La ciencia brinda en México por un hito esperanzador: hallan una bacteria capaz de degradar el plástico en días
La crisis de la contaminación por residuos sintéticos se ha convertido en uno de los desafíos más complejos de nuestro mundo y las soluciones tradicionales, como el reciclaje, no son suficientes. Por eso, la ciencia mexicana hoy está celebrando que un equipo de investigadores ha identificado una bacteria con un apetito voraz por el plástico.
Se trata de un hito esperanzador para la comunidad científica y medioambiental. El estudio, liderado por expertas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y publicado recientemente en Marine Pollution Bulletin, detalla el hallazgo de una cepa bacteriana capaz de atacar estructuras químicas complejas. Lo más relevante de este microorganismo marino no es solo que pueda degradar materiales sintéticos, sino la velocidad y eficacia con la que realiza esta tarea.
Lo que se sabe de la bacteria come plástico hallada en México
La Stutzerimonas frequens GOM2 es una bacteria aislada originalmente en las profundidades del Golfo de México, una zona donde la presencia de hidrocarburos es habitual. Los científicos observaron que este microorganismo posee la capacidad singular de degradar poliuretano, uno de los tipos de plástico más utilizados y resistentes del mundo, presente en barnices, espumas y textiles.
El equipo de investigación confirmó la eficacia de la cepa mediante pruebas con Impranil y Polycrylic, dos dispersiones comerciales de poliuretano. Los resultados fueron sorprendentes, pues la bacteria logró generar halos de transparencia, señal inequívoca de degradación, en apenas 24 horas de incubación.
Además, análisis posteriores demostraron que en un periodo de cinco días la estructura química del plástico sufría alteraciones drásticas, perdiendo peso molecular y rompiendo los enlaces químicos que lo mantienen unido.
¿Es seguro utilizar esta bacteria fuera del laboratorio?
Una de las grandes preocupaciones al utilizar bacterias para degradar contaminantes es la seguridad ecológica. Por suerte, los ensayos descartaron que la S. frequens GOM2 sea patógena. Las pruebas en modelos animales, como larvas de polilla y embriones de pez cebra, mostraron índices de salud superiores al 90 % tras la exposición al microorganismo.
Más allá de su inocuidad, la ciencia detrás de este proyecto reveló que el tratamiento con esta bacteria logró revertir la letalidad que el poliuretano provoca en los embriones de pez cebra. Aunque todavía se observa cierto retraso en el desarrollo de estos organismos debido a los subproductos de la degradación, la toxicidad general del entorno disminuyó de forma notable gracias a la acción bacteriana.
El secreto del microorganismo que devora plástico
El mecanismo que utiliza esta bacteria para devorar el plástico se basa en un arsenal de enzimas especializadas. El análisis genómico reveló que la bacteria cuenta con genes que codifican esterasas, lipasas y cutinasas, herramientas moleculares diseñadas para romper enlaces químicos difíciles. Estas enzimas actúan como tijeras biológicas que trocean las largas cadenas de polímeros en compuestos más simples y pequeños.
La capacidad que tiene esta bacteria de transformar residuos tóxicos en subproductos de menor peso molecular sugiere que, en el futuro, podríamos ver plantas de tratamiento biológico para los desechos basadas en esta cepa mexicana.