistad, equivale a interés. No todo el mundo al que consideramos amigo nos otorga ese mismo estatus en su vida. Esta situación se acentúa con la jubilación; cuando ya no mantienes la relación con tus compañeros de trabajo por la rutina, se pierde el contacto con gente que considerabas esencial en tu vida.

Aunque parezca complicado vernos en esta situación y que nosotros sí que tenemos amigos de verdad, a cualquiera le puede pasar. Esto se debe a que llega un momento en que la personalidad se convierte en dar y dar a los demás mientras que nos olvidamos de la persona más importante en nuestra vida, nosotros mismos, convirtiéndonos en un ancla emocional.

La psicología nos dice que lo peor de esta situación es el efecto rebote que viene de dar desinteresadamente durante tantos años de supuesta amistad. Llegamos a una edad avanzada y, si no llamamos a ciertas personas, no recibimos ni un simple mensaje y llegamos a un punto de exhaustación tras años de portar en nuestros hombros la carga de la amistad que no vale la pena.

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