Astronomía

Estupor entre los astrónomos: el planeta Mercurio está encogiendo un 30 % más rápido de lo que se pensaba y su diámetro ya es 23 km menor

Imagen a color de Mercurio, obtenida durante el primer sobrevuelo de la sonda MESSENGER (2008). Fuente: NASA / Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins / Instituto Carnegie de Washington (dominio público).
Imagen a color de Mercurio, obtenida durante el primer sobrevuelo de la sonda MESSENGER (2008). Fuente: NASA / Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins / Instituto Carnegie de Washington (dominio público).
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un nuevo estudio ha revelado que Mercurio se contrajo hasta un 30 % más de lo que calculaban las estimaciones previas desde su formación. El planeta se está contrayendo de forma natural a medida que su interior pierde calor con el paso de los años.

Actualmente, el diámetro de Mercurio se redujo unos 23 kilómetros, muy por encima de los cálculos que manejaba hasta ahora la comunidad científica. La revista Geophysical Research Letters, de la Unión Geofísica Americana (AGU), publicó el hallazgo.

Gaku Nishiyama, científico planetario del Instituto de Investigación Espacial del Centro Aeroespacial Alemán (DLR, por sus siglas en alemán Deutsches Zentrum für Luft- und Raumfahrt), lideró la investigación. Las universidades de Hokkaido y Tokio, en Japón, también participaron en el trabajo.

¿Por qué se está encogiendo el diámetro de Mercurio?

Para empezar, es importante entender que la contracción de un planeta rocoso se mide a partir de su radio, no de su diámetro. Según el artículo de Geophysical Research Letters, el radio de Mercurio se redujo 11,6 kilómetros desde su formación, frente a los 8,3 kilómetros que arrojaban los cálculos previos sin corregir. Esa diferencia es lo que nos da los 23 kilómetros de diámetro, puesto que matemáticamente el diámetro es el doble del radio.

Los estudios anteriores, basados en el mapeo de crestas arrugadas y escarpes lobulados visibles en la superficie, habían situado la contracción radial de Mercurio entre 1 y 7 kilómetros. La nueva corrección eleva esa cifra hasta en un 30 %, según recoge Agencia SINC.

¿Cómo se ocultó la contracción real de Mercurio?

Las crestas arrugadas y los escarpes lobulados son las marcas que deja en la superficie la contracción de un planeta a medida que se enfría por dentro. Sin embargo, su distribución en Mercurio no coincide con el patrón uniforme que debería producir un enfriamiento global.

El equipo de Nishiyama comparó un nuevo mapa global de la rugosidad de la superficie de Mercurio, elaborado con imágenes y datos del altímetro láser de la misión MESSENGER, de la NASA, con el catálogo de estructuras de acortamiento del planeta. Encontró que esas estructuras escasean en las zonas más rugosas, cubiertas por los restos de impactos de meteoritos antiguos.

«Existe un proceso que oscurece las estructuras de acortamiento», explicó Nishiyama. Los escombros de esos impactos taparon buena parte de las crestas y fracturas tectónicas, e impidieron que se formaran nuevas o que se identificaran las que ya existían.

Esa anticorrelación entre rugosidad y estructuras de contracción se mantiene en zonas de hasta 150 kilómetros. El registro tectónico sugiere que la contracción radial real de Mercurio supera los 6,9 kilómetros y podría llegar a los 11,6 kilómetros si todas las estructuras identificadas están vinculadas al enfriamiento global del planeta.

La mayor contracción de Mercurio obliga a revisar su interior

Una contracción radial mayor obliga a revisar la evolución térmica de Mercurio. El aumento en la cifra afecta a las estimaciones sobre la cantidad de elementos que producen calor en su interior, el grosor de su capa de regolito y la composición de su núcleo.

«El 30 % es un poco sorprendente, pero en realidad la cantidad de contracción tiene sentido para mí», señaló Nishiyama.

Una contracción más pronunciada apunta a un núcleo metálico más grande o a una temperatura inicial más alta de lo que se pensaba. Ese ajuste acerca las observaciones a las predicciones de los modelos teóricos sobre el interior de Mercurio.

¿Qué revelará la misión BepiColombo sobre Mercurio y la Luna?

El sesgo por rugosidad detectado en Mercurio también podría estar ocultando estructuras de contracción en la Luna, que tiene una superficie todavía más rugosa.

Los modelos de evolución térmica lunar predicen una contracción radial mayor que la que muestran las observaciones actuales, que no llegan a un kilómetro. El mismo efecto de ocultamiento explicaría buena parte de esa diferencia.

La misión europea-japonesa BepiColombo permitirá revisar estas cifras con más detalle. Su instrumento de altimetría láser BELA comenzará a mapear la rugosidad de Mercurio a escalas de hasta 100 metros a partir de noviembre de 2026.

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