NASA

Los glaciólogos de la NASA ponen el grito en el cielo y avisan de que no hay vuelta atrás porque la Antártida ya ha perdido el hielo equivalente a 10 ciudades de Los Ángeles

La Antártida
Antártida.
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Una exhaustiva investigación de 30 años, dirigida por glaciólogos de la Universidad de California, ha generado el primer mapa continental que muestra cómo la línea de flotación de la Antártida ha cambiado con el tiempo. Tras analizar tres décadas de observaciones satelitales, el equipo descubrió que, si bien la mayor parte del continente se mantiene sorprendentemente estable, ciertas regiones vulnerables están perdiendo hielo a una velocidad equivalente al área de la ciudad de Los Ángeles cada tres años. Los resultados, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences , muestran que el 77% de la costa de la Antártida no ha experimentado ningún movimiento de la línea de flotación desde 1996.

«La línea de flotación se encuentra donde el hielo continental se une con el océano, y la medición de su movimiento con un radar de apertura sintética satelital ha sido nuestro estándar de referencia para documentar la estabilidad de la capa de hielo», afirmó el autor principal, Eric Rignot, profesor distinguido de la UC Irvine y profesor Donald Bren de Ciencias del Sistema Terrestre. «Sabemos que es crucial desde hace 30 años, pero esta es la primera vez que la hemos cartografiado exhaustivamente en toda la Antártida durante un período tan largo».

Alerta por la pérdida de hielo en la Antártida

En promedio, la capa de hielo de la Antártida se ha retirado de su línea de base 442 kilómetros cuadrados (aproximadamente 171 millas cuadradas) al año. Los cambios más significativos ocurrieron en las regiones del mar de Amundsen y Getz de la Antártida Occidental, donde los glaciares retrocedieron entre 10 y 40 kilómetros: el glaciar Pine Island retrocedió 33 kilómetros, el glaciar Thwaites 26 kilómetros y el glaciar Smith 42 kilómetros.

Eric Rignot, investigador principal del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, lo explica así: «Las grandes heridas en la Antártida se producen donde los vientos empujan el agua cálida del océano hasta los glaciares. Es como un globo: no está pinchado por todos lados, pero donde se pincha, lo hace muy profundo».

Datos satelitales

Para construir el registro a largo plazo, los investigadores combinaron datos de numerosas misiones satelitales. Entre ellas, se incluyen ERS-1/2 y Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea ; RADARSAT 1, RADARSAT 2 y la Misión Constelación RADARSAT de Canadá; ALOS/PALSAR-2 de Japón; COSMO-SkyMed de Italia; TerraSAR-X del Centro Aeroespacial Alemán; y SAOCOM de Argentina.

Bernd Scheuchl resumió el hallazgo: «Este trabajo muestra cómo los datos SAR comerciales pueden integrarse en la constelación SAR virtual, ampliando el programa de seguimiento de las misiones de las agencias. Poder acceder a observaciones diarias en zonas críticas gracias a recursos comerciales, junto con décadas de datos de agencias espaciales internacionales con gran cobertura, ha abierto una nueva era en la monitorización de los polos».

Misterios sin resolver en la Península Antártica

Los científicos atribuyen la mayor parte del retroceso de la línea de flotación al agua oceánica cálida que fluye bajo las plataformas de hielo flotantes y «adelgaza» el hielo desde abajo. Sin embargo, el noreste de la Península Antártica presenta un enigma.

«Este estudio establece las bases para nuestra comprensión de la dinámica de las líneas de floración. Proporciona un sólido registro de referencia que permite a la comunidad científica probar predicciones y mejorar los modelos de las capas de hielo, lo cual informa directamente sobre los escenarios de aumento del nivel del mar y sus implicaciones para la sociedad. La observación continua de la Tierra sigue siendo esencial para refinar las proyecciones y monitorear cómo la Antártida responde al calentamiento global», señala Nuno Miranda, director de la misión Sentinel-1 de la ESA.

Varias plataformas de hielo en esta región colapsaron antes del inicio del periodo de estudio. Desde entonces, glaciares como el Edgeworth, que retrocedió 16 kilómetros, junto con los glaciares Boydell, Sjögren, Bombardier y Dinsmoor, han seguido reduciéndose significativamente.  «Por consiguiente, si retrocede la línea de anclaje y disminuye el área de las plataformas, se acelera la velocidad con la que el manto de hielo antártico expulsa su hielo al mar en forma de icebergs», destaca Francisco Navarro, catedrático de Matemática Aplicada en la Universidad Politécnica de Madrid, en declaraciones a la plataforma SMC España.

Estos registros de 30 años servirán como base fundamental para los modelos de próxima generación que proyectan el aumento del nivel del mar. «Si un modelo no puede reproducir este registro histórico, el equipo de modelización tendrá que volver a la mesa de dibujo», afirma Rignot.

Finalmente, la NASA concluye: «La Antártida está perdiendo masa de hielo (derritiéndose) a una tasa promedio de alrededor de 136 000 millones de toneladas por año, y Groenlandia está perdiendo alrededor de 267 000 millones de toneladas por año, lo que se suma al aumento del nivel del mar. Los datos de los satélites GRACE y GRACE Follow-On de la NASA muestran que las capas de hielo terrestres tanto en la Antártida como en Groenlandia han estado perdiendo masa desde 2002».

Lo último en Ciencia

Últimas noticias