Cuerpo Humano

Los científicos alucinan con este hallazgo sobre el cerebro masculino y femenino: a partir de los 12 años, nada es igual

Cerebro
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Recientes investigaciones en neurociencia apuntan a que las diferencias en los patrones de conectividad cerebral entre hombres y mujeres se vuelven más evidentes después de la pubertad. Este hallazgo podría ayudar a comprender la razón por la que algunas enfermedades mentales prevalecen más en hombres que en mujeres, o viceversa. Sin embargo, la comunidad científica insiste en que la interpretación de estos resultados sigue siendo objeto de debate.

Un estudio difundido como preimpresión en la plataforma científica bioRxiv, todavía sin revisión por pares, analizó imágenes cerebrales de más de 1.200 personas de entre 8 y 100 años. Según los investigadores consultados por la revista Nature, los datos muestran que durante la infancia «las diferencias en la conectividad cerebral entre niños y niñas son prácticamente inexistentes». Sin embargo, tras la pubertad, estas diferencias se incrementan de forma significativa y algunas se mantienen o se intensifican en la edad adulta.

Las diferencias cerebrales entre sexos se acentúan tras la pubertad

Los resultados indican que la organización de las redes cerebrales experimenta una profunda transformación durante la adolescencia, posiblemente debido a los cambios hormonales. A lo largo de la vida, las mujeres tienden a presentar conexiones funcionales más intensas en la red neuronal por defecto, un sistema cerebral implicado en procesos como la atención interna, la toma de decisiones y la autorreflexión.

Según la neurocientífica Yumnah Khan, de la Universidad de Cambridge, ésta mayor conectividad funcional podría relacionarse con una mayor predisposición femenina a la depresión. En contraste, los hombres muestran con la edad una mayor conectividad estructural en determinadas regiones del cerebelo, área clave en el control motor y la coordinación.

Cómo se realizó la investigación

El equipo científico analizó datos obtenidos mediante resonancia magnética funcional en una muestra  de 1.286 personas, aproximadamente la mitad hombres y la mitad mujeres. Para detectar patrones específicos, los investigadores utilizaron una herramienta de inteligencia artificial capaz de identificar diferencias en redes estructurales y funcionales del cerebro.

«Estamos muy emocionados con este estudio, que, hasta donde sabemos, es el primero en comparar cómo evolucionan las diferencias entre sexos en las redes cerebrales a lo largo de la vida», afirmó Amy Kuceyeski, de Weill Cornell Medicine.

Las conexiones estructurales hacen referencia a los enlaces físicos entre regiones cerebrales, como los axones que transmiten información entre neuronas. Las conexiones funcionales, por su parte, reflejan la sincronización de la actividad entre distintas áreas.

El análisis reveló diferencias en ambos tipos de conectividad. Las variaciones funcionales se concentraron en redes de orden superior, responsables de procesos cognitivos complejos. En cambio, las diferencias estructurales alcanzaron su punto máximo en la mediana edad y continuaron divergiendo con el paso del tiempo.

«Uno de los hallazgos más interesantes es que la cronología de las diferencias entre sexos en la conectividad cerebral se alinea con la cronología de los niveles de hormonas sexuales a lo largo de la vida. Las mujeres, en general, muestran una conectividad funcional más fuerte», afirma Yumnah Khan, de la Universidad de Cambridge.

En este contexto, Daphna Joel, de la Universidad de Tel Aviv, sostiene que no es preciso dividir los cerebros en categorías de «masculino» o «femenino». En un estudio anterior, su equipo analizó resonancias magnéticas de más de 1.400 personas y concluyó que la mayoría de los cerebros humanos presentan un «mosaico de características», algunas más frecuentes en hombres y otras en mujeres, sin que predomine exclusivamente una categoría.

Depresión

Un estudio interesante es el realizado por George MS et al., quienes utilizaron la técnica de PET para evaluar el flujo sanguíneo cerebral durante estados transitorios de tristeza y alegría. En la investigación participaron 10 mujeres y 10 hombres emparejados por edad, que fueron evaluados en estado basal y durante estados de tristeza, alegría y estados neutros, inducidos mediante recuerdos y la observación de rostros.

Los resultados mostraron que las mujeres activaban un área más amplia del sistema límbico que los hombres durante el estado de tristeza. Además, una de las áreas que se activaban con mayor intensidad en mujeres respecto a los hombres era el córtex mesial prefrontal, región que previamente se había identificado como hipoactiva en pacientes con depresión. Aunque estos hallazgos aportan evidencias indirectas, sugieren diferencias funcionales de sexo en el sistema límbico que podrían contribuir a explicar variaciones en la vulnerabilidad a la depresión.

Esquizofrenia

Las técnicas de neuroimagen cerebral también han sido utilizadas para estudiar las diferencias de género estructurales y funcionales en pacientes con esquizofrenia, aunque los resultados obtenidos son variables y controvertidos. Diversos estudios con resonancia magnética nuclear (RMN) sugieren que el aumento del tamaño ventricular observado en los enfermos esquizofrénicos es más predominante en los hombres.

Asimismo, se ha descrito con frecuencia un mayor número de anomalías estructurales en hombres con esquizofrenia, especialmente localizadas en el cuerpo calloso. También se han analizado alteraciones del lóbulo temporal según el sexo, con resultados heterogéneos, y se ha observado que ciertas relaciones entre volumen cerebral y síntomas pueden mostrar un dimorfismo sexual.

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