Salud

Ni locura ni imaginación: la rara enfermedad de una mujer que ve «caras de dragón» en cada persona que conoce

Caras de dragón
IA.
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En un pequeño pueblo del Reino Unido, una mujer de 72 años, a la que llamaremos Rose para preservar su privacidad, ha vivido durante décadas con una rara condición neurológica conocida como prosopometamorfopsia (PMO), la cual afecta la percepción de los rostros humanos. En este caso, la mujer veía «caras de dragón» en cada persona que conocía.»Era como si las personas que conocía se transformaran en criaturas fantásticas», relata Rose en entrevistas recientes. «No podía explicarlo, y me daba mucha vergüenza».

Ante sus ojos, cada rostro que veía a su alrededor se transformaba en criaturas que parecían dragones. Este fenómeno comenzó cuando Rose era sólo una niña e iba a la escuela. Mientras su compañeros observaban rostros comunes, ella observaba deformaciones que alteraban el tamaño, la forma la textura e incluso la posición de la boca, los ojos y otros rasgos faciales. Los rostros se estiraban, se encogían o adquirían formas reptilianas como por arte de magia, y Rose no sabía por qué.

La extraña condición que hace ver ‘caras de dragón’

A diferencia de la prosopagnosia, más conocida como «ceguera facial», donde la persona no reconoce los rostros, la PMO distorsiona la percepción sin afectar la capacidad de identificar a familiares y conocidos. La literatura médica registra apenas 81 casos documentados en más de un siglo, aunque los investigadores sospechan que hay muchos más sin diagnosticar.

Durante años, Rose trató de llevar una vida «normal».  «Intentaba ignorarlo, pero no podía», explica. «No era imaginación, era real para mí». Su sufrimiento no tenía nada que ver con la conciencia, la cordura o la inteligencia, ya que su mente funcionaba con normalidad en el resto de aspectos de la vida. Sin embargo, los episodios en los que veía «caras de dragón» eran frecuentes, y finalmente los especialistas que, tras años de exámenes neurológicos y psiquiátricos, comenzaron a sospechar de un origen neurológico.

Fue una resonancia magnética (MRI) la que reveló la causa de sus visiones: pequeñas lesiones en la materia blanca del cerebro, situadas cerca de áreas responsables del reconocimiento facial. Los especialistas determinaron que estas lesiones podrían haber estado presentes desde su nacimiento, posiblemente por falta de oxígeno al nacer u otras complicaciones perinatales.

Con el hallazgo, Rose recibió finalmente un nombre para su condición: prosopometamorfopsia, un trastorno extremadamente raro que altera la percepción de los rostros sin afectar la cognición general ni el reconocimiento facial.

«Las personas afectadas con este trastorno visual pueden experimentar dificultades para reconocer a amigos y familiares, lo que puede generar estrés y ansiedad en las interacciones sociales. Además, las distorsiones visuales pueden interferir con actividades diarias como la conducción o la lectura, lo que afecta directamente la calidad de vida.

Algunos individuos que lo padecen, relatan que a veces es posible la percepción de partes corporales adicionales fusionadas, como un brazo encogido unido al rostro de alguien que está sentado frente a ellos.

Además, otros síntomas abarcan la observación de personas u objetos moviéndose a una velocidad inusualmente lenta, rápida o, incluso, completamente estática. Asimismo, la audición puede ser afectada, con los pacientes percibiendo a sus interlocutores hablando en un tono extrañamente lento o anormalmente rápido», detalla Medicina y Salud Pública.

Tratamiento y mejora progresiva

El tratamiento de Rose comenzó con ácido valproico, un medicamento que se utiliza para la epilepsia y algunos trastornos neurológicos. Gracias a élm logró reducir la intensidad de las visiones, pero provocó efectos secundarios como alucinaciones auditivas durante el sueño. Posteriormente, se introdujo rivastigmina, un medicamento empleadio en trastornos cognitivos, que ayudó a estabilizar su percepción. Hoy, aunque las distorsiones no han desaparecido por completo, Rose puede mirar a las personas sin ver «caras de dragón».

Este caso nos recuerda que la mente humana es increíblemente poderosa, capaz de crear realidades únicas y sorprendentes, y que la ciencia continúa explorando sus límites. Investigadores, médicos y comunidades de pacientes en distintos países del mundo utilizan casos como el suyo para desarrollar estrategias de tratamiento y apoyo.

Una condición única

«El procesamiento facial depende de una red compleja de regiones cerebrales, y el mal funcionamiento dentro de esta red puede producir una gran variedad de alteraciones en el reconocimiento de rostros. Cuando los rostros o partes de los rostros se perciben distorsionados, la condición se conoce como prosopometamorfopsia (PMO). «Prosopo» proviene de la palabra griega para rostro, prosopon, mientras que «metamorfopsia» se refiere a distorsiones perceptuales.

No es sorprendente que las personas con prosopometamorfopsia a menudo encuentren perturbador mirar los rostros de los demás. Afortunadamente, la mayoría de los casos dura solo unos días o semanas, pero algunos individuos perciben distorsiones en los rostros durante años. La PMO se clasifica típicamente según la región del rostro que se ve afectada por la distorsión», comenta el Dr. Brad Duchaine, Ph.D. Profesor del Departamento de Ciencias Psicológicas y del Cerebro en el Dartmouth College.

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