No son extraterrestres, pero por primera vez en la historia los astrónomos han recibido señales de radio procedentes de un planeta fuera del sistema solar
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Un equipo de astrónomos ha captado por primera vez señales de radio emitidas por un exoplaneta. La fuente es β Pictoris b, un planeta gigante que orbita una estrella situada a unos 64 años luz del Sol.
El hallazgo, publicado en arXiv en septiembre de 2026, describe una emisión de radio auroral, el mismo fenómeno físico que ilumina las auroras de Júpiter y de la Tierra. Hasta ahora, ninguna detección de este tipo se había localizado en un planeta fuera del sistema solar.
«Ya había habido detecciones tentativas e indirectas, pero esta es la primera detección directa realmente convincente», explicó a Live Science Suzanne Aigrain, profesora de Astrofísica de la Universidad de Oxford, que no participó en el estudio.
Las observaciones proceden del radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, que vigiló el sistema entre febrero de 2025 y mayo de 2026. En ese periodo, el instrumento registró ráfagas breves y repetidas, además de una emisión persistente de fondo mucho más tenue.
¿Qué tipo de señales de radio llegan desde el exoplaneta β Pictoris b?
Las señales de radio aparecen como ráfagas rápidas que se repiten con una separación parecida al periodo de rotación del planeta, de unas ocho horas. A eso se suma una emisión continua y débil que acompaña al mismo objeto a lo largo de todas las épocas de observación.
Las ráfagas llegan en un rango de frecuencias que va de 0,85 a 3,5 gigahercios y muestran una polarización circular de entre el 40 % y el 70 %. Ese grado de polarización es la firma característica de la radiación auroral y resulta difícil de obtener por otros mecanismos.
β Pictoris b tiene una masa cercana a doce veces la de Júpiter y completa su órbita a unas diez unidades astronómicas de su estrella. El sistema es muy joven, con unos 23 millones de años, una edad que favorece este tipo de actividad magnética intensa.
El radiotelescopio de Sudáfrica que vigiló el sistema durante quince meses
MeerKAT observó β Pictoris en dos bandas, una entre 0,856 y 1,712 gigahercios y otra entre 1,75 y 3,5 gigahercios. Cada sesión duró entre menos de una hora y algo más de nueve, repartidas a lo largo de quince meses.
Esa cobertura prolongada fue decisiva, ya que las ráfagas aurorales son intermitentes y una sola noche de observación habría podido dejarlas fuera. La repetición del patrón en épocas distintas permitió descartar una interferencia o un artefacto del instrumento.
¿Por qué las señales de radio no proceden de la estrella β Pictoris?
La estrella β Pictoris es magnéticamente tranquila. Las medidas disponibles sitúan su campo magnético por debajo de 0,3 kilogauss, un valor demasiado bajo para generar una emisión como la observada.
El análisis de la posición de la fuente en el cielo también apunta al planeta. La señal coincide con la órbita de β Pictoris b y queda separada de la estrella. Además, las estrellas de este tipo carecen de un mecanismo conocido capaz de producir ráfagas tan polarizadas.
El mecanismo que propone el estudio es la inestabilidad máser de ciclotrón electrónico, un proceso en el que los electrones atrapados en el campo magnético del planeta emiten ondas de radio al girar en espiral. La frecuencia máxima de esa emisión depende de la intensidad del campo en el punto de origen.
El primer campo magnético medido en un planeta fuera del Sistema Solar
Esa relación entre frecuencia y campo permite traducir la señal en una cifra concreta. Según los autores, β Pictoris b tiene un campo magnético de al menos 1,25 kilogauss (una unidad de intensidad magnética), la primera medida directa de este tipo en un planeta de otro sistema.
Equivale a unos 1.250 gauss como mínimo. Para comparar, el campo de Júpiter ronda los 4,3 gauss y el de la Tierra se queda en 0,5, según Live Science.
Los campos magnéticos planetarios condicionan el escape de la atmósfera, regulan la interacción con el viento de la estrella y guardan información sobre el interior del planeta. Hasta ahora, ese dato solo se conocía para los mundos del Sistema Solar.
«En la Tierra, el campo magnético ha tenido un papel clave para retener la atmósfera y proteger la vida de la radiación de alta energía», señaló Aigrain. Beta Pictoris b, masivo y con una atmósfera densa, no se considera apto para la vida. La investigadora prevé medidas similares en planetas más pequeños con el Square Kilometre Array, un radiotelescopio más potente que debería entrar en funcionamiento en los próximos años.
El trabajo lo firmaron Kevin N. Ortiz Ceballos, estudiante de posgrado, y Edo Berger, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, junto a Yvette Cendes, de la Universidad de Oregón.
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